Michael Ignatieff. Fuego y cenizas.
Ensayo / octubre 25, 2021

Santillana, 2014. 256 páginas. Trad. Francisco Beltrán. Historia de como el autor dejó su carrera académica, se metió en política, le dieron por todos los lados y regresó al mundo real. Imprescindible para saber cómo funciona el circo democrático y las estructuras de poder. Lo bueno es -como dice el autor en un apartado- que se cuenta desde el fracaso. Los grandes libros sobre política no los escriben los que han triunfado, sino los que fracasan. Y el autor reconoce cada uno de los errores que cometió, siendo el principal pensar que la gente iba a votar a un programa en vez de a un relato bien construído. Por otro lado el partido contrario realizó una campaña de desprestigio personal (¿nos suena?) que fue minando su credibilidad ante el electorado. Aún así considera la experiencia como positiva aunque no ha vuelto y por algo será. Para triunfar en política no hacen falta títulos sino carisma y, sobre todo, tener aguante. También se puede leer entre líneas los problemas que tienen las democracias actuales. Muy interesante e ilustrador. No es lo que quieres decir, sino lo que la gente entiende. No me iba a retractar, porque además la organización Human Rights…

Faemino y Cansado. Siempre perdiendo.
Cuentos / junio 28, 2019

Santillana, 2003. 224 páginas. Anécdotas, historias y fragmentos de espectáculos de estos dos artistas que revolucionaron el humor y que todavía siguen andando los caminos. Si el libro tuviera 2000 páginas me lo hubiera leído igual. Muy recomendable. Autocrítica Cada jueves se reunían en el pub Avapiés (lo que hoy llamaríamos un bar de copas). Repasaban hasta el último detalle la actuación del domingo anterior y preparaban con mimo la del siguiente. Eran variaciones cuasi minimalistas. Retoques de algunos conceptos. Incorporación al espectáculo de elementos exógenos y ciertas repentizaciones. Ingesta de gin-to-nic. Repasaban textos de Lacan o de Kierkegaard, buscando nuevas vías para su humor. En definitiva, era una fiesta. Y lo repetían cada jueves. Una tarde, al salir del local, un niño que caminaba junto a su padre los reconoció. «Mira, papá, los payasetes del Retiro». Ese niñato acabó con las jornadas de autocrítica y con Lacan. Conservarían la cita de los jueves, pero sólo para la cuestión del gin-tonic. El cine «El Moribundo de las películas nunca dice nada, sabe dónde están las llaves y jamás se lo cuenta al Bueno, prefiere morirse antes». Esto, en realidad, era una simple observación. «Vale, démosle la vuelta. El Moribundo quiere…

Will Gompertz ¿Qué estás mirando?
Ensayo / julio 20, 2018

Santillana, 2013. 474 páginas. Tit. Or. Whar are you looking at? Trad. Federico Corriente Basús. Recorrido de 150 años de historia del arte narrados con un estilo muy ameno, estableciendo relaciones entre obras del pasado y del presente. Los artistas son presentados con entusiasmo y cariño, que se transmite al lector. Una buena manera de aprender sobre el tema. En la introducción comenta ya ideas muy interesantes, con las que coincido. La primera, que la definición de arte la da el tiempo. Las buenas obras que se están haciendo ahora se confirmarán dentro de cincuenta años. Puede que incluso algunas ni nos las esperamos. otra es que el dinero está distorsionando el mercado del arte. Muchas obras valen dinero por la capacidad de artistas y galerías de publicitarse, más que por su calidad intrínseca. Alguna pega: pocas fotografías, aunque hoy en día con internet eso no es problema. Que la parte del león se la coma el arte anterior al actualmente contemporáneo, que ya está catalogado y no ofrece dudas. Me hubiera gustado más que se mojara con los artistas actuales. Por ejemplo, su defensa de la ‘cama deshecha’ de Tracey Emin diciendo que se muy buena empresaria me parece…

Sam Leith ¿Me hablas a mí?
Ensayo / mayo 31, 2018

Santillana, 2012. 342 páginas. Tit. Or. You talkin’ to me? Trad. Belén Urrutia. Desde que el ser humano tiene lenguaje lo ha usado para convencer a los demás. Para que compremos su producto, que es el mejor. Para que nos convirtamos a su religión, que es la verdadera. Para que lo sigamos como su líder, porque la razón está de su lado. Los griegos, como es habitual, no sólo se dieron cuenta de esto, sino que lo estudiaron y sistematizaron. Dos mil años después seguimos usando sus figuras retóricas y otras nuevas que hemos aprendido por el camino. Aunque la retórica fue una parte importante de los estudios universitarios a lo largo de la historia, ya no se encuentra en el sistema educativo. Un gran error, porque conocer las maneras de engañar es vacunarse para no estar engañado. En este libro se repasan los manuales clásicos con ejemplos abundantes e ilustrativos u con un lenguaje moderno y divertido que convierte el aprendizaje de esta materia en algo tan apasionante como los discursos que cita. Educativo y muy entretenido. Recomendable. Utiliza un tópico aristotélico para establecer una comparación: si Tiberio Graco (que no era mal hombre, pertenecía a una buena familia…

Manuel Vilas. España.
Cuentos / febrero 25, 2013

Santillana, 2012. 202 páginas. Todo lo que leía por ahí en antologías de Manuel Vilas me gustaba, así que con este libro me quitaba la espinita. Un libro de relatos aunque se venda como novela. La lista es tan larga que la dejo para el final. El primero me ha parecido malísimo y el segundo buenísimo. El resto, oscilando entre esos dos extremos sin llegar a tocarlos, tirando más para lo bueno. Hay, además, mucha originalidad. Una lectura apasionante que me anima a seguir con más del autor. Calificación: Muy bueno. Extractos: a lo insoportable y todo su ser se consumía caóticamente ante la presencia de lo insoportable, y la visión imaginaria de su madre le producía una mezcla de ternura destructiva y dolor medianamente constructivo. —Habla, capullo —dijo la mujer. Hubo un silencio. Manuel estaba como desmayado, como hipnotizado tal vez, con la cabeza hacia el suelo. Tal vez se echara a gritar. Si lo iban a matar, por qué le insultaban. Le insultaban porque al degradarlo matarlo sería más fácil. En ese sentido, Manuel hubiera deseado estar en manos de asesinos más profesionales, que no necesitasen insultar al reo para darse valor. Si gritaba, no le oiría nadie….