Alrededor del proyecto Manhattan hablan algunas de las mujeres que estuvieron en el círculo de los creadores de la bomba, en un texto que navega entre una obra de teatro imaginada y la poesía más salvaje.
Me ha dejado con la boca abierta. La calidad de los versos, las referencias, la construcción de un paisaje emocional que te abre en canal. Todo me ha gustado.
Muy bueno,
No sé si sabré morir, si lo he olvidado. Hay agua en la parte superior
de mi voz. No aprenderé a caminar de espaldas, que respirar así, que
respirar, qué lento traduce mi corazón el celo de estas pastillas blan-
cas. Barbitúricos. Olvidaré mi ayer, mi haber nacido. Si a la mitad del
tiempo, barbitúricos, vacilación. Después de todo, aprenderemos a
dejar de respirar. Algo que se apaga, simple y necesario. Esto. Mi pa-
dre riega las plantas al otro lado del atardecer. Le habla en anglosajón
a las orquídeas. Cuento los cuervos sentados en las últimas ramas. No
lo veré morir. Me llenará la tumba con sus palabras de vidrio. Seré su
desencuentro. Agua a voz en cuello, sibarita de sangre, estoy llena,
barbitúricos, llena de sangre sin lugar a donde. Cada latido de mi co-
razón vuelve mi corazón en contra mía. Mi padre me encontrará lo
dicho, me sacará del agua, ocultará la curva de mi letra en el fuego. Y
no podrá escapar nunca de haberme visto muerta. Aunque se vaya
lejos, no habrá salido nunca de mi casa. Yo tampoco. Ahuecaré las
vocales de mi nombre, dejaré de morderme las uñas. Enredo mis años
alrededor del índice, mis manos que tocaron el momento, que perdie-
ron. Todos los pájaros han muerto contra la ventana de mi cuarto. Tal
vez sí viviré. Encontraré en el agua el oxígeno, sabré desmadejarlo:
Quiero apagarme
OH. Barbitúricos. Quiero
apagarme. Sacar a en un lago, quiero
cuerpo. Yo que nací desnuda con mi mejor amiga en
morir por agua. Porque lo más querido es lo que mejor puede matar-
nos. Porque, ya que amamos a muchos, ¿podemos también matarnos
a todos? Barbitúricos. Puedo hablar sin crecer. Pues mis palabras son
círculos rotos. Le daré a Dios cucharadas de azúcar en la boca, podré
hablarle sin más de tú a tú y su siempre me llegará a las rodillas. Bar-
bitúricos. El corazón hace agua. No hace frío o tal vez mi piel ya no lo
sabe. Ya no abriré los ojos.
(Abre los ojos.)

No hay comentarios