Fiordo, 2020. 140 páginas. Lo que empieza como una novela decimonónica de enamoramiento en un tren enseguida descarrila en un conjunto de historias relacionadas por sus personajes pero que explorarán el lado oscuro del deseo, los sueños de un reino patagónico o la tragedia del exilio. Como dice Lucía Leandro, librera en La Malinche, Sara Gallardo no tiene novela mala. Aunque en este caso podríamos hablar de una colección de cuentos que se interpelan, pero que comparten elementos de crudeza, falta de esperanza, y desolación. Mi preferida, la historia de Oo. Muy bueno. Olaf, puesto aparte, degolló un cordero grande o borrego, y allí mismo vomité disimulándome detrás de un poste, pues aquel cordero asustadísimo que pataleaba con las patas atadas lloró de miedo y volcando la cabeza ofreció la garganta, y se aflojó al morir. —¡Oo! —llamó Olaf. Llegó Oo con su cuchillo en la mano —o sea, nos espiaba—, se acuclilló a desollar el cordero, y vi que el interior de la piel era de raso, y el acero con mucha velocidad lo separaba de la carne pálida, no roja como yo creía, y así como una señora deslizaba su abrigo en aquel restaurante y quedó vestida de…