Moses I. Finley. La Grecia antigua.

octubre 17, 2007

Editorial Crítica, 2000. 368 páginas.
Tit. Or. Economy and society in ancient Greece. Trad. Teresa Sempere.

M. I. Finley, La Grecia Antigua
Economía helénica

Leí este libro más o menos en la misma temporada en la que vi la película 300. Por un lado me sirvió para saber distinguir las burradas que se publicaron en algunas bitácoras sobre el tema griego. Por otro me quedó muy claro que quien acabó cortando el bacalao no fueron los espartanos, sino los atenienses. ¿Una victoria de la cabeza sobre el músculo? Ahí queda el debate.

Moses I. Finley fue un investigador riguroso y uno de los primeros en estudiar la economía de la antigüedad. Este libro es una recopilación de los siguientes artículos:

La ciudad antigua: de Fustel de Colanges a Max Weber y más allá
El imperio ateniense: un balance
Tierra, deuda y hombre acaudalado en la Atenas clásica
La libertad del ciudadano en el mundo griego
Entre esclavitud y libertad
Las clases sociales serviles de la Grecia antigua
La esclavitud por deudas y el problema de la esclavitud
El comercio de esclavos en la Antigüedad: el mar Negro y las regiones del Danubio
Innovación técnica y progreso económico en el mundo antiguo
Los archivos de palacio micénicos y la historia económica
Homero y Micenas: propiedad y tenencia
Matrimonio, venta y regalo en el mundo homérico

Que analizan diferentes aspectos de la cultura Griega, en especial el tema de la esclavitud. Había una diferencia entre ser un esclavo capturado en alguna guerra o ser un esclavo por deudas. La esclavitud no era una variable de sí o no, sino que tenía varios grados y estatus. Muy interesante es el artículo sobre la falta de innovación técnica en el mundo antiguo, causado, según el autor, por el modelo económico vigente. El artículo que cierra el libro, sobre el funcionamiento del matrimonio, nos ofrece una perspectiva económica sobre las costumbres de la época.

Es un libro que he disfrutado mucho. Como dicen en el prólogo, sus artículos no son divulgativos. Exponen una tesis basada en sus investigaciones y dan datos precisos. Pero no están escritos para expertos. Están escritos para que cualquier lector inteligente interesado en el tema pueda aprender de ellos, y su lectura es un verdadero placer.

Escuchando: Toca madera. Panzer.


Extracto:[-]
Tucídides, con su incomparable visión de la realidad, no la confundió con símbolos ni consignas. «Primero», escribe al empezar su narración sobre el medio siglo entre las guerras médicas y las del Peloponeso (I, 98, 1), «ellos [los atenienses] sitiaron Eion, junto al río Estrimón», todavía en manos persas, y luego la isla de Sciros, en el norte del Egeo. Sus poblaciones fueron reducidas a esclavitud y J«Í territorios ocupados por colonos atenienses. A continuación Atenas obligó a Carísto, ciudad de Eubea, a unirse a la liga: claramente el principio «voluntario» había tenido un recorrido muy corto. Pronto Naxos intentó abandonar la liga (es incierta la fecha exacta), pero Atenas la sitió y aniquiló. Naxos «fue la primera ciudad aliada que fue esclavizada en contra del uso establecido», comenta Tucídides (I, 98, 4), empleando su metáfora favorita para la interferencia ateniense en la autonomía de las ciudades sometidas al imperio.

Naturalmente, el imperio ateniense sufrió cambios importantes a lo largo de su existencia de más de medio siglo. Así ha ocurrido con cualquier otro imperio de una duración similar (o mayor) a lo largo de la historia. El establecimiento y explicación de los cambios es un tema histórico válido, pero me parece una equivocación la empresa de buscar un punto, en una línea continua, que nos permita decir que antes de él no había imperio y que lo hubo después de él. Caristo rehusó unirse a la alianza y se vio forzada a ella; Naxos intentó abandonarla y se le impidió por la fuerza. Y fueron sólo las primeras de muchas ciudades-estado en esa situación, sujetas a la autoridad de otro estado que actuaba para promocionar sus propios intereses, políticos y materiales.

No discuto que la «liga délica» (nombre moderno para el que no existe referencia antigua), fue bienvenida cuando se creó en 478 de C, tanto por la popularidad de su llamamiento de venganza, como, fundamentalmente, por la necesidad de librar al mar Egeo de las fuerzas navales persas. Los persas habían invadido dos veces Grecia sin éxito, y nadie en 478 podía abrigar la menor confianza en que el Gran Rey aceptaría las derrotas pasivamente y no haría un tercer intento. El control del Egeo era la medida más claramente protectora, y Atenas consiguió afortunadamente el liderazgo de semejante empresa. A un ateniense, Arístides, se le encomendó fijar el montante de dinero, o el número de barcos equipados y tripulados, que cada estado miembro proporcionaría para la flota fusionada de la liga. Los atenienses facilitaron los tesoreros de la liga {Helleno-tamiai) y el mando naval militar. En unos doce años (el número exacto depende de la fecha de la batalla del Eurimedonte, que ningún experto fecha más allá de 466 a. de C), se había cumplido el objetivo formal de la liga. La flota persa de doscientas trirremes, la mayoría de las cuales eran fenicias, fue capturada y destruida en una gran batalla por tierra y por mar, en la desembocadura del río Eurimedonte, en el sur de Asia Menor. Con todo, la «liga» siguió existiendo sin un momento de vacilación, y su número de miembros creció, voluntariamente o por coacción, según cada caso, exactamente igual que antes de la batalla del Eurimedonte.

El principal responsable de la política ateniense en aquellos años, y comandante en jefe de la batalla del Eurimedonte, fue Cimón. Había mandado personalmente el ataque a Eion, y de nuevo tomó d mando, en 465 a. de C, poco después del Eurimedonte, cuando Tasos, la isla del norte del Egeo más grande y rica, intentó dejar la alianza. Después de un asedio de más de dos años, Tasos capituló y fue condenada a entregar su flota (pagando en lo sucesivo su tributo en dinero), a desmantelar sus murallas, a pagar a Atenas una fuerte indemnización, y a entregar los puertos y minas que poseía en tierra firme.

6 comentarios

  • elveidedalt octubre 18, 2007en12:19 am

    ¡Coño! He retrocedido de golpe veinte años atrás, a primero de historia en la UAB!

  • Palimp octubre 18, 2007en6:22 pm

    ¿Lo tenías de texto obligatorio?

  • Leteo octubre 21, 2007en12:38 am

    Interesante blog. No hay nada como un buen historiador (como Finley) para poner claras las ideas. Si te interesa la democracia ateniense, uno de los últimos y mejores libros es «The Athenian Democracy in the Age of Demosthenes», de Mogens Hansen. Brillante.

  • Palimp octubre 21, 2007en8:44 pm

    Libro por lo que veo no fácil de encontrar…

  • Lady Andie febrero 23, 2008en1:17 am

    creo que la obra de Fibley aún no ha sido superada, sobre todo en lo relacionado con la periodización del mundo helénico. Recomendable ciento por ciento

  • Isa septiembre 6, 2008en6:11 pm

    No hay duda que es un libro bueno, sin embargo es solo uno mas de tantos que hay sobre los griegos.

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