Robert Sheckley. Paraiso II.

abril 27, 2022

Robert Sheckley, Paraiso II
Edhasa, 1976. 194 páginas.

Incluye los siguientes relatos:

La armadura de paño gris
La sanguijuela
El pájaro vigía
El viento
La mañana siguiente
Problemas con los nativos
Cómo criar un grifo
Paraíso II
Doble indemnización
Resistencia
El invasor de la alborada
El idioma del amor

Que han envejecido de manera desigual. Tanto la época como el autor premiaban los relatos con un giro final sorpresivo, o estar basados en una idea que articula todo alrededor. Por ejemplo, el relato que da título al libro trata de dos exploradores espaciales que encuentran una estación alrededor de un planeta muerto. El desenlace -que no destriparé- es más humorístico que de ciencia ficción.

Pero hay otros que, salvando las distancias, podrían adaptarse a nuestros tiempos. El pájaro vigía, donde unos pájaros mecánicos patrullan la ciudad evitando crímenes y la cosa se sale de madre podría ser perfectamente un capítulo de Black mirror donde drones equipados con IA preventiva impidieran crímenes… hasta que determinados sesgos trajeran el desastre. Cómo criar un grifo, que es más de corte fantástico, sigue siendo extremadamente divertido en su simplicidad y aguanta el tipo a la perfección.

En cualquier caso a mí el sabor añejo me da un extra de nostalgia, y he disfrutado de prácticamente todos los relatos.

Muy bueno.

Como criar un grifo
Treggis se sintió bastante aliviado cuando el propietario de la librería se alejó para atender a otro cliente. Al fin y al cabo, era muy irritante eso de tener un viejo encorvado, charlatán y adulador pegado al hombro para espiar la página que uno miraba o señalar aquí y allá con un dedo sucio y nudoso. No cesaba de quitar obsequiosamente el polvo de los estantes con un pañuelo manchado de tabaco y para qué hablar del exquisito aburrimiento que implicaba escuchar sus cacareadas y chillonas reminiscencias.
Sus intenciones eran buenas, sin duda, pero todo tenía un límite. No cabía más que sonreír cortésmente, anhelando que sonara la campanita colgada en la puerta del negocio. Y eso era lo que acababa de pasar.
Treggis se dirigió hacia el fondo del local, confiando en que aquel desagradable hombrecito no trataría de buscarlo. Pasó junto a medio centenar de títulos griegos y ante la sección de ciencias populares. Siguieron, en extraña confusión de títulos y autores, Edgar Rice Burroughs, Anthony Trollope, Teosofía y los poemas de Longfellow. A medida que avanzaba hacia la trastienda, el polvo se hacía más denso, las bombillas eléctricas, suspendidas del techo sin pantalla, eran más escasas, y más altas las pilas de libros ajados y mohosos.
Aquel viejo local era magnífico. Treggis se preguntó cómo era posible que hubiese ignorado su existencia hasta entonces, puesto que las librerías eran su máximo placer.
Pasaba en ellas todo su tiempo libre, y era feliz rondando entre montones de volúmenes.
Naturalmente, le interesaba en especial cierto tipo de libros.
Hacia el final de la alta rampa de libros se abrían otros tres corredores en ángulos absurdos. Al tomar por el sendero del centro, Treggis pensó que el local no parecía tan largo desde la calle; era sólo una puerta medio escondida entre dos edificios, con un viejo cartel escrito a mano sobre el panel superior. Sin embargo, estos negocios antiguos eran engañosos; a veces se prolongaban hasta el centro de la manzana.
En el extremo de ese corredor se abrían otras dos estanterías. Treggis eligió la de la izquierda y empezó a leer los títulos, recorriéndolos de arriba a abajo con ojo experto. No tenía el menor apuro; si quería, podría pasar allí el resto del día… y la noche, por qué no.
Había recorrido unos tres metros del corredor cuando uno de los volúmenes le llamó la atención. Retrocedió para verlo.
Era un libro pequeño, de tapas negras; a pesar de su vetustez, presentaba ese aspecto atemporal que tienen ciertos libros. Tenía los bordes gastados, y las letras de la cubierta estaban casi borradas.
—Bueno, quién sabe —murmuró Treggis, suavemente.
La cubierta decía: Cuidado y alimentación del grifo. Y debajo, en letras más pequeñas: Consejos para el criador.
Según sus conocimientos, el grifo era un monstruo mitológico, mitad león y mitad águila.

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