Manuel de las Rivas. La salida del tunel.
Poesía / septiembre 15, 2022

AMG editor, 1994. 58 páginas. Uno de los poetas más conocidos de Logroño, que falleció el año pasado a los 85 años. Poemas de lenguaje trabajado, con abundancia de cultismos y piruetas verbales, en ocasiones con temas filosóficos o elogio de los clásicos. Me ha gustado la defensa de Jovellanos o Libertad con ira, del que dejo muestra. Bueno. LIBERTAD CON IRA I Desde esta pústula de odio jerarquizado y crónico con la piel encabritada de sendas y de hachazos ávido del olor de las camelias he venido a decir que no hay poema Toda la vida parpadea como un vómito al sol tantos años tragando baba y aspirina dorando cornucopias de sombra en el asfalto de las negaciones desvirgando bilis con la dentera putrefacta Y ahora quieren hacernos doncellas de azucena en ristre o pálidos monagos de hornacina cromática ahora quieren empujar los exilios al cubo de la basura recolectar novenas pacifistas en el sacro recinto del yermo Yo no puedo cantar las flores a María en el incienso de mi infancia capada ni argumentar deliquios horteriles en la cálida castidad empavonada de una juventud horra y amarilla Yo no puedo esgrimir perlas de pésame contrito frente a los…

Alfonso Rubio. Corazón cargado.
Poesía / septiembre 14, 2022

AMG editor, 1994. 30 páginas. Poca información tengo del autor, es un lote de poemarios de AMG editor, libros de mi tierra, editados con mucho mimo y cuidado. Es una tirada de 500 ejemplares (¡que tiempos!) numerada, y guardo estos libritos con mucho mimo. Poemas de lo cotidiano de amor, nostalgia y aullidos. Como siempre, dejo muestra. Bueno. CERRADO POR DEFUNCIÓN De aquel día recuerdo cómo te tocaba las tetas en las piscinas municipales… La tarde empezaba a caer y me dijiste que te hacía daño; el megáfono entonces anunció nuestra despedida. Cerraban y puse broche a tu bikini azul. “Ya va siendo hora”, dijo el último socorrista que pisó el césped. A la mañana -eran las 9- no viniste a recoger mis besos, tu madre te habría echao el gancho y te imaginé envolviendo filetes y picadillo… Me acerqué hasta la carnicería, entre horarios y ofertas a boli rojo colgaba el cartel CERRADO POR DEFUNCIÓN. El autobús me esperaba a las diez y, además, mis orejas se llenaron de vergüenza y escenas extrañas. Aquella mañana no sabía que nunca volvería y nunca supe quién murió, pero estoy seguro de que tus tetas siguen vivas.

Luis Manuel Martínez de Mingo. Cuatro cuentos criminales.
Cuentos / mayo 10, 2022

AMG Editor, 1994. 36 páginas. Incluye los siguientes relatos: La infamia del sprinter ETA in love Confesiones de un guardagujas La leyenda de la Playa Roja En donde hay siempre un acto criminal, asesino (excepto en el último). Beben de los crímenes ejemplares de Aub pero con mayor extensión y están muy bien escritos e incluso plagados de referencias. Ha sido toda una sorpresa por su calidad. Un sprinter que no duda en llegar lejos para ser el primero, una militante de ETA abrasada por los celos, un guardagujas con alma de psicópata y una pareja que decide montar su casa en un barco. Que en el último aparezca no sólo el paisaje de Logroño y la playa del Ebro, sino un trasunto de mi primer profesor de teatro ha sido la guinda final. Muy bueno. Aquello duró año y medio. Fue el primer hervor pero esperaban los 99 laberintos restantes. El se llamaba Alamañac y empezó por irse a Barcelona donde estudió expresión corporal, mimo y teatro en general. Fue bufón en Roma, arlequín en Bruselas y, sobre todo, fue Falstaff en los dramas de Shakespeare. Pero el teatro también fue estrangulado por el «medio» y Alamañac no era…

Paulino Masip. Prudencio sube al cielo.
Novela / febrero 25, 2022

AMG editor, 1994. 38 páginas. Un cuento de Masip descolgado de una antología y publicado aquí en libro único. Prudencio (nombre no inocente, como en las novelas de Galdós) tiene una aventura con una mujer casada, y hacen un viaje juntos… en avión. Tiene un miedo atroz a volar y se juntan todos los miedos (estamos hablando de otra época). Historia simpática y de fácil lectura que nos sirve como retrato de caracteres de una época y poco más. Ese Prudencio aturullado moralmente en el que se mezcla el miedo real, físico, del vuelo con la culpa católica, pero que después de la tormenta sale el sol. Como no he leído nada más del autor no sé si es representativo de su obra. Está bien. Pero, esta noche, Prudencio no tiene a diez centímetros de la suya la boca suculenta de María Teresa y nada obstruye la erupción de sus aprensiones avivadas por la cercanía de la terrible prueba. —El cielo es para los pájaros y para los ángeles —se repetía Prudencio, angustiado entre las revueltas sábanas—, Y yo no soy pájaro y mucho menos ángel. El inopinado recuerdo de las luminosas y ambiguas criaturas, que suben y bajan del…