Tilsa Otta. Lxs niñxs de la alquimia sexual.

julio 22, 2022

Tilsa Otta, Lxs niñxs de la alquimia sexual
Penguin Random House, 2021. 168 páginas.

Los orgasmos de Cristy le traen visiones del futuro, visiones que siempre se acaban cumpliendo. Al explorar los límites de este poder se verá envuelta en una especie de secta y comenzará un diario de exploración místico.

Lo empecé a leer con el mayor de los cariños, la premisa me pareció interesante y no está mal escrito. Pero se me iba cayendo página a página; excesivos insertos de textos ajenos para ilustrar conceptos que sobran totalmente, una protagonista un poco lerda, una trama con poca sustancia… como cosa buena se puede decir que se lee en un suspiro.

A pesar de ser un libro con la sexualidad a flor de pie en algunas aspectos me ha parecido hasta pacato. Un ejemplo: la protagonista tiene las visiones cuando practica sexo con su novio y quiere hacerlo con una mujer para averiguar si es diferente, pero en ningún momento se plantea alcanzar el orgasmo mediante la masturbación.

Flojo.

Anoche vi un grupo de gente en una cueva oscura realizando un ritual extraño. Quiero anotarlo en mi archivo, pero parece que las copas de vino que tomé antes de hacer el amor le restaron detalles a esta premonición, una de las más enigmáticas que he tenido. En la penumbra distinguí objetos brillantes de colores y juguetes sexuales, sentí una atmósfera de euforia… Estoy ahí, yo estaba ahí, en la cueva con esas personas. Un mensaje de WhatsApp interrumpe mi concentración, es de Ignacio: «Precognición y premonición. El ser humano puede ver el futuro.Ver teoría de la sincronicidad de Cari Jung ;)». Agg, ¡estoy harta de ese tipo! Lo voy a bloquear. Justo ayer leí sobre la sincronicidad y el azar objetivo. Mi vida se ha convertido en una sucesión de coincidencias a tal punto que crece en mí la sospecha de que incluso mi nacimiento es una coincidencia, hace falta descubrir con qué, comienza a hacerme falta. Estar viva es una coincidencia con el estar vivo de todos, claro. Puedo conocer a alguien y decirle: «Estás vivo. ¡Yo también! ¡Qué coincidencia!».Y no sería errado, sino más bien algo alegre y amable; sería agradable para la humanidad hacer evidente esta casualidad absurda: compartimos el aire, el tiempo, la tierra, coincidimos en las ondas electromagnéticas, en el desastre, en el mar final luego de recorrer las interminables tuberías de la existencia y el brillo. Sé que no hay información oficial sobre estos asuntos, pero no me interesa la validación de la comunidad científica, esto es para mí y lo haré a mi modo. ¿Voy a transformar mi experiencia vital en una pseudociencia para mi propio estudio? Pues parece que sí. ¡Allá voy!

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