Varios. Primer acto 365.

febrero 10, 2026

Varios, Primer acto 365
320 páginas.

Además de las habituales secciones, artículos y reseñas de espectáculos y libros en este número destacan:

Fragmentos de El hombre y lo divino de María Zambrano, junto con un texto introductorio que lo pone en contexto.

Un especial de Max Aub, su dramaturgia, y una serie de artículos sobre el autor. Muy interesante.

Las obras:

Eclipse total de Alex Cantó, Joan Collado, Jesús Muñoz y Pau Pons.
Que habla de la memoria y del paso del tiempo universal y personal.

El tiempo de la sed de Zo Brinviyer
El horror de la violencia contra las mujeres en cualquier conflicto

El artefacto de Sergio Serrano
La historia de una granada de mano y lo que ocurre a su alrededor.

La que más me ha gustado es esta última, muy bien construida y la segunda por el tema que trata.

En conjunto, bueno.

Nostalgia de Max Aub

José Sanchis Sinisterra

Como muchas otras “brisas de libertad” que entre los años 50 y 60 del siglo pasado erizaron la más o menos amodorrada superficie del teatro español, también la irrupción de los textos dramáticos de Max Aub tuvo lugar bajo la impronta de la revista Primer Acto, cuyo director, José Monleón, impulsó además, pocos años más tarde, en complicidad con Taurus Ediciones, un volumen dedicado a sus piezas breves, precedido por un prólogo que, convertido luego en libro, fue quizás la primera publicación “made in Spain” dedicada al dramaturgo.

Gracias a estas iniciativas, un sector significativo de la nueva generación teatral tuvo acceso a un autor que, desde su “españolismo” innegable (pese a su ascendencia franco-germana-judía, y su condición de exiliado, primero en Francia y luego en México…), nos enseñaba a pensar la realidad de nuestro país desde una perspectiva intemacionalista. Sin desdoro de los dramaturgos españoles de la
época, que a duras penas intentaban haoiar de las infamias de la dictadura, sorteando una censura tan férrea como arbitraria -pienso, naturalmente, en Sastre, Buero, Olmo, Mu-ñiz, R. Méndez, etc-, en el teatro de Aub encontrábamos un paisaje dramatúrgico a la vez local (indagación en nuestro pasado y en nuestro presente) y universal (articulado en las trágicas circunstancias de la historia mundial).

Paisaje que, por añadidura, presentaba formas teatrales híbridas (diálogos dramáticos, relatos, monólogos interiores, ensayos, discursos…) que, en el panorama escénico posterior, algunos denominaríamos con el neologismo de “narraturgia”, al tiempo que anticipaba un mundo desgarrado por fronteras, alambradas, exilios, trashumancias forzosas, seres apátridas a pesar suyo… no muy diferente del nuestro.

Y, sin embargo, no puedo cerrar estas líneas sin plantearme una pregunta ingenua: tras más de cincuenta años transcurridos desde la muerte de Max Aub (1972) y desde la supuesta abolición de la censura, ¿cuántos textos suyos han sido montados en los teatros públicos de nuestro país, tanto nacionales como locales, o en los múltiples festivales que jalonan -con sólidos presupuestos- la vida escénica española? ¿Tendrá que asumir de nuevo la revista Primer Acto, ahora conducida por Ángela Monleón, la ardua tarea de sacar del olvido a uno de nuestros dramaturgos más relevantes… y postergados?

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