Iñaki Uriarte. Diarios.
Ensayo / septiembre 25, 2018

Pepitas de calabaza, 2011. 190 páginas. A medio camino entre el diario y el dietario el libro recoge las anotaciones del autor entre los años 2004 y 2007. En el momento de escribirlas todavía no tenía pensado publicarlas. Cosas que me han gustado: El propio autor, una persona con criterio propio, lo que en estos tiempos del conmigo o contra mí es de agradecer. Un desengañado del marxismo pero que sigue siendo de izquierdas y criticando a los conservadores. Opuesto totalmente a ETA pero también a los centralistas que la usan para sus fines. Que le molesta el euskera en la tele y le gusta en la calle. Una persona, en suma, con la que parece que daría gusto hablar. La prosa, clara, clarísima, con momentos de belleza poética dentro del ámbito cotidiano y que da gusto leer. La mezcla de anécdotas cotidianas con reflexiones -en ocasiones de mucho calado- y análisis de la actualidad. IMposible aburrirse. La inteligencia que se desprende de las páginas como el aroma del buen café. Cosas que no me han gustado: Ninguna, todo está estupendo. Tanto que al descubrir que hay un tomo anterior y otro posterior me he llevado una alegría tremenda. Muy…

Alberto Pimenta. Discurso sobre el hijo de puta.
Novela / julio 11, 2018

Pepitas de calabaza, 2014. 116 páginas. Tit. Or. Discurso sobre o filho da puta. Trad. Jorge Carrasco. En 1988 Cipolla (¡qué mala rima!) nos explicó que subestimamos el número de estúpidos que hay en el mundo. Pero once años antes el poeta y performer Alberto Pimenta ya nos había explicado algo mucho peor: que estamos rodeados de hijos de puta. Hijos de puta grandes, hijos de puta pequeños, que no dejan hacer, que siempre están haciendo, que nacen y se hacen, que no les compensa ser hijos de puta pero ahí están. No es difícil reconocer en estas páginas los rasgos de muchas personas de nuestro alrededor. Terrible y muy gracioso. Por si alguien no se percata del carácter humorístico del libro los pies de página, comentarios de un supuesto profesor de literatura, que enfatizan la idea de que el mejor tesoro es un buen libro, terminarán de arrancarle las carcajadas. Una verdadera delicia. Adjunto el pertinente fragmento, pero dada la breve extensión del libro les animo a buscarlo y leerlo (editado, además, por mi querida Pepitas de calabaza) Es sobre todo en esas ocasiones cuando él, el hijo-de-puta, se queja, cuando aparece en todos los sitios diciendo que «esto…