Brandon Sanderson. El rithmatista.

abril 12, 2021

Brandon Sanderson, El rithmatista

Los rithmatistas son una especie de magos capaz de dar vida a figuras y esquemas de tiza. Son elegidos en la niñez y reciben un tratamiento especial y una educación orientada a desarrollar sus poderes. Porque de ellos depende la defensa del mundo, atacada por unas extrañas criaturas.

Mi primer libro de Sanderson y personalmente un fiasco total. Estructura muy de novela juvenil con su adolescente con ganas de ser mago sus personajes más o menos arquetípicos y una trama de aventuras entretenida pero sin excesivo interés. Personalmente la idea central de las figuras de tiza me parecía bastante ridícula. Deja la puerta abierta a continuaciones a las que no pienso acercarme.

En general ha gustado mucho y puede ser que me cueste verla con ojos de adolescente. Alguna otra reseña: El rithmatista y El rithmatista

No me ha gustado.

Veinte minutos después, Joel andaba apresuradamente para repartir mensajes por todo el campus durante su período libre. Ahora las aceras se hallaban prácticamente vacías de estudiantes, ya que todos los demás estaban en clase.
El fugaz abatimiento que había sentido anteriormente se esfumó en cuanto examinó el pequeño fajo de papeles. Ese día solo había tenido que entregar tres mensajes, y Joel los había repartido rápidamente. Eso significaba…
Dentro de su bolsillo había un cuarto mensaje, uno que había añadido él mismo sin decírselo a nadie. Ahora, con algo de tiempo disponible gracias a la rapidez con que había cumplido su tarea, Joel apretó el paso en dirección al Colegio de la Custodia, un aula magna rithmática.
El profesor Fitch estaba dando clases allí ese curso. Joel acarició la carta que llevaba en el bolsillo, dirigida —tras cierto nerviosismo— al profesor de rithmática.
«Esta podría ser mi única oportunidad», pensó mientras se esforzaba por reprimir cualquier asomo de inquietud. Fitch era un hombre tranquilo y agradable, así que no había ninguna razón para preocuparse.
Subió a toda prisa el largo tramo de escalones que conducían al interior del edificio de ladrillos grises cubiertos de enredaderas, y entró por la puerta de roble al aula magna propiamente dicha, que tenía forma de anfiteatro. De los muros encalados colgaban diagramas en los que se detallaban las distintas defensas rithmáticas, y los elegantes asientos atornillados al suelo, todos ellos encarados hacia el foso para conferenciantes situado a un nivel inferior, formaban hileras a lo largo del estrado.
Algunos estudiantes levantaron la vista hacia Joel cuando entró, pero no así el profesor Fitch. Él rara vez se daba cuenta cuando le traían algún mensaje de la administración, y era perfectamente capaz de seguir con su disertación hasta concluirla antes de percatarse de que un miembro de su audiencia no formaba parte de la clase. Cosa que a Joel no le molestaba en lo más mínimo, claro está. Se apresuró a tomar asiento en uno de los escalones. La clase de ese día, al parecer, versaba sobre la Defensa Easton.
—… y esa es la razón por la que esta defensa es una de las mejores que se puede utilizar contra una acometida que llega de múltiples direcciones —estaba diciendo Fitch. Señaló con un largo puntero rojo la zona del suelo donde había dibujado un gran círculo. El aula estaba dispuesta de tal manera que los estudiantes sin ni siquiera mover la cabeza podían bajar la vista hacia los dibujos rithmáticos que fuera haciendo el profesor.
Valiéndose de su puntero, el profesor señaló las Líneas de Prohibición que había conectado a los puntos de sujeción en el círculo.
—La Defensa Easton es conocida, más que nada, por el gran número de círculos menores dibujados en los puntos de sujeción. Se tarda bastante en trazar nueve círculos más como este, pero una vez hecho sus capacidades defensivas demostrarán que el tiempo empleado vale sobradamente la pena.
»Podéis ver que las líneas interiores forman un nonágono irregular, y el número de brazos que dejéis fuera determinará cuánta extensión tendréis que dibujar, pero también lo estable que será vuestra figura. Naturalmente, si queréis una defensa más agresiva también podéis usar los puntos de sujeción para unirles tizoides.
«¿Y qué hay de las Líneas de Vigor? —pensó Joel—. ¿Cómo te defiendes contra esas?».
Pero no lo preguntó en voz alta, porque no se atrevía a atraer la atención hacia su persona. Eso podría hacer que Fitch se interesara por su mensaje y Joel se quedaría sin ninguna razón para seguir en el aula. Así pues, se limitó a escuchar. De todas maneras, la administración no esperaba verlo de vuelta hasta al cabo de un rato.
Se inclinó hacia delante, deseando que alguno de los otros estudiantes preguntara acerca de las Líneas de Vigor, pero ninguno lo hizo. Los jóvenes rithmatistas permanecieron recostados en sus asientos, los chicos con pantalón blanco y las chicas con faldas blancas, tanto ellos como ellas luciendo un suéter gris; colores adecuados para disimular al máximo el siempre presente polvo de tiza.
El profesor Fitch llevaba un tabardo rojo oscuro, una prenda gruesa, con los puños almidonados, que le llegaba hasta los pies. Estaba abotonado de arriba abajo hasta terminar en un cuello circular, ocultando casi por completo el traje blanco que Fitch llevaba debajo. El rígido corte confería una apariencia vagamente marcial, un aire remarcado por las tiras en los hombros que hubieran podido pasar por galones de algún rango militar. El tabardo rojo simbolizaba que un rithmatista había llegado a profesor.

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