Matías Candeira. La soledad de los ventrílocuos.

febrero 9, 2009

Tropo editores, 2009. 177 páginas.

Matías Candeira, La soledad de los ventrílocuos
Grandeza

Vuelvo a leer La soledad de los ventrílocuos, esta vez bien editado y con algunos cambios; hay cuentos nuevos y otros se han eliminado. Se mantiene la estructura en tres partes cuyos cuentos son los siguientes:

I
Cuando se muere la nevera

Una familia asiste impotente a la muerte de la nevera, y todavía anonadada deberá acompañarla hasta el lugar de su último reposo. No son los únicos que tienen que dar el triste adios a los objetos queridos. Pueden leerlo completo en la página de la editorial: Relato del mes

Flores, señor…

La ciudad está sufriendo un ataque, la están bombardeando. Sólo que los muros no crujen, la gente no grita: los están bombardeando con flores… muchísimas flores. A caballo entre la ciencia ficción y el teatro del absurdo, los diálogos entre Androniev y el señor X podrían decirlos Vladimir y Estragon si estuvieran esperando a Godot en una estación espacial perdida.

La soledad de los ventrílocuos

Padre e hijo (pero ¿quién puede decirlo?) conversan en la soledad de un espacio indefinido. ¿De dónde han venido? ¿Dónde iran si la misteriosa mano -que hace un año se llevó a Mastropiero- viene a por ellos? ¿Puede alguien ser dueño de su destino?

Jugar

Un anciano rebelde que afirma que las medias de la reina huelen a hurones muertos.

Al final de Sara

¿Qué hacer si cerca del ombligo de tu mujer aparece un agujero que se dedica a cantar boleros? ¿Si ella ha comprado un muñeco de un niño burundés? Si en el realismo mágico se introducían hechos irracionales en una narración típicamente realista, en este cuento asistimos al proceso inverso. Una situación totalmente irreal que se desarrolla con una cotidianiedad pasmosa. La historia podría funcionar igualmente bien prescindiendo de agujeros y niños, pero su inclusión proporciona una increíble mezcla de lirismo y humor, surrealismo y melancolía. Uno de mis cuentos preferidos, no sólo de Candeira, de todos los que he leído.

II
Fuegos en la oscuridad

Antes Falco había sido un excelente mago hasta que ocurrió el accidente. ¿Dónde quedó su magia y -también- su delgadez? El extraño ritual que como testamento parece legar a sus sobrinos apenas necesita un huevo. En este cuento la brevedad es una virtud; lo mejor es lo que se imagina.

Un trozo de otra mujer

Realizar la autopsia de una mujer hermosa puede llevarte a cometer locuras… como llevarte su mano a casa. Luego es normal que entre los dos se inicie una relación.

Los que esperan

Cuando se vende un material tan poco común como cabezas reducidas no es raro tener que realizar las transacciones en un café, casi de incógnito. Pero las motivaciones para comprar algo tan exótico pueden ser -por qué no- muy extrañas. El texto reduce hasta el mínimo lo maravilloso que impregna el resto de cuentos del libro; tan sólo una huella en la intención de las miradas, en lo alucinado del comprador. No puedo dejar de recordar la viñeta de un tebeo que apareció en El blog ausente.

Insectos

Al encargar una redacción sobre el mal comportamiento el señor Duchamp no podía imaginar que iba a descubrir tantas cosas sobre la profesora a la que sustituye. Una profesora -por decirlo de alguna manera- poco convencional. Con unos alumnos a su altura. Leer este cuento es como desenvolver un caramelo. Un caramelo que empieza a degustarse poco a poco hasta llegar al final. No hay duda de que el mal está presente pero ¿podríamos decir exactamente dónde?

La segunda vida

La vida del cartero puede parecer monótona, excepto si tienes que entregar cartas en un edificio antiguo, en cuyo frontal puede leerse Aquí viven hoombres y mujeres que no necesitan del mundo.

III
Todas las posibilidades

Un cuento breve, directo, sobre un imposible almacén (¿museo?) que recopila una gran variedad de armas. Cabe la posibilidad de la interpretación alegórica.

Subsuelo

El Pozo está en el desierto; nadie sabe lo que es, sólo uno ha regresado -totalmente cambiado, tan cambiado que es exhibido- y quizá no hubiera tenido que descubrirse nunca, nada debería haber salido de su interior. Este es un cuento especial para mí por dos razones. La primera: es un cuento de ciencia ficción. De la buena. De la que sigue la tradición de Solaris y la supera ampliamente. Muy bien escrito, fragmentado, obligando al cerebro a resolver un rompecabezas al que le faltan piezas que debemos imaginar. La segunda: que es la primera vez que me dedican un cuento, y la sensación es muy agradable.

En algún lugar de la calle V (Instantánea)

Un rápido vistazo sobre una curiosa peluquería, y no sólo por la decoración. Como afirma el autor, el cuento tiene defensores y detractores. Cuéntenme entre los primeros. A su favor: podrían haberlo firmado muchos escritores consagrados. En contra: lo mismo, puede que no sea demasiado original.

El hombre en el barreño

Por amor se hacen cosas impensables; incluso irse a vivir en un barreño para poder ver pasar, todos los días, a la mujer por la que se abrasa nuestro corazón. De lo mejorcito del libro; ¿Qué es mejor? ¿Vivir una vida sin sentido o plantarnos en mitad de la calle a vivir dentro del agua? El protagonista parece tener clara la respuesta -y nosotros también. Un cierre de calidad excepcional.

Ya he hablado mucho de Candeira en estas páginas. Repetiré lo que me gusta de él: un lenguaje cuidado, unas historias originales y un toque absurdo que, sin embargo, parece creíble. No exagero cuando digo que aquí hay cuentos muy grandes. Habré leído como cinco veces Al final de Sara o El hombre en el barreño pero me siguen sorprendiendo y emocionando. Los cuentos que no había leído me han gustado también, con el placer que se siente cuando lees algo nuevo de un autor que te gusta.

Un libro muy bueno, y es el primero. No me imagino hasta dónde puede llegar este hombre.

8 comentarios

  • Sergi Bellver febrero 9, 2009en12:50 pm

    Avanzo algo obvio: soy amigo de Matías.

    Aclaro algo importante: cuando leo un texto, me olvido de los amigos.

    Añado algo curioso: me había leído ya esos cuentos (y otros que cayeron del índice final) en varios formatos, antes de la publicación en Tropo, dos versiones del original en Word, dos cuentos en la antología Parábola de los talentos (Gens ediciones, 2007), de viva voz con el autor delante, etcétera.

    Apostillo algo significativo: Candeira, el muy perro, ha conseguido que vuelva a querer leer esos cuentos en papel y, lo que es más, a disfrutarlos.

    Señoras, señores, he aquí a un escritor. La que nos espera…

    pd: ya se me ocurrirá algo para perrear a Matías, que si no se lo cree demasiado y luego está inaguantable…

    Abrazos, Palimp.

  • Palimp febrero 9, 2009en5:54 pm

    Ya me contarás en que consiste el perreo, pero de momento dejemos que disfrute el momento. Yo algo hice cuando puse esta foto:

    Matías Candeira

  • Guillermo B. febrero 14, 2009en3:57 pm

    Hola, Palimp. Me parece imposible que estos cuentos lleguen a Costa Rica, pues la editorial no creo que sea distribuida acá (Costa Rica). No sé si será posible hacer un intercambio de libros por correo tradicional; escríbeme si crees que sea posible, para enviarte algo de estas latitudes, pues sé que me estoy perdiendo yo algo bueno de tu país. Estoy seriamente interesado.

    Guillermo Barquero (Sentenciero)

  • Zeberio Zato febrero 16, 2009en7:12 pm

    Qué ganas tengo de coger ese libro. Mañana corro a la librería, que ya me estoy columpiando en exceso.

  • Palimp febrero 16, 2009en8:31 pm

    No corráis mucho, que de momento es difícil de encontrar.

  • Cristina febrero 24, 2009en11:07 am

    Bueno, pues me voy a hacer con el libro… tiene buena pinta, y si lo recomiendas ti… a ver si así me renuevo un poco.
    Gracias!

  • Palimp febrero 24, 2009en7:49 pm

    Espero que os guste, aunque siempre podéis leer el botón de muestra y si gusta, adelante.

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