Enclave de libros, 2017. 234 páginas.
Trad. Esther Peñas.
Antología de artículos de Emma Goldman, anarquista y considerada la mujer más peligrosa de américa. Figura clave también del feminismo y convertida en icono por la fuerza de su pensamiento, su coherencia vital y lo radical de sus propuestas, que siguen siendo válidas incluso hoy.
El libro tiene un prólogo de Lola Robles que nos la pone en contexto, un estudio de Bruna Bianchi que analiza el pensamiento de la autora y los siguientes artículos:
En qué creo
La mujer libre
Anarquismo: Lo que significa realmente
La prostitución
El sufragio femenino
El matrimonio y el amor
La tragedia de la emancipación de la mujer
La hipocresía del puritanismo
Celos: causas y posible cura
Víctimas de la moralidad
Donde expone sus opiniones sobre diferentes temas. Bruna comenta que se la consideró más una divulgadora que una pensadora, quizás por la fuerza de su figura política, pero lo cierto es que sus ideas son, en muchas ocasiones, originales y revolucionarias. En estos artículos pesa, como en muchos artículos de otros anarquistas de la época, un ánimo panfletario que lastra la parte más ideológica pero no la elimina.
Curiosamente en el tema del sufragio femenino hubiera simpatizado más con Victoria Kent que con Clara Campoamor. Sobre al matrimonio, el amor libre o la prostitución tiene, sin embargo, unas ideas tan radicales que todavía hoy están adelantadas a nuestros tiempos.
Muy bueno.
«La propiedad es un robo», dijo el gran anarquista francés Proudhon. Sí, pero sin riesgo y peligro para el ladrón. Monopolizando los esfuerzos acumulados por el hombre, la propiedad le ha desposeído de los derechos que tiene al nacer, convirtiéndole en un indigente y un paria. La propiedad ni siquiera posee la gastada excusa de que el hombre no consigue producir lo suficiente para satisfacer todas sus necesidades. Quienes han aprendido las nociones elementales de la economía ya saben que la productividad del trabajo, durante las últimas décadas, excede con mucho la demanda normal. Pero, ¿qué son demandas normales para una institución anormal? La única demanda que la propiedad reconoce es su propio apetito voraz de mayor riqueza, porque riqueza significa poder, el poder de someter, de aplastar, de explotar, el poder de esclavizar, de ultrajar y humillar. América se muestra particularmente presuntuosa de su gran poder y su enorme riqueza nacional. Pobre América, ¿de qué le vale toda esta riqueza si los individuos que componen la nación son terriblemente pobres, si viven en la indigencia, la suciedad y el crimen, si han perdido toda esperanza y alegría, convirtiéndose en un ejército desterrado de víctimas humanas sin hogar y sin tierra?
¿Amor libre? Si hay algo libre en el mundo es precisamente el amor. El hombre pudo comprar cerebros, pero sus millones no pudieron comprar el amor. El hombre subyugó los cuerpos, pero no subyuga al amor. El hombre conquistó naciones enteras, pero sus ejércitos no pudieron conquistar un grano de amor. El hombre encadenó y asfixió al espíritu, pero quedó completamente inerme, indefenso ante el amor. Encaramado en el trono más alto, con todo su esplendor y su oro, su poder será omnímodo, pero basta que el amor pase a su lado sin pararse para sumirse en una profunda desolación. En cambio, si visita una miserable choza la convertirá en el más radiante paraíso, dándole el sentido de una nueva vida, henchida de ternura y fantasía. El amor tiene la mágica virtud de convertir a un mendigo en un rey. Sí, el amor es libre, no podía darse si no. En plena libertad se entrega sin reservas, abundante, por completo. Todas las leyes, todos los códigos y todas las cortes judiciales del universo no podrán arrancarlo del suelo una vez que haya echado raíces en él.
No hay comentarios