Acantilado, 2005. 260 páginas. Tit. or. Castellio gegen Calvin. Trad. Berta Vias Mahou. Zweig, un narrador impecable con un dominio excelente del tempo y del lenguaje nos plantea el enfrentamiento entre el humanista Castellio y el dogmático Calvino. Pero en sus manos el ensayo se convierte en la lucha -eterna- entre la tolerancia y el dogmatismo. Entre los regímenes totalitarios y el ansia de libertad. Entre el fanatismo y la tolerancia. Es, pues un libro universal porque siempre estarán esas fuerzas en lucha. En el tiempo de Zweig fue el nazismo. En nuestra época es el auge de la ultraderecha que utilizando los miedos de siempre buscan algún sector débil de la población a quien culpar: Pero Castellio no quiere juzgar dejándose llevar por semejante histeria persecutoria. Sabe que cada época escoge siempre a un grupo de desdichados para descargar sobre ellos el odio colectivo represado. Siempre un pequeño y débil grupo es elegido por el más fuerte, ya sea a causa de su religión, ya sea por el color de su piel, por su raza, origen, ideales sociales o ideología, para descargar sobre él las energías de destrucción latentes en el ser humano. Las consignas, los pretextos, cambian, pero…
Barataria, 2006. 310 páginas. Manuel Molina es detective porque tiene un despacho, una licencia por una academia a distancia y una secretaria muy espabilada. Y los casos que resuelve están a su altura: un asesino en serie de perros, una botella desaparecida de la trastienda de su bar de siempre, y una cinta de vídeo de unos famosos. Laura Malasaña es en realidad un seudónimo de Laura Fernández, de la que ya reseñé en su momento Wendolin Kramer y este libro tiene las mismas virtudes y defectos que aquél. Es simpático, entretenido, pero con poco fuste. Ideal para pasar el rato y que te asome, de vez en cuando, una sonrisa, pero nada más. Se deja leer. El despertador me sonó a las nueve. Lo paré. Me sonó a las nueve y ocho. Lo paré. Y ya no volvió a sonar. O quizá sí, pero no lo oí. Eran las diez y siete cuando me despertó el interfono. Parecía estar lejos, en otro mundo. Abrí los ojos. Miré el reloj. Di un salto en la cama y estuve a punto de caerme por culpa de un calcetín que arrastré hasta el pasillo. El interfono seguía atronando cuando descolgué el auricular….
Segundo libro que leo de esta colección. Libro por decir algo porque son colecciones de fichas que, a partir de una viñeta, nos hacen pensar en conceptos de filosofía (y no precisamente sencillos). En esta ocasión centrados en los problemas de percepción, qué es real o si podemos fiarnos de nuestros sentidos. Cuando estamos en un sueño nos parece real pero al despertar nos damos cuenta de que no es así. Si nos conectaran a una máquina que, como en Matrix, nos hiciera vivir otra vida ¿Sería real? En el dibujo que adjunto se tratan los temas de los qualia ¿Hasta qué punto nuestras percepciones son compartidas? y el de la representación, una copia de la realidad ¿Hasta qué punto nos sirve como modelo de la misma? Libros muy interesantes para hacer pensar. Y muy bien pensados.
Sajalín editores, 2010. 364 páginas. Tit. or. Rue des Maléfices. Trad. Julia Alquézar Solsona. Libro inclasificable, mitad diario de un París ocupado y los entresijos de la resistencia, mitad leyendas de personajes en la frontera de lo sobrenatural, mitad descripción de los barrios bajos. No se preocupen si salen tres mitades, en el contexto de este libro es natural. Sentimientos encontrados. No es que tenga una prosa excelente, pero se lee con gusto. Las historias que cuenta las plantea como reales pero no hay quien se las crea (bueno, alguno habrá). Donde sí me he encontrado a gusto es en el retrato de esos bares del margen, donde recalan los deshechos que el mar arroja, en una extraña fraternidad amparada por el alcohol. Hubiera estado bien que hablara más del movimiento de la resistencia y sus peripecias, que apenas se tocan de manera muy tangencial. Curiosamente la última vez que estuve en París pasé al lado de esta calle sin darle la mayor importancia. No me llamaron sus cimientos maléficos y sobrenaturales. Gracias a la magia de google maps podemos darnos un paseo virtual: Ahora parece una calle pintoresca, pero sin sustos. Interesante. El convoy se dirige hacia el Midi,…
Sexto piso, 2020. 164 páginas. La novela se construye alrededor de dos mujeres: una a la que le roban a su hijo en el parque por estar despistada mirando el móvil y otra que es la que se lo lleva a un entorno desestructurado y marginal. Las partes de la mujer que se queda sin niño son las que menos me han gustado, hasta el punto de que, como la novela empieza con ella, estuve a punto de dejarlo a un lado. Esta vez mi manía de acabar los libros ha resultado buena, porque las otras partes están muy bien escritas, describen muy bien la situación de alguien que no ha podido tener hijos y que mentalmente no está muy centrada y cuya vida ha sido una sucesión de desgracias. Es decir, superado el primer capítulo que me parece horrendo el libro está muy bien, aunque la mitad de la madre auténtica me siguió pareciendo muy inferior en estilo a la otra, pero con momentos (el extracto es un ejemplo) también brillantes. Recomendable. ¿Cómo no viste a fu hijo, eh? ¿Cómo no viste adonde se fue? Me tanteó la pierna que yo tenia tapada con una cobija. Cállate, Nagore. Y…