Tránsito, 2025. 150 páginas. Un niño que ve el sucidio de un vecino tiene una epifanía. Dentro del ambiente de violencia familiar y social en la que se mueve, sostenido por el amor y la complicidad de su hermana, buscará respuestas a lo que siente y le mueve. Tenía muchísimas ganas de leer este libro, y me ha sorprendido muchísimo. Para empezar, confirma el buen hacer de Tránsito, que publica libros de una gran calidad de autoras, como es el caso, que están empezando. Para continuar el nivel de la escritura de la novela, que te lleva de la mano con ternura mientras te señala con el dedo cosas terribles. Porque la historia que se cuenta, aún tratándose de una realidad durísima, nos impregna de melancolía y de abandono, y te deja, al cerrar el libro, con el ánimo encogido, escondido dentro de un puño. Los collages que acompañan al libro, y que tienen su razón de ser en la historia, bellísimos. Muy bueno. «Má, vea quién vino de visita»; pero ella no te escuchó. Sabíamos que eso iba a pasar, ya te había dicho que mamá estaba en su libertad interior, que ella la había encontrado de esa forma….