Nathanael West. A cool million.

febrero 11, 2019

Nathanael West, A cool million
Gallo nero, 2011. 192 páginas.
Tit. or. A cool million. Trad. Laura Salas.

Lemuel Pitkin tiene un problema. El banco va a ejecutar la hipoteca sobre su casa y van a echar a su pobre madre y a él a la calle. Pero no hay problema, porque américa es la tierra de las oportunidades y con lo poco que tiene en el bolsillo malo es que lanzándose a los caminos no logre hacer fortuna en poco tiempo y salvar la situación.

Crítica feroz al sueño americano que sigue siendo igual de válida hoy que cuando se escribió. El protagonista irá perdiendo partes de sí mismo mientras intenta hacerse un hueco en el mundo y creo no destripar el argumento si adelanto que la cosa no acaba bien.

Un humor negrísimo, una crítica al establishment, al capitalismo y al comunismo e incluso a todo aquel que confíe en la naturaleza humana. Y además muy divertido.

Recomendable.

»Para compensar todas estas pérdidas, aceptamos la civilización del hombre blanco, la sífilis y la radio, la tuberculosis y el cine. Aceptamos su civilización porque él mismo creía en ella. Pero ahora que ha comenzado a dudar, ¿por qué deberíamos seguir aceptándola? Su regalo final para nosotros es la duda, una duda que corroe el alma. Pudrió su tierra en el nombre del progreso, y ahora se está pudriendo él mismo. El hedor de su miedo llega hasta la nariz del gran dios Manitú.
»¿En qué sentido es el hombre blanco más sabio que el piel roja? Hemos vivido aquí desde tiempos inmemoriales y todo era dulce y fresco. Llegó el rostro pálido con su sabiduría y llenó el cielo de humo y los ríos de residuos. ¿Qué estaba haciendo con tanta sabiduría? Yo os lo diré. Estaba fabricando ingeniosos encendedores para cigarrillos. Estaba fabricando espléndidas plumas estilográficas. Estaba fabricando bolsas de papel, pomos de puerta, mochilas de cuero falso. Usó toda la fuerza del agua, del viento y de la tierra para hacer girar unas ruedas dentro de otras que estaban dentro de otras que estaban dentro de otras. Giraron, eso es seguro, y la tierra se llenó de papel higiénico, cajas pintadas
para guardar chinchetas, llaveros, relojes de bolsillo, mochilas de cuero falso.
»Cuando el rostro pálido controlaba lo que manufacturaba, nosotros, los pieles rojas, no podíamos sino sorprendernos y admirar su capacidad para contener el vómito. Pero ahora todos los lugares secretos de la tierra están repletos. Ahora incluso el Gran Cañón rebosa de cuchillas de afeitar. Ahora, oh, guerreros, se ha roto el dique, y el rostro pálido está hasta el cuello de artículos manufacturados por él.
»Ha destrozado el continente a base de bien. Pero, ¿está intentando arreglarlo? No, emplea todos sus esfuerzos en seguir destrozándolo. Todo lo que le preocupa es cómo poder seguir fabricando cajitas de chinchetas, relojes de bolsillo y mochilas de cuero falso.
»No me malinterpretéis, indios. No soy un filósofo de la escuela de Rousseau. Sé que no podemos volver atrás en el tiempo. Pero hay una cosa que sí podemos hacer. Podemos detener el reloj. Podemos romper ese reloj.
»Es el momento. Los disturbios y la profanación, la pobreza y la violencia lo inundan todo. Las puertas del pandemónium están abiertas y por la tierra caminan los dioses Mapeeo y Suraniou.
»Ha llegado el día de la venganza. La estrella del rostro pálido decae, y él lo sabe. Lo ha dicho Spengler; lo ha dicho Valéry; lo proclaman millares de sus sabios.


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