José Ortega y Gasset. Estudios sobre el Amor.

febrero 5, 2009

Editorial Salvat, 1971. 150 páginas.

José Ortega y Gasset, Estudios sobre el Amor
Parole, parole, parole

No voy teniendo suerte con lo que leo de Ortega y Gasset. Si El libro de las misiones no me impresionó demasiado -salvo la última parte- estos Estudios me han resultado indigestos.

No creo al filósofo incapaz de análisis certeros e inteligentes, algo aparece en estos textos, pero no se ha prodigado mucho en este libro. Recopilación de varios artículos aparecidos en El Sol se limita a decir generalidades sin mucho fundamento que además han envejecido muy mal. Vale que están escritos antes del desarrollo de la psicología pero otros pensadores han sido capaces de decir cosas con más tino.

Algo de provecho he sacado; conocer las visiones sobre el amor de Stendhal y Montaigne y el prólogo final a El collar de la paloma. El resto es hablar por hablar, sin fundamento ni ingenio. Me ha recordado a José Antonio marina (no es ningún elogio para ambos). Como curiosidad, el machismo que impregna todos los artículos:

Esta perspicacia no tiene nada que ver con la inteligencia, y aunque es más probable su presencia en criaturas de mente clara, puede existir señera, como el don poético que tantas veces viene a alojarse en hombres casi imbéciles. De hecho, no es fácil que la hallemos sino en personas provistas de alguna agudeza intelectual, pero su más y su menos no marchan al par de ésta. Así ocurre que esa intuición suele darse relativamente más en la mujer que en el hombre, al revés que el don de intelecto, tan sexuado de virilidad.

Pero no quiero acusarlo mucho. El mito de la mujer intuitiva y el hombre intelectivo no ha muerto todavía. También es curioso como entiende la teoría de la evolución:

Esta idea de la adaptación es la rueda que sobra. Como es sabido, se trata de un pensamiento vago, impreciso. ¿Cuando un organismo está especialmente bien adaptado? ¿No lo están todos, salvo los enfermos? ¿No puede decirse, por otra parte, que no lo está plenamente ninguno?, etc. Y no es que yo abomine del principio de adaptación, sin el cual no es posible manejarse en biología. Pero es preciso darle formas mucho más complejas y sinuosas que las que le dio Darwin, y, sobre todo, es preciso dejarlo en un puesto secundario. Porque es falso definir la vida como adaptación. Sin un mínimum de ésta no es posible vivir; pero lo sorprendente de la vida es que crea formas audaces, atrevidísimas, primariamente inadaptadas, las cuales, no obstante, se las arreglan para acomodarse a un mínimum de condiciones y logran sobrevivir. De suerte que toda especie viviente puede y debe ser estudiada desde dos Caras opuestas: como lujoso fenómeno de inadaptación y capricho y como ingenioso mecanismo de adaptación. Diríase que la vida en cada especie se plantea una problema de aspecto insoluble para darse el gusto de resolverlo, generalmente con riqueza y elegancia.

Para acabar les dejo con un fragmento que prefigura a Cipolla y su teoría de la estupidez:

Me he encontrado con Olmedo. ¿Que quién es Olmedo? Para mi gusto, un hombre admirable. Es inteligente y no es intelectual. Ignoro si los otros habrían tenido mayor ventura; pero lo que la vida ha puesto delante de mí me impone la enojosa convicción de que, al menos en nuestro tiempo, casi no hay más hombres inteligentes que los intelectuales. Y como la mayor parte de los intelectuales no son tampoco inteligentes, resulta que la inteligencia es un suceso sobremanera insólito en el planeta Tierra. Esta convicción, cuyo enunciado irritará tan justamente al lector, es también para el que la abriga sumamente penosa y azorante. Por muchas razones; pero, ante todo, porque partiendo de ella se hace enormemente probable que uno mismo no sea nada inteligente y, en consecuencia, que todas las ideas de uno sean falsas, incluso esta que califica de hecho insólito a la inteligencia. Pero ello es irremediable. Nadie puede saltar fuera de su sombra ni tener otras convicciones que las que tiene. Sólo cabe solicitar que cada cual cante su canción con lealtad. Y la mía ahora podrá llevar el mismo título que el famoso sermón de Massillon sur le petii nombre des élus. Nada ha sembrado en uno tanta melancolía como esta averiguación de que el número de los inteligentes es escasísimo.

Fragmentos como este último me hacen suponer que Ortega y Gasset tendrá mejores escritos que los que he leído. Espero encontrarlos porque estos Estudios sobre el amor me han resultado soporíferos.

9 comentarios

  • Seikilos febrero 5, 2009en1:29 pm

    El problema con Ortega, además de su superficialidad, es su estilo. Sin embargo, Ortega alentó (y dio nombre) a la revista Sur de Victoria Ocampo, que a su vez trajo aire fresco a la intelectualidad argentina, permitiendo la entrada al español a través de traducciones a Faulkner, Joyce, Woolf y otros. A veces uno no sabe bien cuál es el lugar real de una persona en el engranaje hasta que han pasado muchos años y se puede ver con una mejor perspectiva.

  • Raúl Pavón Terveen febrero 6, 2009en5:52 am

    Yo he leído dos textos de Ortega y Gasset: «La rebelión de las masas» y «Qué es filosofía»
    La verdad es que de ellos debo decir, en mi calidad de filósofo, que me han gustado mucho, en especial el de «Rebelión de las masas», que parece que te estuviera hablando de la sociedad actual. No me considero orteguiano, si bien muchas ideas suyas se mantienen en un nivel comparable al de la filosofía alemana del siglo XX, en especial de la de Heidegger, aunque no haya llegado a las profundidades de éste (pero de eso a decir que Ortega es superficial me parece extremo).

    Un abrazo.

  • Palimp febrero 6, 2009en6:42 pm

    Nadie pone en duda la influencia de Ortega, y es posible que tenga obras no superficiales. De momento sólo puedo opinar por lo que he leído, y esto sí que es superficial. También he leído poco de Julian Marías, y mi opinión es muy diferente.

  • adriano noviembre 17, 2009en1:13 am

    quien sos chabon para opinar de ortega?
    anda al mar y ahogate por favor
    el problema de ortega dice el otro
    dios mio, si que internet es la bastardizacion de la comunicacion y la exaltacion de la idiotez

  • Palimp noviembre 18, 2009en9:53 am

    No sólo eso, también hay espacio para los insultos gratuitos y las argumentaciones porque lo digo yo

  • Joaquín septiembre 2, 2010en2:18 pm

    Hola

    Me han dejado perplejo y estupefacto las palabras que leo en esta web sobre el libro, y en especial de Ortega y Gasset.

    Lo primero que quería comentar, es que el libro de Estudios Sobre el Amor, si algo lo caracteriza inmediatamente es la profundidad y la poca superficialidad, hay que comprender que es un ensayo, basado en la opinión personal del autor y comparaciones con otras opiniones, contrastes, ejemplos y recapacitaciones profundas para el lector.

    A mí me está pareciendo un libro adictivo para cualquier persona que haya caído en el enmarañamiento y el estado de dependencia que te impone el enamoramiento como primera fase, y el amor como un todo que complementa como un todo. Es sencillamente impresionante.

    Cuando sientes amor hacia una persona, esas citas de Ortega, que alegan a una fuerza interior «centrífuga» hacia el amado o amada son no otra cosa que correspondencias de lo vivido en cualquier enamorado que nunca me había encontrado escrito con palabras. El amor como un estado atencional.

    Este libro es sencillamente impresionante y el autor no tengo palabras.

    También es verdad que este autor es difícil de leer, no es como leer una novela mañanera, quizá la carencia de experiencias sentidas sobre el amor te hayan hecho rechazar o identificar como superficiales las palabras de Ortega.

    un saludo

  • Palimp septiembre 2, 2010en3:17 pm

    Independientemente de mis carencias y para ir un poco al grano le pediría simplemente que me seleccionara de este libro un par de pensamientos profundos paa que podamos discutirlos aquí.

  • Joaquín septiembre 3, 2010en11:25 pm

    Estimado Palimp,

    No pretendo hacer una crítica literaria exhaustiva sobre el libro; no obstante, en mi comentario anterior he citado alguna idea que Ortega transmite.

    Quizá Ud. está inconscientemente equiparando romanticismo con el intento de Ortega de transmitir lo que es el amor sin caer en el sensacionalismo vago e incluso poco recurrente.

    El autor se adentra para coincidir con el estado en el que una persona siente «esa atracción inexorable» hacia su amado/da, sin caer, claro está, en una narrativa pastelosa y cursi, él, Ortega, intenta usar la lógica formal para justificar sus opiniones, partiendo de proposiciones, creo, que bastante asentidas por todos.

    Pero no por ello es superficial, superficial sería no entrar lo más intrínseco de la persona, cosa que él sí hace desde una perspectiva superior, contrastada y muy estudiada, contesta en el libro hasta a cartas que le enviaron cuando no estaban de acuerdo con él, incluso en una recuerdo que Ortega aludía a inexactitudes de un lector por precisamente carecer de un análisis más profundo de las ideas que él expone.

    Yo no puedo citarte exactamente ideas, es un libro que para cada persona será distinto en base a sus experiencias vividas, porque sólo con la mitad del libro, lo que yo sentí, es una tremenda identificación personal con sus palabras, así que, digo yo que, ideas, «profundas» sí me habrá transmitido, no obstante, podría citar algunas: desde ese idílico allegar que quieres sentir y vivir con tu amada/do, que te hace aislar tu vida alrededor de un punto, despojándote de lo demás, que al ir cabalgando hacia eĺ, rebosas felicidad, de ahí su tesis de vista que el amor es algo «atencional», además, absolutamente irremediable aunque pasen los años, pendiendo de un hilo en unas épocas y en otras con dependencia total…

    No sé, a mí me ha encantado, Ortega usa también mucho el humor…

  • Joaquín septiembre 4, 2010en3:32 am

    Se me olvidó comentar, que el libro, es un compendio de ensayos, no es un «todo» con identidad, la primera parte, que es aproximadamente hasta la mitad del libro, es a la que me estoy refiriendo en mayor medida.

    Después, vienen otros ensayos puntuales, en los que entra en temas que según estés de receptivo/a a querer entenderlos te pueden parecer superficiales o no, como por ejemplo el papel de la mujer en la lírica y el hombre como «hacer» y la mujer como «ser»; esta parte a algunas mujeres les parece machista y acorde a las costumbres de la época en la que fue escrito, pero yo creo que más que machismo, es una explicación a porqué la mujer tomó hasta entonces el papel que tomó.

    un saludo

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