Larry Brown. Trabajo sucio.

abril 1, 2022

Larry Brown, Trabajo sucio
Dirty works, 2015. 236 páginas.
Tir. or. Dirty work. Trad. Javier Lucini.

En las camas de un hospital de veteranos se encuentran dos vidas miserables. Quien lleva más de 20 años en la cama sin piernas ni brazos y el recién llegado, que tiene la cara destrozada y una bala alojada en el cerebro que le hace padecer ataques. Entre cerveza y cerveza se irán desnudando ante nosotros.

Pedazo de novela. La trama es un poco melodramática y no es difícil, mediado el libro, saber cómo va a terminar todo e incluso el secreto que no cuentan sobre el recién llegado. Pero eso no es lo importante. Lo mejor son los dos personajes, sus historias, y cómo el ser humano es capaz de soportar los embates de la adversa fortuna y seguir adelante e, incluso, buscar un poco de consuelo en el cariño de los demás.

Se incluye un epílogo en el que el autor cuenta sus desventuras cuando empezó su carrera como escritor. Y creo que el nombre de la editorial proviene de este libro. Aquí una reseña más completa (y como siempre mejor): Trabajo sucio.

Muy bueno.


Tomó impulso y me soltó un puñetazo tan fuerte en la nariz que se me nubló la vista. Lo solté todo y me senté en la grava. Cuando abrí los ojos se estaba bebiendo mi Nehi. Dejó por allí la botella y se puso a husmear en la bolsa en busca de mi Moon Pie. Me incorporé para quitárselo, pero la bolsa se rompió y la caja azul de Kotex se cayó al suelo. Matt Monroe ni siquiera se molestó en mirar el Moon Pie. Solo tenía ojos para la caja de Kotex. Me limpié un poco la sangre de la nariz con el dorso de la mano y me agaché para recogerla.
-Kotex -dijo él-. Kotex.
Como si fuese una palabra sucia.
Estaría mintiendo si dijera que para entonces no me había puesto a llorar un poco. La nariz me dolía tanto que seguía sin poder ver apenas. Sangraba de lo lindo. Matt Monroe me tenía acojonado. Sabía que no podía hacer nada para impedir que se bebiese mi Nehi. Sabía que no podía hacer nada para impedir que se comiera mi Moon Pie. Pero sabía que tenía que llevar los Kotex a casa lo antes posible porque mi madre estaba esperándolos preocupada tras la puerta de la cocina.
Volví la mirada hacia la tienda sabiendo con qué me iba a encontrar. Con todos aquellos ancianos mirándome, viendo cómo Matt Monroe me quitaba las cosas. Y así fue. Hasta el último esperaba a ver qué hacía yo al respecto. Y lo vieron. Me cagué de miedo. Eso es lo que hice yo al respecto.
Recuperé mis Kotex sucios y volví a casa.
Aquel día, en cualquier caso.
Intenté limpiarme la sangre de la cara antes de llegar a casa para que mi madre no la viera. Me saqué los faldones de la camisa del pantalón y traté de limpiarla, pero no funcionó. Lo vio en cuanto entré en casa. Seguía oculta en la cocina y lo vio en cuanto le alcancé los Kotex.
I)«spués de hacer lo que tuviera que hacer en la cocina, salió l« i lu una furia de detrás de la puerta y me agarró. Me preguntó i|in había pasado. Estaba casi chillando y eso me asustó aún más .|tn Matt Monroe. Le dije que un niño que se llamaba Matt Mi»nme me había quitado las cosas y que me había dado un puñetazo cu la nariz y que era un matón y que además era demasiado pande para pelearme con él. Supongo que estaba esperando algo .1. simpatía. Pero ella era el peor lugar para buscar simpatía.
¿Qué quieres decir? -me dijo-. ¿Qué significa eso de dejarte as asallar de esa manera? ¿Qué dijo?
I c conté que no dijo nada. Se limitó a tirarme al suelo de un puMctazo en la nariz.
¿Y tú te limitaste a recibir? ¿Sin devolvérselo?
Yo estaba llorando y ella me estaba sacudiendo. Ahora sé que . si aba avergonzada de mí. No era el digno hijo de mi padre. Joder, i hasta yo mismo me avergonzaba de mí.
-¿Dijo algo sobre tu padre? Dímelo. ¿Qué dijo?
No dijo nada. Solo me pegó.
Entonces me soltó. Yo no quería mirarla. Fue a sentarse a una silla. Nunca olvidaré lo que me dijo.
Niño, te voy a decir una cosa. En este mundo si no te vales por ti mismo, nadie más va a hacerlo por ti. Si dejas que te avasalle mu vez, volverá a hacerlo de nuevo. La próxima vez que te vea se le volverá a echar encima. Porque ahora sabe que puede. Así que licites que enseñarle ahora mismo que no puede. Ya mismo o la próxima vez que te lo encuentres, me da igual. ¿Es más grande que tú?
Yo le dije que sí, mamá, que muchísimo más.
-Bueno -continuó ella, y se puso en pie como si ya estuviese iodo arreglado-. Entonces mucho me temo que tendrás que agenciarte un buen palo, ¿no crees?
Yo no dije nada.
-¿No crees?
Sí, mamá.

2 comentarios

  • Cities: Walking abril 12, 2022en3:55 pm

    Hace poco más de un mes que leí Amor malo y feroz de este mismo autor y si no llega a ser por el último relato/novela corta no hubiera dado un duro por él. Gracias a ese último título incluido en esa colección de relatos tenía intención de darle otra oportunidad, pero en cualquier caso tu reseña me lo h confirmado.

  • Palimp abril 15, 2022en11:15 am

    Creo que merece la pena. No es alta literatura y tira un poco de recursos lacrimógenos, pero hay algo sincero en la historia.

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