Antonio Muñoz Molina

julio 5, 2009

Leo en El País los siguientes artículos sobre Muñoz Molina:

Muñoz Molina defiende la inspiración y la actitud del escritor principiante

El extraño oficio de Antonio Muñoz Molina

Y me viene a la memoria las conferencias que he escuchado de él en la fundación March y de que hace mucho tiempo que no cuelgo material de audio; ahora los fines de semana son para otros menesteres. Las conferencias las pueden encontrar aquí:

Conferencias de Antonio Muñoz Molina

El autor habla del oficio de escribir, cómo le viene la inspiración, el proceso desde la idea a la escritura. Me gustó la sencillez con que lo explicaba y se me quedó grabada una frase. Que los personajes hicieran cosas importantes no le costaba plasmarlo, pero las cosas sencillas eran dificilísimas: le costaba más sacar a los personajes de la habitación que sacarlos en brazos.

A todo esto, todavía no he leído nada de él. Se admiten sugerencias.

13 comentarios

  • Ana * julio 5, 2009en8:21 am

    A mí me gustó mucho Sefarad. Y luego también Plenilunio.

  • Elena julio 5, 2009en6:31 pm

    Aunque no soy una gran admiradora de este autor, «Plenilunio» es una buena opción para empezar. Tengo ganas de leer «Ventanas de Manhattan» porque me atraen muchísimo los libros sobre Nueva York, una de las ciudades más impresionantes del mundo.

    Un saludo

  • Nacho julio 5, 2009en7:55 pm

    Yo lo he leído casi todo de este hombre, y me sumo a la recomendación de «Plenilunio» (para mí, la mejor, aunque sea posiblemente la menos «culta»).
    Si has visitado Nueva York, es posible que también disfrutes con «Ventanas de Manhattan», y si eres de los que hicieron la mili, no te pierdas «Ardor guerrero».
    «El invierno en Lisboa» reproduce muy bien la atmósfera del cine negro clásico, pero para mi gusto es demaisado densa y a veces se puede hacer un pelín pesada.
    Y lo mismo me ocurre con «El jinete polaco», que está muy bien escrita pero no me enganchó como sí lo hizo «Plenilunio».
    Saludos dominicales.

  • Cluje julio 6, 2009en11:34 am

    «El invierno en Lisboa» está muy bien, un poco duro, como dice Nacho, pero muy rico e interesante. «Ventanas en Manhattan» es ideal si vas a viajar a New York, sólo aventajado por «Historias de Nueva York» de Enric González.

    Un abrazo

  • Palimp julio 6, 2009en1:22 pm

    Gracias por las recomendaciones que no caerán en saco roto. De momento, ‘Plenilunio’

  • nestor julio 6, 2009en7:44 pm

    amigo Palimp, además de las recomendaciones realizadas, «Beatus ille», creo no tiene desperdicio.
    un abrazo

  • Palimp julio 7, 2009en11:43 am

    Veo que me estoy perdiendo a un gran escritor, así que ya me puedo poner a la faena. Gracias.

  • Maria agosto 5, 2009en1:15 am

    Hola!

    La casualidad quiso que cayera en mis manos Plenilunio. Leer este libro fue uno de los
    acontecimientos mas importantes de mi vida de lectora. su mirada precisa e instantanea
    y su talento para la expresión me engancharon desde el principio. sencillamente,
    me enamore.

    me gusta leer todo lo que escribe. siempre me llevo algo, alguna idea, reflexion,
    observacion, ademas del deleite que me produce su forma de escribir, tan objetiva y
    precisa, tan ingeniosa, tan él.

    cada libro que he leido me parece muy diferente al anterior. creo que su paisaje
    literario es muy rico por ello.

    da igual el libro que leas, lo importante es caer en la cuenta de la forma, en la
    expresion, en la observacion….

    en todo caso, puestos a recomendar, Plenilunio, que es el primero que leí.

    tambien la lectura de sus articulos te aproximan a su estilo. pitones de birmania es
    muy bueno, o lecciones de septiembre…

    espero que te animes a leerlo.

  • javier martinez agosto 12, 2009en7:08 pm

    Con toda humildad, como devoto de Muñoz Molina, por este orden: ‘Beatus Ille’ y ‘El jinete polñaco’

  • gabriel agosto 28, 2009en11:09 pm

    Coincido con María , todos los libros que he leido de A M Molina me han dejado algo , SEFARAD -El jinete Polaco y Plenilunio lo mejor.
    Además , muchos de sus libros me han impulsado a leer autores que gracias a Antonio he descubierto .
    Un super escritor
    Lo que da algo de pena es que hace mucho , dos años, no tenemos noticias de nuevos libros

  • Gonzalo Fdez. de Córdoba y Cancela octubre 24, 2009en8:45 pm

    Del Señor Muñoz Molina, solo he leído «Ardor guerrero», como soy militar profesional,puedo decir sin temor a equivocarme que la descripción que hace de la mili de entonces, coincide en líneas generales con lo que realmente era el servicio militar en aquella época, sin embargo, no estoy para nada de acuerdo con este escritor en lo referente a desprecios, insultos, y forma de hablar de los profesionales del Ejército,yo fui a la mili dos reemplazos antes que él, en Julio del 79, en el CIR 13 de Figueirido en Pontevedra y por lo tanto conocí a los mandos de aquella época, y puedo decir que había de todo como en botica. Cuando ingresé en la Academia de Suboficiales, tenía mi COU Y selectividad aprobada, es decir, no era ningún analfabeto e ignorante como pretende ponernos en ese libro, tampoco puse jamás la mano encima a ningún soldado, entre otras cosas porque eso solo lo haría un ser despreciable,ya que de despreciables es pegar a alguién que no se puede defender.No es justo que porque a él le tocaron dos sargentos «cabrones y descerebrados», nos juzgue a todos por igual, por mis manos pasaron cientos de soldados de reemplazo, reto al señor Muñoz Molina a que encuentre uno solo que le hable mal de mi, y conste que cuando tuve que arrestar, lo hice, pero aplicando siempre los criterios de justicia e imparcialidad. Jamás mi Cabo de cocina me llevó la contabilidad de la misma, eso siempre lo hice yo, como es lógico. También observé en «Ardor guerrero», que al señor Molina le resultaba extraño que el Capitán o cualquier otro militar profesional, leyesen libros, pués si señor Molina, los militares también los leemos, a mi me encanta leer y sin ir más lejos este libro suyo lo lei en el viaje desde Pontevedra al campo de maniobras de Chinchilla este jueves pasado. Para terminar, decir que el libro me gustó muchísimo y se lo recomiendo a cualquiera que quiera saber como era la mili de entonces,sobre todo a los que la hicimos en aquella década, pero por favor, seamos justos y no midamos a todos por el mismo rasero.

  • alfonso noviembre 19, 2009en7:59 pm

    Antonio Muñoz Molina, gran profesional de las letras españolas. El jinete polaco es un libro espectacular. El poder descriptivo que posee este escritor es algo extraordinario.

  • micmic mayo 24, 2010en12:30 am

    Repuesta al mensaje 11

    Además de no haber leído casi nada, cosa de la que no me enorgullezco, también quiero decir que no he leído nada de Antonio Muñoz Molina, pero el otro día, contando algunas anécdotas del servicio militar, me dijeron que gran parte de lo que yo contaba, coincidía con el contenido del libro Ardor Guerrero, cuyo autor estuvo, en octubre del 79, de bicho en Vitoria y posteriormente destinado como conejo escribiente en el Regimiento de Cazadores de Montaña Sicilia 67, en Donosti.
    Con toda probabilidad, unos días después de que lo licenciaran, a mi me arrancaron mi libertad y estuve secuestrado legalmente por el ejercito, en Vitoria desde el 13 de enero al 22 de febrero del 81 (el día anterior al 23-F), después me destinaron al Batallón Colón XXIV de Irún, hasta febrero del 82, en el que me concedieron casi la libertad.
    Con el presente comentario en ningún momento, quiero poner en duda la profesionalidad y la formación de los militares de la época, pero si contestar al comentario de D. Gonzalo Fernández de Córdoba y Cancela Say.
    En primer lugar los malos tratos a los soldados en Irún y al parecer en esta zona, eran frecuentes y en algunos casos excesivos, los que daban leña, no eran solo sargentos, también lo hacían brigadas así como, oficiales de puño ligero y de mano abierta también.
    Los anteriores a mi no me hicieron nada ni me tocaron un pelo, pero otros dos jóvenes tenientes, las dos veces que me dieron cuero, me lesionaron las costillas en ambas ocasiones, la primera a mitad de la mili y la otra al final, por las que, estuve sufriendo las consecuencias incluso después de haberme licenciado.
    El que no iba a la misa de los domingos y festivos lo penalizaban con la limpieza de la compañía.
    Las cuentas de la cocina las elaboraban los escribientes, en mi caso, solo como datos para los cálculos, eran el menú del día, las plazas en rancho de los presentes y las de los como presentes, las cantidades por plazas, las de mejoras por el pan y de la alimentación que se concedieron en la operación de impermeabilización de la frontera de Navarra con Francia.
    Una vez cuadrada la distribución, pasaba al oficial médico que era quien calculaba los nutrientes básicos por persona y día, en caso de no cumplir los mínimos, se volvían a hacer los cálculos, así como, las correcciones en los alimentos que cubriesen las carencias detectadas, en cualquier caso lo que se apuntaba en la perola, no tenía que ver nada con lo que se cocía en las cuentas.
    Lo demás lo dejo para ver si Antonio Muñoz Molina me ayuda a escribir mi Ardor Guerrero particular y de paso sacarle algunas perrillas que la cosa está jodida.

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