Kikuyo, 2024. 60 páginas. Antología del ensayo del mismo nombre y que trata de nuestras relaciones con los objetos, que nos ha ido construyendo como seres humanos, y que en ocasiones, por ser pequeños o intrascendentes, no le damos especial relación. Sirve como aperitivo del trabajo más grande y su aire fancinero le da un sabor especial. Bueno. Y con estos se establecen nuevas secuencias. El objeto permite contar una historia. Es la prueba de un recorrido y de un movimiento: los objetos de piedra tallada por humanos se diferencian de las marcas ambientales por la relación situacional en que son encontrados, los golpes de moldeo dejan negativos cuyos cortes siguen una tendencia o patrón que puede ser interpretado y clasificado en una tipología técnica. De esta manera, los arqueólogos establecen un orden, sujeto a un esquema mental mecanicista y lineal, base de la formalización narrativa y progresiva llamada prehistoria. El monolito de Kubrick, por ejemplo, rompería ese esquema, de ahí la molestia que produce en las mentes inmunes al desvarío. Provocación similar puede desatar en espíritus más complacientes, crédulos o susceptibles a la ilusión conmovedora del fraude, el Oopart (out of place artifact) u objeto fuera de lugar, artilugios…