Ben Clark. Los hijos de los hijos de la ira.
Poesía / octubre 15, 2021

Hiperión, 2006. 64 páginas. Ganador del XXI premio de poesía Hiperión, me despistó el nombre porque me imaginaba a un señor mayor y es un joven que escribe una poesía que habla de la desesperanza, del frío al anochecer y de quien ha nacido ya a destiempo, que no puede ser hijo de la ira porque es su nieto y ya no tiene, ni siquiera, el derecho al enfado. Jóvenes a la intemperie en una noche fría y vacía. Recomendable. (Alberca Blues) NADA da tanto miedo como el frío. Recuerdo la primera vez que unidos, respirándonos mutuamente —suerte de extraña criatura entre la lluvia — sentimos el poder de nuestro abrazo. La noche en que sentimos que la noche nada podía hacer para matarnos. Que habíamos vencido. Que el plomo caería desde un luto altísimo y nosotros allí, como si nada; como quien oye llover. Habíamos vencido y como siempre, siendo primos hermanos la alegría y el olvido, olvidé el miedo que daba estar en una calle tiritando, como estoy hoy sin ti. Nada da tanto miedo como el frío.

Ángelo Néstore. Actos impuros.
Poesía / septiembre 16, 2021

Hiperion, 2017. 62 páginas. Ganador del XXXII premio de poesía Hiperión, Ángelo desgrana en estos poemas su dolor ante la vida en un cuerpo que le gustaría fuera otro, a la imposibilidad de ser madre. Estos últimos poemas me han resonado mucho, porque para algunos como yo el deseo de paternidad es equivalente a lo que se conoce tradicionalmente como maternidad. Deseos de gritos por la calle, de vientres llenos, de igualdad entre géneros. Muy recomendable. Si mi madre entendiera castellano y leyera mis poemas Si mi madre supiera que su hijo quiere ser madre cogería el primer vuelo para España. Encogería las piernas, se amputaría los brazos, se partiría la columna, engulliría una a una sus muelas y sus sesenta años. Se haría cada vez más pequeña, se inventaría un idioma, balbucearía de nuevo para ser mi hija.

Carmen Jodra Davó. Las moras agraces.
Poesía / marzo 23, 2021

Hiperion 1999, 2001. 80 páginas. Sorprendente poemario que presentó con tan solo 18 años al premio Hiperion, y lo ganó. Un lenguaje exquisito que transita diferentes temas y formatos, con unas imágenes propias de la adolescencia pero escritas con una madurez inaudita. Imposible no reconocerse en muchas de las imágenes que aparecen en estos poemas. También lamentarse de la prematura muerte de la autora, cuando contaba sólo 38 años. Dejo muestras para que se hagan una idea de la calidad de los poemas. Muy recomendable. VAMOS A VER, señor Baudelaire: quiero ganar un premio, ¿qué tengo que hacer? ¿Impresionarles con la fuerza de mi rabia? ¿Hacerles estremecer? Pero, señor, si ya se ha hecho todo: cada ocurrencia que pueda tener ya la han tenido otros mil antes que yo, ya la han escrito, y, si una vez lo hubo, ahora ya sí que no hay nada nuevo bajo el sol. Pienso en los ismos y me gustan todos, realmente hay cosas muy interesantes aun las más opuestas, esto y aquello, pero, delante de ellos, ¿qué voy a hacer? Ya no me queda sino leerle a usted, y a Oscar Wilde y a Huysmans y a Verlaine, y admirar a los…

Ángela Figuera Aymetich. Obras completas.
Poesía / marzo 8, 2021

Hiperion, 1999. 474 páginas Recopilación de toda la poesía de Ángela Figuera que descubrí en el excelente libro Poesía soy yo. Me sorprende la calidad de sus poemas y lo desconocida para el público en general que es. Su libro Belleza cruel tuvo un prólogo de Leon Felipe en el que se disculpaba por decir que ellos se habían llevado la canción. Poesía intimista, social, desde un punto de vista femenino, con imágenes poderosas y que pone el dedo en la llaga. Dejo abundante muestra para que se hagan una idea y recomiendo, si no pueden leer su poesía completa, el anteriormente citado Belleza cruel. Se incluyen también sus últimas poesías dedicadas a un público infantil que, aunque están bien, no me han interesado lo más mínimo. Muy recomendable. VIEJA Porque el collar de mis días ya desgranó muchas cuentas, por eso, sólo por eso, decís que soy vieja… ¿Vieja?… Aún los senderos del campo son gozo para mis piernas. Aún gusto del sol que abrasa y de la luna que sueña; de nadar en las corrientes y correr por las praderas riendo bajo la lluvia cuando estalla la tormenta… Aún puedo llorar por nada y canto sobre las penas……

Fermín Herrero. Echarse al monte.
Poesía / mayo 30, 2019

Hiperion, 1997. 74 páginas. Poemas que mezclan lo cotidiano con lo extraordinario, las desdichas particulares con el sufrimiento universal, empaquetados en estructuras originales, empezando por el título que es pie de página y por esas construcciones en cruz donde el verso se alterna con la prosa y que llama la atención desde lo visual para después atraparnos en las redes del lenguaje. En el frío me dejas y es temprano y se nos contagia el aliento de hielo de los poemas, nacido en el corazón de Soria y que sopla levemente sobre un lector desprevenido que ya ha metido un pie en la trampa y se desangra sin darse cuenta que el rastro rojo sobre la nieve que está siguiendo es el suyo propio. Tijuana, México, George Oppen pide dos margaritas más. La puta, bien bragada, se llama Irene y nada busca, inmóvil, seca. Sus ojos de coyote han visto cómo se morían, con la ferocidad de los palenques, sus hijos, han encallecido en el polvo y la balacera. Quién pudiera dormir bajo el alarido de los jemeres rojos o la nieve de Leningrado. Vuela, vuela, paloma. Pero la sombra del gran vigía reclama el insomnio en el latir de…