
Fanzinoteca, 2024. 30 páginas.
Fancine que nos hace un recorrido por las diferentes músicas de Haití, con abundancia de material gráfico y unas excelentes listas de escucha que han sido una delicia.
Bueno.
DESARCHIVANDO LOS SONIDOS DE HAITÍ
Este artefacto nace de la imperiosa necesidad de adentrarnos en los sonidos de Haití, de desenterrar su música de las sombras del olvido. Desde los tiempos de Guy Durosier, Issa el Saieh o Le Jazz de Jeunes hasta las propuestas más contemporáneas de artistas como Melissa Laveaux, las músicas haitianas son un tesoro poco conocido. Este fan-zine no aspira a ser una guía musical convencional, pero disponibiliza referencias sólidas como para explorar Haití con certeza desde sus músicas. Las tres listas de reproducción anexas abarcan desde una pequeña selección de diez clásicos hasta una extensa compilación de veinticuatro horas de música, acompañadas de portadas de vinilos y otros materiales que revelan y contextualizan las músicas haitianas.
La dinámica político-económica de los últimos cinco siglos en la isla de Quisqueya ha sido de invasiones, sanciones, bloqueos, embargos, represión, y otros actos de poder desmedido. Gobiernos corruptos, masacres y torturas. Si a esto le sumamos el fracaso de la cooperación internacional, la ocupación por parte de demasiadas iglesias y ONG, pero sobre todo el rol protagonista de los Estados Unidos y Francia en la destrucción de Haití (lo que N. Chomsky llama “a man’s made catastrophe”), el resultado es la experiencia humana como travesía entre la violencia constante y la resistencia. El pensador Achille Mbembe en su obra Brutalismo (2022), analiza cómo el colonialismo y otras estructuras de dominación posterior han dado lugar a una necropolítica, caracterizada por la explotación, el despojo y la destrucción de vidas humanas. El de los haitianos es un relato de ritmos extraordinariamente ricos que merecería ocupar el centro de numerosas conversaciones sobre música en el Caribe, América, África y, por supuesto, en Europa. No hay mejor manera de sumergirse en la complejidad de los procesos históricos intrincados que a través de la música. Además, la contribución de las músicas haitianas al mundo es un legado que merece ser descubierto. En consecuencia, este fanzine surge como un disparador de preguntas como las siguientes: ¿Dónde han ido a parar las músicas de Haití? ¿Por qué no suenan las canciones de Ti Coca o Zobop en las ondas?
En 2014 Strut Records presentó el álbum recopilatorio “Haití D¡-rect: Big Band, Mini Jazz & Twoubadou Sounds, 1960-1978″ curado por Hugo Mendez, quien en una reciente entrevista comentaba lo siguiente: “The Haitian sound was something that was extremely important across the Caribbean at the time, but has been ignored forwhatever reason. It’s been difficult to get your hands on, so the ¡dea behind the compilation was to represent music that has been very important for many people, but has not been available, say, in America or in Europe? Las plataformas de streaming y la inteligencia artificial rara vez sugieren música haitiana y si lo hacen, nunca la vinculan con otros ritmos del Caribe, las Antillas o el continente americano.
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