Witold Gombrowicz. Ferdydurke.

agosto 25, 2005

grombowiczFerdidurke
Quaderns Crema, 1998. 378 págs.
Tit. Or. Ferdydurke. Trad. Anna Rubió y Jerzy Slawomirski.

¡Culo, culo, culo!

Me gustan las cosas que se salen de la norma. El libro La perversa obra de Godo tenía páginas francamente malas, pero me dice mucho más que el código DaVinci. Los alaridos de algunas canciones de Corcobado pueden parecerme excesivos -y en ocasiones ridículos-, pero son música celestial al lado del enésimo grupo pop de moda. Prefiero la peor obra de Tàpies a cualquier bodegón y la polipoesía al ripio.

Navegar entre los excesos y llegar a buen puerto no es tarea fácil. Pero no siempre la originalidad extrema produce obras fallidas. En ocasiones, para deleite de los teratólogos como yo, dan lugar a verdaderas obras maestras. Es el caso de este libro.

Si hemos de creer a la contraportada, el libro nace del orgullo herido de un joven autor humillado por la crítica incompetente, y tenía que ser, de entrada, un ensayo sobre la falacia de los criterios estéticos que se suelen aplicar a la literatura. Pero el libro se convierte en una alegoría narrada con un lenguaje transgresor y divertido.

Un joven escritor se convierte frente a Pimko -un crítico literario ‘mestretitas’- en un niño:

De golpe, me empequeñecí, la pierna se me convirtió en piernita, la mano en manita, la persona en personita, la esencia en esencieta, la obra en obrita, el cuerpo en cuerpito; él, en cambio, crecía, mirándome de reojo y leyendo mi manuscrito por los siglos de los siglos amén.

Completada la transformación, Pimko lo llevará de vuelta a la escuela. Allí asistirá a los enfrentamientos entre las dos bandas rivales, y aprenderá algunas cosas:


Lo vuelvo a repetir: un gran poeta, Juliusz Slowacki, gran poeta; amamos a Juliusz Slowacki y admiramos sus poesías, porque era un gran poeta. Y ahora, los deberes «¿Por qué en las poesías del gran poeta Juliusz Slowacki reside una belleza inmortal que nos maravilla?»
Justo en ese punto de la lección, uno de los alumnos se removió nerviosamente y gimió:
– ¡Yo no me maravillo nada! ¡No me maravillo! ¡No me interesa! No puedo leer más de dos estrofas, y ni eso me interesa. Por Dios, como me va a maravillar si no me maravilla[…]

GALKIEWICZ
No lo puedo comprender. No puedo comprender como me maravilla, si no me maravilla.

El MAESTRO
¿Cómo es que no le maravilla a Galkiewicz, si le he explicado miles de veces que le maravilla?

GALKIEWICZ
pero a mí no me maravilla.

El MAESTRO
Eso es cosa de Galkiewicz. Se ve que Galkiewicz no es inteligente. Los otros se maravillan.

GALKIEWICZ
Palabra de honor que no se maravilla nadie. ¿Cómo pueden maravillarse si nadie lo lee, menos nosotros, que estamos en edad escolar y lo leemos a la fuerza?

El MAESTRO
No tan alto, por Dios. Eso pasa porque hay muy poca gente verdaderamente educada y a la altura…

GALKIEWICZ
Los educados tampoco. Nadie. Nadie. Ni uno.

Para que no vuelva a su casa, Pimko lo dejará interno en una casa con colegiala moderna incluida -de la que no le quedará otro remedio que enamorarse-. Tras un escandaloso enredo, huirá con su amigo Mentol -obsesionado con los jornaleros- al campo. Serán rescatados de un pueblo donde los habitantes intentan morderles por una tía del protagonista.

En medio de estas aventuras nos encontraremos dos cuentos ‘Filidor folrat de nen’ y ‘Filibert folrat de nen’ (Filidor forrado de niño y Filiberto forrado de niño) precedidos de sendos prefacios totalmente desconectados del hilo principal de la novela (¿o no?) y que conforman una especie de ensayo sobre la estética.

Divertida, extravagante y muy bien escrita; me ha dejado anonadado. Para leer y releer disfrutando cada momento.

(Un día, un libro 136/365)
Escuchando: Noche de Hiedra. Esclarecidos.

7 comentarios

  • Portorosa agosto 27, 2005en4:16 pm

    Yo, de Gombrowicz, leí «Curso de filosofía en seis horas y cuarto». Al parecer, su hija Rita y un joven admirador, de Roux, le pidieron al autor que les diera unas muy personales y peculiares clases, para así evadirlo un poco de la que sería mortal enfermedad y ahuyentar de paso las tentaciones suicidas, pues sabían que sólo la Filosofía lo apasionaba lo suficiente como para conseguirlo. Eso, ese interés aun en esos momentos, me parece algo increíble; y creo que, si es cierto y no está muy mitificado, da una idea de su altura y honestidad intelectual.

    Un saludo, y de nuevo mis felicitaciones.

  • Palimp agosto 28, 2005en6:50 pm

    Gracias por las felicitaciones -que no se si merezco, pero que agradezco-. Este libro es el único que he leído de Gombrowicz, pero no será el único. El que comentas lo tengo en versión electrónica.

  • Cristina agosto 29, 2005en7:31 pm

    Tengo muchísimas ganas de leer este libro, gracias a que has incluido fragmentos, aún más y gracias a tu contundente frase final, aún más!

  • Palimp agosto 31, 2005en11:53 pm

    La verdad es que el libro está muy bien. La versión catalana está muy cuidada. Más, dicen, que la histórica versión argentina donde participaron los grandes de la literatura. Versión hiperdescatalogada pero que tengo en formato electrónico ¿La quieres?

  • Monica marzo 23, 2006en9:39 pm

    El libro me encantó. Al comenzar a leerlo todo me pareció una broma, un texto original, lleno de situaciones ridículas. Fue justo cuando hice la primera pausa en la lectura cuando me di cuenta que sus situaciones absurdas no tenían nada de ridículo, nos hace un retrato de nuestras «formas» (es buenísima tu cita del diálogo del maestro y el alumno). Todavía no entiendo cómo es posible que no exista la palabra «nopodermiento» en español.

  • Monica marzo 23, 2006en9:43 pm

    Y olvidaba mi recomendación: Jorge Amado (Brasil) y Donoso (Chile).

  • Palimp marzo 24, 2006en7:17 pm

    Apuntadas tus recomendaciones. Por aquí los verás.

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