Rachel Cusk. A contraluz.

junio 11, 2019

Rachel Cusk, A contraluz
Libros del asteroide, 2016. 220 páginas.
Tit. or. Outline. Trad. Marta Alcáraz Burgueño.

Una profesora inglesa viaja a Atenas para impartir unos cursos de escritura. Ya desde el vuelo empezará a conocer y conversar con un plantel de personajes que le explican su vida, sus deseos, sus motivaciones y destino en la vida. Ella escucha, pone en duda, se deja llevar y apenas cuenta nada de su vida, que vamos adivinando a pequeños retazos.

Es la primera parte de una trilogía, y es muy interesante no el lenguaje o la historia, sino la atmósfera que dibuja con las diferentes narraciones, una vida sin destino en la que resbalan los problemas de los alumnos, las confesiones de las amigas o los problemas de ricos divorciados.

Seguiremos atentos a las dos siguientes partes, ya publicadas. Aquí una buena reseña: A contraluz.

Muy recomendable.

Mi reverencia por todo lo inglés, contestó tras un silencio mientras sus ojos apesadumbrados bailaban en sus cuencas entre lágrimas, no fue correspondida. Por aquel entonces la situación del país ya empezaba a ponerse difícil, continuó, aunque nadie llegó a imaginar cuánto empeoraría. La editorial iba a consagrarse a la traducción y la publicación de autores en lengua inglesa desconocidos en Grecia, escritores que las editoriales comerciales jamás tocarían, pero cuya obra Paniotis admiraba profundamente y estaba decidido a hacer llegar a sus compatriotas. Llegó un momento, sin embargo, en el que no pudo pagar los anticipos de los autores, muchos de cuyos libros había traducido él mismo para reducir gastos. En Londres se había visto vilipendiado, incluso por esos mismos escritores, por no haber pagado un dinero que los libros, en sentido estricto, aún no le habían reportado; todos lo habían tratado con el mayor de los desprecios, lo habían amenazado con emprender acciones legales, y lo peor de todo había sido quedarse con la impresión de que esos escritores a los que tenía en un altar como los artistas de nuestro tiempo eran, en realidad, personas frías y carentes de toda empatia, obsesionadas con la autopromo-ción y, sobre todo, con el dinero. Les había dejado bastante claro que si se veía obligado a pagar, su editorial fracasaría antes incluso de haber dado sus primeros pasos, y eso fue precisamente lo que sucedió. A esos
mismos escritores los rechaza ahora regularmente la empresa para la que él trabaja, cuyo único interés es el de sacar superventas. Y así aprendí, continuó Paniotis, que mejorar las cosas es imposible y que la gente buena tiene tanta culpa como la mala, y que progresar tal vez no sea sino una mera fantasía personal, tan solitaria, en cierto modo, como ese lugar solitario de Angeliki. Estamos todos enganchados, dijo sacando un mejillón de su concha con dedos temblorosos y metiéndoselo en la boca, enganchados a la historia del progreso, tanto que se ha apropiado de nuestro más profundo sentido de la realidad. La historia esta ha llegado a infectar la novela, aunque tal vez la novela, a su vez, nos esté infectando a nosotros para que esperemos de nuestra vida lo que hemos acabado esperando de nuestros libros; pero este aspecto de la vida como progreso es algo que ya no quiero.

2 comentarios

  • Cities: Walking junio 11, 2019en8:53 am

    La tengo a la cabeza de la lista para el próximo resumen de lecturas. Me ha encantado, Cusk tiene un estilo absolutamente nítido y certero, y su mensaje de total desorientación ante la existencia encaja a la perfección en mis gustos habituales. Tengo muy claro que en breve caerán los dos restantes de la trilogía.

  • Palimp junio 14, 2019en8:05 am

    Sí, la autora es todo un descubrimiento. Gracias por la visita 🙂

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