Nana Kwame Adjei-Brenyah. Friday Black.

julio 4, 2022

Nana Kwame Adjei-Brenyah, Friday Black
Libros del Asteroide, 2021. 260 páginas.
Tit. or. Friday Black. Trad. Javier Calvo Perales.

Incluye los siguientes relatos:

Los Cinco de Finkelstein
Cosas que decía mi madre
La época
La calle Lark
El hospital donde
Zimmerlandia
Friday Black
El león y la araña
Escupidor de luz
Cómo vender una chaqueta según el Rey Hielo
Venta al público
A través del destello

Que me han recordado en algunos momentos a los de George Saunders, incluyendo temas como los parques de atracciones o las ventas de centros comerciales, pero pasados de vuelta, bastante más oscuros en general. Hay tramas originales, como A través del destello, donde la explosión de una bomba atómica ha creado una especie de bucle a lo día de la marmota que se repite indefinidamente. en Zimmerlandia tenemos un parque de atracciones donde puedes disparar a los actores y tomarte la justicia por tu mano. El que da título al relato Friday Black nos plantea unas rebajas en las que los consumidores se comportan como caníbales puestos hasta las cejas de cocaína y los vendedores están subidos en las alturas para evitar que les muerdan.

Pero más que lo diferente de las propuestas me ha gustado un relato como Venta al público que hace hincapié en la empatía, y me ha puesto los pelos de punta Los Cinco de Finkelstein, donde un hombre que ha matado a cinco niños negros con una motosierra consigue salir en libertad alegando defensa propia. Los alegatos de la defensa no se diferencian mucho de ciertos discursos que cada vez más se están implantando en nuestra sociedad.

Todo un descubrimiento.

Muy bueno.

Al día siguiente, antes de abrir, los actores de todos los módulos tenemos una reunión general delante del Sector Cuatro. El nuevo módulo está listo. Hay una bandera americana ondeando sobre el césped delantero del pequeño colegio y un letrero que dice «Colegio nS» junto a la entrada. Melanie está subida a una pequeña tarima delante del Sector Cuatro junto a Doug y el holo-grama de la cabeza de Heland. Hoy el cuerpo de Heland tiene una reunión con unos inversores en Cabo Verde.
— ¿Estás bien? —Saleh me da un golpecito en el costado. Saleh es medio india, medio irlandesa. Normalmente interpreta a uno de los tres musulmanes que pueden estar implicados o no en una trama terrorista que podría provocar la muerte de varios pasajeros en un tren que va de la Ciudad A a la Ciudad B en el módulo Tren del Terror.
En primer lugar Heland nos dice que está muy contento con nuestro trabajo y que quiere que sepamos que el parque no existiría sin nosotros.
—La experiencia de impartir justicia en tiempo real está cambiando. Fuimos los primeros y es justo que sigamos innovando y proporcionando al mundo experiencias de esas que te cambian la vida y fomentan un verdadero crecimiento personal.
Después Heland anuncia que en su nueva etapa Zim-merlandia estará abierto a los niños. Nos explica que el nuevo módulo, el colegio que tiene detrás, la E.P. nS, ha sido específicamente diseñada para los jóvenes. Saleh
me coge la mano y me la suelta. Otros actores se miran entre ellos, incómodos. Melanie se muerde el labio. Al menos es consciente.
— Las cosas van a cambiar un poco en cuanto al tipo de clientes, pero en esencia vuestro trabajo seguirá siendo el mismo. Fomentar una experiencia visceral —dice Doug con su voz fuerte y cálida.
»Si tenéis alguna pregunta sobre el futuro de Zimmer-landia, por favor venid a verme —Doug se señala a sí mismo —, y si sois nuevos y tenéis preguntas sobre vuestro puesto y sobre cómo desarrollar vuestro papel, por favor id a ver a Melanie.
—Muy bien, eso es todo —dice Heland. La gente se queda un momento donde está y luego empieza a dispersarse
— ¡Dios bendito! —exclama Saleh.
—Ya lo sé —le digo.
—Hay que largarse de aquí. Antes al menos teníamos la sensación de que quizás había algo bueno en todo esto.
—Igual todavía lo hay —le digo, intentando convencerme a mí mismo tanto como a ella — . Igual todavía podemos cambiar a alguien.
—Tenemos que largarnos de aquí —repite Saleh.
—Me acaban de poner en desarrollo creativo.
-¿Y qué?
— Pues que no puedo dejarlo.
— Puedes hacer lo que quieras —dice Saleh.
—No lo dejes —le pido.
—Uau —me dice. Nos miramos y me abraza. Luego se marcha. Y yo me voy a Cassidy Lañe.
Me preparo en el cuarto de baño de la casa 327. Leo por encima el protocolo actualizado que dice explícita-

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