César Aira. La mendiga.

agosto 8, 2007

Mondadori, 1999. 166 páginas.

César Aira, La Mendiga
Culebrón de papel

Después de leer dos estupendas novelas de Aira (Una novela china y Ema, la cautiva), y pese a las advertencias de mi amigo ericz tenía claro que quería seguir leyendo obras de este autor. Una visita a la biblioteca, dos libros del autor, y a la faena.

Una mendiga se tuerce un tobillo y provoca un pequeño alboroto. Por suerte para ella en la ambulancia que viene a buscarla se encuentra nada menos que Cecilia Roth, que actúa como médica de fertilidad en una serie. Es conducida al hospital Piñeyro, dónde tendrá un encuentro con un antiguo conocido. El grueso de la rocambolesca vida de Rosa, la mendiga, nos lo desvelará Aldo, antiguo compañero de Cecilia y jefe de guardia del Piñeyro.

Cecilia Roth actúa en una serie televisiva y durante todo el libro se juega con esa idea: ¿estamos leyendo una historia real o asistiendo a una puesta en escena? Los pensamientos de Cecilia y los increíbles giros de la historia nos llevan a creer que no estamos leyendo un libro, sino sentados frente al televisor viendo las peripecias de la última telenovela de moda. Quitando este insuficiente juego el resto del libro se hace pesado, los giros del argumento, aunque imprevisibles, se hacen aburridos y finamente no llevan a ningún sitio.

No es que el libro sea malo, es que de alguien que ha escrito libros como los que apuntaba en el primer párrafo esperaba algo mejor. Les seguiré informando porque el siguiente que he leído también tiene su miga. A ericz tampoco le gustó.

Escuchando: You’re My Latest, My Greatest Inspiration. Teddy Pendergrass.


Extracto:[-]

Muy bien… Pero lo que había pasado esa mañana excedía esas premisas, y proponía un cambio de reglas de juego. Al hablar de una «mendiga» (y hablaban, porque ése era el título del episodio, aunque la palabra no se repetía ni una sola vez en todo el guión), necesariamente estaban hablando de dinero. Podía ser un error, una distracción. Después de todo los guionistas eran humanos, y trabajaban contra el reloj (un capítulo de una hora por semana). Sufrían tantas presiones, había tantos imponderables, que si se trataba de un error era disculpable. Y, por supuesto, podía arreglarse; el verosímil mismo daba excusas para los más extraños giros. Pero no era cuestión de anularlo a la primera ocasión. Se le podía sacar provecho, usarlo como puente, tendido milagrosamente, al otro lado, un puente entre el realismo y la realidad… Cecilia lo estaba captando de pronto, pero eso no significaba que viera la luz y se dispusiera a dar el salto, que creyera el paso expedito… Era apenas una posibilidad oscura, muy discreta. De hecho, la condición socioeconómica de esa desconocida no implicaba nada de por sí; eso era fácil de arreglar; mucho más difícil era con la clase media. Si esa mujer no tenía dinero en absoluto, los fecundólogos podían trabajar gratis, estaban acostumbrados, y el bloqueo quedaba intacto. Pero de todos modos… era un detalle un poco excesivo. Un desgarro. No había habido gradación para llegar a él… Quizás la realidad estaba esperando de veras al otro lado, y Cecilia no era de las que dejan pasar una ocasión…

El auto había quedado raro después de la reparación. Funcionaba bien, quizás mejor que antes, pero no le respondía igual que antes, parecía dotado de vida propia. Su propia respuesta era apretar a fondo el acelerador, gesto al que por lo demás la estimulaba ver las calles tan vacías. La ciudad estaba desierta, como después de la extinción de la especie.Esto deberían ser así porque eran apenas las diez de la noche de un sábado, pero esas escenas de exteriores las habían filmado todas a las tres de la mañana, para no tener problemas con el tránsito. Era práctico, no podía negarlo, pero no le gustaba; cortaba el ritmo, hacía de la historia un rompecabezas… También tenía algo mágico, porque cuando lo emitían todo caía en su lugar. No había llegado al estadio de su evolución de actriz como para disfrutarlo. Por ejemplo ahora, ¿adonde iba? ¿Por qué estaban tan vacías las calles? Qué sospechoso resultaba. Era como si hubiera sucedido alguna catástrofe… y eso bastaba para que sucediera, en alguno de estos repliegues del tiempo desarmado y vuelto a armar.

Tomó por Várela hasta el hospital. Ese último tramo lo hizo a toda velocidad, sin ver, sin mirar, sin pensar. Seguía pisando a fondo el acelerador, movía el volante a derecha e izquierda, un poco al azar… Ya estaba en el Piñeyro. Entró por el portal abierto, el auto se detuvo solo junto a una palmera… Cuando ella no hablaba, el espacio y el tiempo se disociaban; eran los camarógrafos y montajistas los que creaban el movimiento. En esas condiciones, el auto se volvía una máquina mágica de teletransportación. Suele decirse que la diferencia entre automovilistas hombres y mujeres es de esencia, independiente de la habilidad y la experiencia: los nombres, aun los que no entienden de mecánica, sienten al auto como un sistema racional de causas y efectos, mientras que para las mujeres es una caja negra, con la causa y el efecto separados por un tramo de misterio… Eso puede afectar el estilo de actuación.

14 comentarios

  • guillermob agosto 9, 2007en2:20 am

    Aira puede que no sea tan malo, pero es un bocón de primera. He leído un par de novelas de él (Cómo me hice monja, La Costurera y el Viento), y bien pudieron haber sido escritas por un adolescente a quien le encanta la lectura y se aventuró a algo un poco extenso; deconfío de alguien que dice que Carpentier es un mediocre, que Sábato no vale nada y que Cortázar está más o menos… ¿Y él? ¿Pasará a la historia? Se pone fácilmente en duda.

  • Palimp agosto 9, 2007en10:21 am

    Hay que tener muchas ganas de provocar para criticar a Cortázar, pero a Aira prefiero juzgarlo por sus obras. Y obras como Ema, la cautiva redimen cualquier comentario. Lástima que tenga otras -como esta de La mendiga– que sean pura filfa.

  • El Llibreter agosto 9, 2007en12:33 pm

    Discrepo rotundamente, Guillermo: Cómo me hice monja es un gran libro que contine, como mínimo, una de las mejores novelas breves de César Aira: La prueba, un diagnóstico disparatado y lúcido de la sociedad del simulacro. Si bien tiene algunos títulos flojillos —no se puede ser un genio constantemente—, César Aira me parece, sin duda, uno de los autores más interesantes de la actualidad. Uno de los ensayos más certeros que he leído a propósito de su obra es el capítulo que Graciela Speranza le dedica en Fuera de campo: Literatura y arte argentinos después de Duchamp.

    Saludos cordiales.

  • ericz agosto 9, 2007en12:50 pm

    ¿Así que Una novela china vale la pena? Ya la voy a conseguir, después te cuento.

  • Palimp agosto 9, 2007en1:15 pm

    Coincido en que Aira es uno de los autores más interesantes de la actualidad, pero también es de los más irregulares. Así que según con que libro suyo empieces puedes tener una impresión equivocada.

    Yo creo que una novela china vale la pena, aunque conozco tus altos niveles de exigencia 🙂

  • catador oculto agosto 12, 2007en6:17 am

    yo empece por «la guerra de los gimnasios» y me pareció un desastre. no me quedan ganas de seguir intentando con este muchacho que me parece puro bla bla. Tiene que tomar mucha sopa aun y a Cortazar no puede ni atarle los cordones de los zapatos. Saludos

  • Palimp agosto 13, 2007en12:33 pm

    Prueba con Ema, la cautiva y si no te gusta ya puedes olvidarte de Aira para siempre.

  • Abigail noviembre 5, 2007en6:30 pm

    Aira es la prueba de q se puede ser un excelente escritor y un gran bobo al momento de opinar, por ej eso de fustigar a Cortàzar me resulta casi patológico,ademàs no se entiende q e slo q pretende de cortàzar.
    Con Sábato lo mismo, en fin, lo considero un gran escritor de todas formas.Prefiero Las Noches de Flores y Ema La Cautiva

  • Palimp noviembre 5, 2007en7:44 pm

    Completamente de acuerdo. Los comentarios de Aira sobre Cortázar no acaban de entenderse muy bien; como no se entiende que tenga obras de tan desigual calidad.

  • carlos ferreyra junio 1, 2008en7:32 am

    Aira tiene un par de novelas muy buenas pero eso no le da derecho a decir a boca de jarro que EL MAESTRO SABABTO ES MUY MAL ESCRITOR. me parece que es un envidioso seguramente porque sabe que el no pasara a la historia ni tampoco se le dara un cervantes por ser tan bocon y estrafalario como el difunto roberto bolaño que gracias a la vida ya se esfumo.

  • Palimp junio 4, 2008en6:04 pm

    Para criticar como usted hace y llamar bocón a alguien no predica para nada con el ejemplo. Aunque no fuera admirador de Bolaño como lo soy me parece que agradecer que alguien ya se esfumó no tiene nombre.

  • JOSE HOMERO noviembre 25, 2008en6:20 am

    La literatura argentina es una basura; qué Aira comprenda eso lo convierte al menos en un escritor inteligente. Lo que obviamente los boluditos que opinan aquí –prosternándose como monos enseñando el culo– no son.
    Besos
    josehomero.wordpress.com
    josehomero.blogspot.com

  • Palimp noviembre 25, 2008en5:45 pm

    Lamentamos profundamente no estar a su altura. Un saludo.

  • edgar enero 26, 2011en5:29 am

    Deacuerdo con el comentario de guillermo,»La mendiga» me parecio un completo asco de libro, no pude ni terminarlo, y eso que es corto, no pude con el, malo y en lo personal el peor libro que he leido.

    Solo me refiero a este libro, ya que no conosco (ni me interesa) las obras de este Señor.

    Cal: 01/10

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