Mark Leyner. Mi primo mi gastroenterólogo.
Cuentos / septiembre 28, 2018

Pálido fuego, 2013. 188 páginas. Tit. Or. My cousin, my gastroenterologist. Trad. José Luis Amores. Incluye los siguientes relatos: yo era un punto infinitamente denso y caliente idilio fugado de una centrifugadora noche de colonoscopio entra la ardilla la provocación de un pelo suelto en un peinado por lo demás perfecto oda al otoño en el reino del aburrimiento, llevo pantalones de chándal azules saliva de la mejor psicotecnologías de los sombríos adictos al trabajo ¡hoolaa!, llamó buzz. ¿tienes un poco de crema de cacao? la serenidad de los objetos con la mente en blanco sólo de pensar en ellos en medio de una nube negra de porras de policía capo di tutti capi frases redactadas tras inhalar disolvente Que algunos consideran una novela fragmentada por la repetición ocasional de personajes y temas, pero que personalmente me parece colección de relatos. De difícil descripción porque ni tienen trama ni se la espera, son una acumulación de sucesos increíbles, personajes patológicos, referencias que basculan entre la cultura pop y lo científico y acumular, acumular frases e imágenes tiradas con pala para apabullar al lector. ¿Funcionan? Lo he leído con gusto porque siempre es mejor leer algo diferente, aunque defectuoso, que el…

Lars Iyer. Magma [Spurious].
Novela / enero 16, 2017

Pálido fuego, 2013. 166 páginas. Tit. Or. Spurious. Trad. José Luis Amores. Los protagonistas son dos amigos. Uno que se llama como el autor y otro escondido bajo la inicial W. El libro es un relato de varias conversaciones y alguna que otra anécdota narrada de una manera bastante inusual. Se nos cuenta lo que dice W. pero lo narra Lars. Ejemplo ‘Naturalmente, yo debería quitarme la vida, dice W.’. Los temas son la literatura, el fin del mundo, las críticas constantes a la capacidad de Lars por parte de W., Kafka, Béla Tarr, la humedad indestructible de la casa de Lars, algunos viajes, las ideas, el misticismo, la trascendencia y la decadencia. Más o menos. Lo he disfrutado pero afirmar, como se dice en la contraportada, que es ‘Brutalmente divertido’ es pasarse un poco. Ignoro qué entiende ese crítico por diversión, pero que no me llame para salir un sábado por la noche. El resto de críticas elogiosas se entienden perfectamente: como sátira de unos presuntos intelectuales todo el mundo se apresura a demostrar que tiene la capacidad de reírse de sí mismo. Bueno, pero no es para tanto. ¿Cuál de nosotros es Kafka y cuál Brod?, elucubra W….