Pinsà, 2024. 164 páginas. Antología de relatos de diversa índole, algunos aparentemente autobiográficos, otros muy imaginativos, en ocasiones oscuros e incluso de novela negra, en otras tiernos y luminosos. Todos con bastante calidad e incluso algunos sobresalientes. Me ha gustado mucho. Ana y Lucía eran dos niñas que vivían en una pequeña habitación. Para ser más exactos, en la ciento dos de la planta diez de Oncología. Cantaban, soñaban y reían como cualquier niña de su edad, pero cuando el tedio les venía a estrangular, Lucía le preguntaba a Ana, que dormía más cerca de la ventana, qué es aquello que veía a través del cristal. La nina hacía dos paréntesis con sus manos pequeñitas y corriendo la cortina le relataba a Lucía. — Veo un quiosquero vendiendo cuentos y un perro ladrando a una señora que está corriendo con una cinta en el pelo y una pareja que se toman de la cintura y se besan sin importarles nada ni nadie… Hace un día maravilloso y feliz para ser vivido allá en el parque. Una noche que Lucía se desveló abrió los ojos y comprobó que faltaban los enseres, los deberes e incluso la cama de Ana, pero de…