Greg Egan. Luminoso.

diciembre 1, 2020

Greg Egan, Luminoso
Bibliópolis, 2010. 288 páginas.
Tit. Or. Luminous. Trad. Carlos Pavón.

Relectura (como prometí aquí: Luminoso). Recordemos los cuentos que se incluyen:

Briznas de paja
Eva mitocondrial
Luminoso
Señor Volición
Crisálida
Sueños de transición
Fuego plateado
Motivos para ser feliz
Nuestra Señora de Chernóbil
La Inmersión de Planck

Ahora que en EEUU se celebran fiestas para contagiarse del coronavirus asusta leer Fuego plateado, porque está visto que si vaticinamos que en el futuro el ser humano va a ser gilipollas vamos a acertar de pleno. Añado resúmenes de algunos cuentos Briznas de paja, un ecosistema en la selva que nació de la idea de los narcos de crear plantaciones mejores pero que ha evolucionado tanto que parece un organismo alienígena. Señor volición donde una nueva droga permite observar tus propios procesos cerebrales en un juego de espejos sin límite. O Motivos para ser feliz, donde un niño aquejado por una enfermedad se verá incapaz de tener ningún estímulo positivo y el vaivén que sufrirá cuando le ofrezcan una cura.

En fin, una delicia leer ciencia ficción de verdad, bien escrita pero sobre todo bien pensada sin trucos mágicos cuántico tecnológicos fractales. Ciencia real.

Muy recomendable.

Gisela contemplaba las ventajas de ser aplastada —casi seguro hasta morir, aunque tan despacio como fuera posible— cuando el mensajero apareció en su entorno residencia. Se percató de su llegada pero le ordenó que esperase. El mensajero era brillante y dorado y llevaba puestas unas sandalias aladas. Impaciente, tendía una mano hacia Gisela, que lo había dejado paralizado a media zancada, a veinte deltas de distancia.

En ese momento el entorno era una extensión de dunas amarillas bajo un cielo azul claro, ni demasiado agreste, ni demasiado molesto. Gisela, recostada sobre la fría arena, estaba concentrada en un triángulo gigante y desaliñado que flotaba inclinado sobre las dunas; cada uno de sus lados parecía una gavilla de paja poco apretada. El triángulo era un conjunto de diagramas de Feynman que mostraba sólo algunas de las muchas maneras en que una partícula podía moverse entre tres eventos en el espacio-tiempo. Una partícula cuántica no se podía localizar en ningún recorrido específico, pero se podía tratar como la suma de las componentes localizadas. Cada una de ellas seguía una trayectoria diferente y formaba parte de un conjunto distinto de interacciones a lo largo del recorrido.

En el espacio-tiempo «vacío», las interacciones con las partículas virtuales hacían que la fase de cada componente rotase de forma constante, como la manecilla de un reloj. Pero el tiempo medido con cualquier tipo de reloj que se desplazara entre dos eventos en el espacio— tiempo plano era mayor cuando el recorrido que se tomaba era una línea recta (cualquier desviación provocaba la dilatación del tiempo, lo que acortaba el desplazamiento). De modo que un gráfico del corrimiento de fase frente al tamaño de la desviación también alcanzaba su punto máximo en el caso de una línea recta. Puesto que este máximo era suave y plano, un grupo de recorridos prácticamente rectos que se agrupaba a su alrededor tenía corrimientos de fase similares. Este grupo de recorridos permitía que las componentes llegaran todas en fase, reforzándose mutuamente, mucho más que cualquier otro grupo equivalente en las pendientes. Tres líneas rectas que relucían en rojo por el centro de cada «gavilla de paja» ilustraban el resultado: las trayectorias clásicas, las trayectorias más probables, eran las líneas rectas.

En presencia de materia, todos estos procesos se distorsionaban ligeramente. Gisela añadió un par de nanogramos de plomo al modelo: unos cuantos billones de átomos cuyas líneas de universo se desplazaban verticalmente por el centro del triángulo, haciendo brotar su propio manojo de partículas virtuales. Los átomos eran neutros en carga y color, pero sus electrones y sus quarks individuales todavía dispersaban fotones y gluones virtuales. Cualquier tipo de materia interfería con alguna parte del enjambre virtual y la perturbación inicial se extendía por el espacio-tiempo dispersando a su vez partículas virtuales (eliminando rápidamente cualquier posible diferencia entre una tonelada de roca o una tonelada de neutrinos). Esta perturbación se iba debilitando conforme aumentaba la distancia según una ley aproximada de cuadrado inverso. La lluvia de partículas virtuales variaba de un lugar a otro (junto con los corrimientos de fase creados por esas partículas), con lo que los recorridos con una probabilidad más alta dejaban de obedecer la geometría del espacio-tiempo plano. El luminoso triángulo rojo con las trayectorias más probables era ahora visiblemente curvado.

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