Severo, 2024. 220 páginas. El descubrimiento de unas cuevas donde se encuentran enterramientos prehistóricos lleva a la protagonista a reencontrarse con el padre de su hijo y a reflexiones sobre la muerte y nuestro peso en la historia. El libro está muy bien escrito, y tiene un comienzo magnífico, que nos dibuja un ambiente que roza lo sobrenatural, pero a partir de la mitad me da la impresión que las tramas se disgregan y pierde fuerza. Aún así, fragmentos como el de Janine son de una calidad excelente. Bueno. Despacio, para no hacer ruido, apartó de sí una botella de vino rota que podía lastimarla. La agarró con cuidado y la dejó, lejos de sí, con la misma suavidad con que hubiera tratado en casa una pieza de cristalería cara. Casa. ¿Cuál casa? Pensaba en aquella construcción de muchos pisos ubicada en una cuchara —una calle que era como esta en la que se encontraba tendida en mitad de la noche, huyendo siempre de la destrucción que dejaba a su paso— que parecía la calle más olvidada de la ciudad y que, sin embargo, estaba en el corazón de la urbe. Esa casa la había habitado en una pesadilla, sintiendo…