Primo Levi. Si esto es un hombre.

enero 19, 2022

Primo Levi, Si esto es un hombre
El Aleph, 2008. 224 páginas.
Tit. or. Se questo è un uomo. Trad. Pilar Gómez.

Primo Levi era un químico judío que fue arrestado por los fascistas y llevado al campo de concentración de Auschwitz. Este libro narra sus experiencias, como fue el proceso de deshumanización al que fue sometido, y la suerte que tuvo de sobrevivir.

Es un libro terrible. Todo lo que se cuenta aquí es verdad, y fue escrito como testimonio de algo que tenemos que evitar a toda costa que vuelva a pasar. Además está muy bien escrito. Es increíble el talento del autor para contar las cosas sin tremendismos, lo que las hacen muchísimo más profundas. En ocasiones es una simple frase la que te enseña el abismo. Por ejemplo, cuando llega al campo:

Luego el autocar se detuvo y vimos una gran puerta, y encima un letrero muy iluminado (cuyo recuerdo todavía me asedia en sueños): ARBEIT MACHT FREI, el trabajo nos hace libres.

El recuerdo de la entrada del campo sigue proyectando la sombra sobre el Levi futuro, y basta un paréntesis para sugerir la carga que llevará durante toda su vida. La vida en el campo es dura y el destino final es la muerte. Los días son una sucesión de buscar maneras para conseguir alimento y sobrevivir aunque sea un poco más. El hambre que pasan es espantosa:

Se oye respirar y roncar a los que duermen, a alguno que gime y habla. Muchos chasquean los labios y baten las mandíbulas. Sueñan que están comiendo: éste es también un sueño colectivo. Es un sueño despiadado, quien inventó el mito de Tántalo debía de conocerlo. No sólo se ven los alimentos, sino que se sienten en la mano distintos y concretos, se percibe su olor rico y violento; hay quien se los lleva a los labios, pero alguna circunstancia, diferente cada vez, hace que el acto no llegue a cumplirse.

Van vestidos con andrajos, tienen que tener cuidado con la ropa, porque te la roban y no te van a dar otra nueva. Perder el abrigo te puede llevar a la muerte, y el invierno es tan duro que cuando comienza no se creen capaces de poder soportarlo. Pero cuando acaba y llega la primavera buscan el calor desesperados:

Hoy, por primera vez, el sol ha surgido vivo y nítido fuera del horizonte de barro. Es un sol polaco, frío, blanco y lejano, y no nos calienta más que la epidermis, pero cuando se ha deshecho de las últimas brumas ha corrido un murmullo por nuestra multitud sin color, y cuando incluso yo he sentido su tibieza a través de mi ropa, he comprendido que se pueda adorar al sol.

¿Qué me ha resultado más doloroso en un libro particularmente lleno de miseria? La búsqueda de la belleza incluso en la peor de las condiciones, Cuando habla con otro interno sobre la comedia de Dante y comentan la traducción, e intentan volver a ser humanos -porque es importante- gracias a los versos de la comedia, y al leer ese capítulo me entró una congoja que todavía, cuando escribo estas líneas, me hace llorar:

Detengo a Pikolo, es absolutamente necesario y urgente, que escuche, que comprenda este come altrui piacque, antes de que sea demasiado tarde, mañana él o yo podemos estar muertos, o no volver a vernos, debo hablarle, explicarle lo de la Edad Media, del tan humano y necesario y, sin embargo, inesperado, anacronismo, y de algo más, de algo gigantesco que yo mismo sólo he visto ahora, en la intuición de un instante, tal vez el porqué de nuestro destino, de nuestro estar hoy aquí…
Estamos ya en la cola del potaje, en medio de la masa sórdida y harapienta de los portasopas de los otros Kommandos. Los recién llegados se amontonan a la espalda.
Kraut und Rüben?, Kraut und Rüben. Se anuncia oficialmente que el potaje de hoy es de coles y nabos: Choux et navets. Kapotszka es répak.
«… y nos cubre por fin la mar airada».

Suele decirse que para ser un libro que habla de la vida en un campo de concentración apenas aparecen alemanes. Esto es así porque casi siempre estaban a las órdenes de los kapos designados para manejar los barracones, generalmente presos alemanes que abusaban de su posición de poder. Porque ellos, los kapos, eran presos, pero los judíos no eran más que objetos, no eran hombres, y por lo tanto podían usarse hasta que no cumplieran su función, y entonces podían ser arrojados a la basura:

Para volver a la Buna hay que atravesar un espacio lleno de vigas y de armazones metálicos apilados.
El cable de acero de un cabestrante corta el camino, Alex lo agarra para saltarlo, Donnerwetter se mira la mano, negra de grasa viscosa. Mientras tanto he llegado junto a él: sin odio y sin escarnio, Alex restriega la mano por mi espalda, la palma y el dorso, para limpiársela, y se habría asombrado, el inocente bruto Alex, si alguien le hubiese dicho que tomando por patrón esta acción suya yo lo juzgo hoy a él, a él y a Pannwitz y a los innumerables que fueron como él, grandes y pequeños, en Auschwitz y dondequiera.

Al final del libro hay un epílogo con las preguntas que solían hacerle la gente cuando presentaba el libro. Hay algunas muy interesantes, pero me fascinó está respuesta de una superviviente del campo de Birkenau:

He sentido una angustia violenta, en cambio, al entrar en el Lager de Birkenau, que nunca había visto como prisionero. Aquí nada cambió: había barro y sigue habiendo barro, o en verano un polvo que sofoca; los barracones (los que no fueron incendiados con el paso del frente) están tal cual, bajos, sucios, hechos de tablones mal ensamblados y con el suelo de tierra apisonada; no hay literas sino tableros de madera desnuda, hasta el techo. Aquí nada ha sido embellecido. Venía conmigo una amiga, Giuliana Tedeschi, sobreviviente de Birkenau. Me hizo ver que sobre cada tablero de 1,80 por 2 dormían hasta nueve mujeres. Me hizo notar que por la ventanuca se ven las ruinas del crematorio; en esa época se veían llamas en la cúspide de la chimenea. Ella había preguntado a las veteranas: «¿Qué es ese fuego?», y le habían contestado: «Somos nosotras, que nos quemamos».

Somos nosotras, que nos quemamos. No cabe más dolor en una frase, infinitamente bella y triste.

Imprescindible.

2 comentarios

  • Francisco enero 24, 2022en5:59 pm

    Hola Juan Pablo, coincido contigo en que se trata de un libro imprescindible. El mejor de la trilogía.
    Un saludo.

  • Palimp enero 25, 2022en4:02 pm

    Yo de momento me he quedado en éste. Abrazos.

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