Philip Roth. Nuestra pandilla.

mayo 20, 2011

Columna edicins, 2000. 200 páginas.

Philip Roth, Nuestra pandilla
Un nuevo Swift

Ya sabía que Philip Roth es tremendamente divertido, porque aunque todavía no lo he reseñado, me reí lo indecible con El lamento de Portnoy. Lo que no sabía es que se había dedicado a hacer sátira política ¡Y con que arte!

El autor fue publicando estos textos en el periódico, en la época de Nixon, y no hace falta ser un lince para saber quien se esconde detrás del protagonista del libro, Trick E. Dixon. El traductor explica en el prólogo que decidieron no poner pies de página explicativos, y es un acierto. No digo que no me haya quedado con la curiosidad de saber quién o qué se esconde detrás de algunos elementos del texto, pero no hace falta para disfrutarlo.

Cuando la ironía es un arte los referentes pierden importancia y el libro se convierte en intemporal. Además, políticos han existido y seguirán existiendo en cualquier época, y estoy seguro de que no sólo la gente se seguirá leyendo con este libro en el futuro. Si pudiera enviarse al pasado también lo hubieran entendido.

Tiene momentos realmente tronchantes y el capítulo final, Tricky en el infierno es apoteósico. Muy bueno.


Extracto:[-]

Yo también me identifico profundamente con las familias de los tres boy scouts muertos aquí en Washington. Como buen padre que soy, me consta la enorme importancia que los hijos pueden tener en la carrera de un hombre; y, dicho sea de paso, también la mujer. De hecho, mi mujer y yo y nuestras maravillosas hijas teníamos preparados nuestros mensajes de condolencia para muchos más de los tres que murieron aquí, y estaban listos para enviarlos al primer aviso. A lo largo de toda la crisis me he mantenido en contacto con el depósito de cadáveres de Washington, como lo estoy con los depósitos de cadáveres de todo el país, mediante una «línea caliente» especial, y si hubiera sido necesario cablegrafiar no tres, sino tres mil mensajes de este tipo, os aseguro que mi familia y yo nos habríamos ocupado de que nuestras palabras de pésame salieran de la Casa Blanca antes de que los cuerpos llegaran a enfriarse. Me enorgullece afirmar que mi mujer y mis hijas estaban dispuestas a quedarse hasta las tantas de la noche para que esas familias menos afortunadas que la nuestra pudieran recibir un pequeño consuelo en sus horas de ne-
cesidad. Y en modo alguno nos olvidaremos de estas personas cuando lleguen las navidades.

Pero que nadie se llame a error: por rápido que yo sea dándole al gatillo de la compasión por las familias inocentes, no seré menos rápido en mi condena de los tres boy scouts culpables. Y digo «culpables» porque si no hubieran sido culpables ahora no estarían muertos. No vivimos en esa clase de país.


—¿Considera usted, pues, que si está muerto mejorará su imagen?

—Sin duda alguna. Creo que para vender su imagen al público ya ha hecho todo lo que podía hacerse, estando vivo. Esto es seguramente el acicate que estábamos esperando, sobre todo si los demócratas presentan a Teddy Carisma.
—¿Hace usted el favor de explicarnos lo que quiere decir, señor presidente del Comité Nacional?

-Bueno, pues, suponiendo, por un momento, que Trick E. Dixon ya no esté con nosotros, ello contribuirá a que pierda fuerza, mucha fuerza, el principal atractivo de Carisma. Una cosa es que el candidato a la presidencia tenga dos hermanos muertos, y otra, muy otra, que sea el propio candidato quien esté muerto. Digo yo que si valoramos el factor experiencia, como yo creo que se valora, no veo cómo puede nadie superar al presidente en esto de la muerte.

—Señor presidente del Comité Nacional, ¿hay algo de cierto en el creciente rumor de que su partido está lanzando un globo sonda con estos rumores sobre la muerte del presidente, para comprobar qué rendimiento político se le puede sacar a la noticia, si es que algún rendimiento puede sacársele? Dicho de otro modo: por un lado, usted mismo parece convencido de que la muerte del presidente supondría un excelente balón de oxígeno para su menguante popularidad; pero, entretanto, el vicepresidente Como-se-llame afirma que el presidente está sano «como una manzana», y que estos rumores los ha propagado la «izquierda más lerda».

—Mire usted, no abrigo la menor intención de criticar las aliteraciones del vicepresidente de los Estados Unidos de Norteamérica. La Constitución lo autoriza a utilizar tantas aliteraciones como cualquier otro ciudadano de nuestro país, sin ninguna limitación. En este momento me dirijo a ustedes, muchachos, como portavoz de un partido político, y lo único que les digo, lisa y llanamente, es que el presidente no tiene la menor intención de abandonar la carrera, por ningún motivo, incluida su propia muerte. Quien piense que una fruslería así puede descartarlo es que no sabe con quién se juega los cuartos. No estamos ante otro Liando B. Johnson, de los que tiran la toalla solo porque el país entero lo odia a muerte y lo único que espera de él es que se largue lo más lejos posible. No resulta tan fácil intimidar a Trick E. Dixon a fuerza de odio. El hombre no ha conocido otra cosa en toda su vida, está muy acostumbrado. Tampoco va a apartarlo nadie de las elecciones por el simple procedimiento de matarlo. No sería la primera vez que resurgiera de sus cenizas, y estoy firmemente convencido de que eso precisamente es lo que va a ocurrir ahora. Si tiene que dirigir la palabra a la convención republicana desde el interior de una urna, sin duda que lo hará… ¡Estamos hablando de un auténtico norteamericano!

2 comentarios

  • PONS Idiomas agosto 26, 2011en2:33 pm

    Hola, quizás os interese saber que tenemos una colección que incluye el relato ‘Defender of the Faith’ de Philip Roth en versión original conjuntamente con el relato ‘The Courter’ de Salman Rushdie.

    El formato de esta colección es innovador porque permite leer directamente la obra en inglés sin necesidad de usar el diccionario al integrarse un glosario en cada página.

    Tenéis más info de este relato y de la colección Read&Listen en http://bit.ly/rqsPXc

  • Palimp agosto 27, 2011en3:12 pm

    Sí, gracias por el enlace.

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