Elena Aldunate. Del cosmos las quieren vírgenes.

enero 5, 2026

Elena Aldunate, Del cosmos las quieren vírgenes
Imbunche, 2013. 75 páginas.

El embarazo de una virgen provocado por una presencia extraterrestre es el prólogo de una nueva era de paz y concordia en la tierra.

El planteamiento y desarrollo de la novela oscila entre lo infantil y el misticismo new age y me ha resultado dificilísimo de tragar. Menos mal que es cortísimo.

No me ha gustado.

-¿Estás segura de que no conversaste con nadie en el camino?
– De eso estoy segura. Fuera de don Ramiro, no estuve con nadie. Lo más raro era el sol, como un enorme disco amarillo que se movía. ¡Ah! Me olvidaba, en la mañana de ese día, cuando abrí la ventana de mi cuarto, una mariposa azul se estrelló contra mi frente.

-¿Y eso qué tiene que ver?
– Tiene… escucha, escucha bien… Cuando estaba mirando el sol, vi venir… vi venir como desde atrás de él, una mariposa y luego otra y otra… Son miles de mariposas, todas azules que me rodean, todas me rodean y soy feliz. Abro los brazos en medio del campo y ellas revolotean entre mis dedos, bajo mis axilas, se prenden de mis trenzas rodeándome la frente, la piel, las piernas y los labios temblorosos. La garganta se me llena de risa y cierro los ojos. Como un torbellino, las mariposas elevándome del suelo, me transportan por el aire tibio; suben y bajan lentamente, vertiginosas y suaves. Duermo arrullada por un millón de alas diminutas; duermo y sueño que, tendida en un campo verde, los rayos del sol van entibiando mi cuerpo desnudo. Primero son mis pies, el pequeño dedo gordo, luego, como cálida culebrilla, la tibieza se enrosca en mis rodillas y subiendo, siempre subiendo, me entibia la nuca y las orejas y me quieren oír y no oyen; roja entre mis pezones duros; se me derrama por el vientre redondo, enredándose en el vello crespo y dorado de mi sexo… Entonces, posee… Como una pequeña cría tirada en la hierba, grito con los ojos abiertos, con la boca abierta, con brazos y piernas abiertas mientras el rayo ardiente glorifica mis entrañas…

En el comienzo del relato, el muchacho se ha vuelto a sentir mil veces, ha hecho extraños círculos con la punta de su zapadilla de pie y sin lograr terminarlos… Hasta que de pronto, el tiempo humano se detiene, dejándolo inmóvil, transcurrir, la sangre, los latidos…

Más arriba de esos árboles, más arriba de ese cielo, más allá de los vientos y las tempestades, mucho más, «La Presencia» los contempla y los protege… porque el poder y el odio no los han contaminado. Son los elegidos… Teresa se cubre el rostro con las manos. Luis Fernando la besa con inusitada violencia… Luego, al darse cuenta que ella está llorando, la separa suavemente y con la punta de los dedos le seca las lágrimas.

-Mi amor. ¡Supón que haya sido violada por un extraterrestre!
-¡Maravilloso! Tendremos un hijo superdotado, un ser único, ¡Mi amor!
-¡Supón que haya sido violada por un extraterrestre!
-¡Maravilloso! Tendremos un hijo superdotado, un ser único,
¡Mi amor!

-No te preocupes, leeré en las estrellas el futuro de tan especial suceso. Haya pasado lo que haya pasado, ¡me caso contigo! ¿Me oyes?, aunque se oponga el mundo y todo el universo. ¡Ese hijo es mío!

Tomados de la mano se levantan y caminan de vuelta a casa, por la avenida que se ilumina de vez en cuando con un sol vertical. Van muy juntos, lentamente, conversando bajito, la cabeza oscura apoyada en el hombro alto, mientras siete mariposas azules vuelan de hoja en hoja, de piedra en piedra, de muro en muro, silenciosas.

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