Varios. El tiempo de los mayores.

diciembre 26, 2018

Varios, El tiempo de los mayores
Páginas de espuma, 2006. 250 páginas.

Incluye los siguientes cuentos:

El arrepentido, Ana Ma Matute
Gaudí, Salvador Garmendia
«II migliorfabbro», Elena Marengo
El difunto Ezequiel Montes, Luis Mateo Diez
Sisea, Robert Saladrigas

Lm ceremonia, Pía Bouzas
El tránsito de cada mañana, Ernesto Torres Terán.
Retrato de mi suegra con retoques consecutivos,Anna Lidia Vega
1m abuelitay el Puente de Oro, Claribel Alegría
1m última, Marcelo Birmajer
Operación La Mancha, Medardo Fraile
Filial, Elvio Gandolfo
1m indiferencia, Carmela Saint-Martín
Amor a los cincuenta, Julio Travieso
A la vejei^ bastonazos, Luis García Jambrina
¡Oh, sombras!¿Dónde…?, Susana Constante

Entre los que hay mediocres, solventes y con oficio, y un par magníficos: Retrato de mi suegra con retoques consecutivos y Operación La Mancha. EL primero sobre una escritora que convive con una suegra que le taladra la cabeza, lleno de humor, ternura y mala leche y el segundo la vida de un antiguo ladrón que ha dejado el oficio de lado.

El libro se salva por esos dos buenos, porque el resto no pasan de entretenidos.

Recomendable.

Mi suegra lava y está de mal humor porque lava, pasa por delante de la puerta abierta de mi cuarto y suspira hondo, algo teatral, hasta que no aguanta más y suelta: «¡Cómo está el fregadero ese!». (Siempre es así, nunca dice: «Hace falta esto o aquello» o «Hace falta que hagas esto o aquello», prefiere el modo indirecto de comunicar sus deseos, el de sugerencias, lo encuentra más poético, es amante de la lírica mi suegra.)
Yo me hago la sorda, la imbécil, la sueca; sigo escribiendo el cuento, porque a quien le toca fregar es a su hijo, yo cociné y no me mojaré las manos para nada.
Entonces ella emplea la tortura moderna, prende Radio Reloj, una emisora de lo más simpática, todo el tiempo te dice cosas con una voz homogénea y encima el TUN-TUN-TUN del metrónomo, como una gota sobre el cráneo hasta hacerte enloquecer. No sé a quién se le ocurrió, alguna mente atroz, similar a la de mi suegra,
que pone eso a todo volumen, para que yo enloquezca más rápido, pero por suerte mi walkman tiene pilas; yo me la engancho, rellenándola previamente con el último cassette de Loreena McKennit, sigo escribiendo. Sigo con la protagonista, que es una mujer que escribe un cuento sobre una mujer que escribe un cuento sobre, ya sabes, nada del otro mundo.

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