Varios. Las artes de Piranesi.

mayo 14, 2019

Varios, Las artes de Piranesi

Catálogo de la exposición que incluye una selección de artículos sobre la vida y obra de Piranesi, todos muy interesantes y nos ilustran sobre el contexto del autor.

Se incluyen reproducciones de algunos de sus grabados, una colección bastante amplia. Una selección de sus caprichos sobre cárceles, detalles de motivos arquitectónicos de la iglesia de Santa María del Priorato y fotografías de reproducciones de algunos de los objetos diseñados por él y que han sido construídos en diferentes talleres.

Un libro muy interesante para aprender sobre el genio de Piranesi.

Conclusión
Desde su muerte en 1778, Piranesi se ha presentado como una figura romántica, un excéntrico solo en un mundo extraño, desmesurado, distante y con un temperamento antisocial. Un año después de su fallecimiento, Bianconi relataba la historia de su matrimonio a modo de ejemplo: «Una día, mientras tomaba apuntes del natural en el Foro, vio a la hija de un jardinero y de inmediato pidió su mano. ¡Cuando la muchacha aceptó, Piranesi dejó a un lado la carpeta y el lápiz y aquel extraño matrimonio se consumó allí mismo, a la sombra de los árboles!».’8 En determinados sectores de la sociedad podría haber parecido poco común que un ambicioso veneciano de buena familia que vivía en Roma no tratara de casarse con un buen partido. La historia de Bianconi refleja sin duda un carácter apasionado y encaja en el tópico romántico del artista impulsivo. Sin embargo, pensar en Piranesi como una figura anacrónica que se encontró en un lugar equivocado en un momento también equivocado supone restar autoridad a todo su mensaje. Era anacrónico en un sentido positivo y apreciaba las colisiones temporales que, por un lado, son inherentes a los objetos creados por la mano del hombre .y, por el otro, se ven desencadenadas por ellos. Piranesi tenía mucho que decir sobre multitud de temas. Tanto en sus escritos como en sus dibujos articuló sus ideas con gran pasión y una claridad atemporal. Aldous Huxley manifestó en 1949, al escribir sobre las láminas de las Carceri:
Estos extraordinarios grabados han seguido pareciendo, a lo largo de dos siglos, completamente relevantes y no sólo modernos en sus aspectos formales, sino como expresiones de oscuras verdades psicológicas. Podemos recurrir a una expresión religiosa habitual en su día y decir que se referían a la condición de Coleridge y De Quincey en el cénit de la reacción romántica; y se refieren no menos elocuentemente a la condición de los hombres y mujeres del siglo XX que se han formado con la bibliografía, imaginativa o descriptiva, de la psicología profunda. Lo que representa Piranesi no está sujeto al cambio histórico.*9
Piranesi inició las Carceri d’invenzione en 1745, a los i¡ años, y se publicaron antes de 1750. Si se dedica un tiempo a observar la primera edición de la serie o la
reelaborada y editada por el propio artista en 1761, la velocidad del trazo y la libertad del registro resultan sobrecogedoras.
Junto a la pasión por la improvisación y la velocidad existía un total desprecio por la convención social.10
En otra parte de la sede de Factum Arte en Madrid, mientras se creaban los objetos, Grégoire Dupond trabajaba para convertir esos espacios ilógicos y contradictorios de las Carceri en un entorno virtual. Esa transformación de una forma supeditada a otra, de dos a tres (o cuatro) dimensiones, de lo virtual a lo físico (y viceversa), condujo a un profundo compromiso práctico con la forma de pensar de Piranesi. El veneciano perdió el debate contra Winckelmann y el purismo griego, pero no porque no estuviera en lo cierto, sino porque no tenía el respaldo académico necesario. Estaba demasiado ocupado «creando» mientras los demás tenían todo el tiempo del mundo para pensar y afilar su refinamiento estético rodeados de lujo. Se tiende a valorar menos la destreza manual que la intelectual o la política. No es habitual que alguien se acerque tanto como Piranesi a salvar la distancia entre ambas, y más en una época en la que se apartaban más que nunca el pensamiento intelectual y las artes aplicadas. Una comparación entre el retrato de Winckelmann lujosamente desvestido realizado por Antón von Marón (1768) y el grabado de Piranesi como escultura antigua obra de Felice Polanzani (1750) ilustra mucho mejor que cualquier palabra sus distintas posturas.

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