Andrés Barba. Agosto, octubre.
Novela / Junio 19, 2017

Anagrama, 2010. 148 páginas. Un adolescente se junta en el pueblo de veraneo con una pandilla de malotes, saboreando otra forma de ver la vida. Por desgracia se ve involucrado en una situación violenta que le será difícil de gestionar. Está bien escrito y estructurado, pero la historia me ha parecido bastante floja. Mucha introspección adolescente, algunos momentos emotivos, y la parte más escabrosa, que podría haber dado mucho juego, se trata casi como de pasada. Es una buena lectura, pero sabe a poco. Tuvo la vaga impresión vanidosa de que cualquiera de aquellas chicas le aceptaría, de que podría acercarse a cualquiera de ellas una de aquellas pocas noches que iban quedando de vacaciones y decirle: ¿Me chupas la polla? Y ellas lo harían sin remilgos con sus rasgos regulares y desgastados como las conchas de la orilla, como si se aburrieran tal vez. Ninguna de ellas le habría gustado por separado y sin embargo todas juntas despertaban en él un estado físico desconocido. Hablaban ¿de qué? No importaba. Era última hora de la tarde y pensó que le quedaban diez días de vacaciones. El sol comenzó a ponerse al fondo de la ría. Era siempre una hora suspendida…