Karen Blixen. Siete cuentos góticos.

octubre 20, 2011

Unidad editorial, 1999. 382 páginas.
Tot. Or. Syv fantastiske fortaelinger. Trad. Heliodoro Pardo Marcos.
Karen Blixen, Siete cuentos góticos

Vivan las colecciones de los periódicos. Siempre acaban en los saldos tiradas de precio. Así pude encontrar a Karen Blixen, a la que tenía muchas ganas de leer, aunque nuestro encuentro no ha acabado como esperaba. Los relatos son los siguientes:

Las carreteras de Pisa
El anciano
El mono
La inundación
Cena en Elsinore
Los soñadores
El poeta

Y se me han hecho eternos. No niego que hay páginas muy bellas y las historias, en ocasiones, me atrapaban un poco. Pero en general he sufrido para acabar el libro. Tírenme piedras los admiradores de la autora, pero me ha parecido un auténtico sopor.

Calificación: Regular.

Un día, un libro (50/365)

Extractos:

«Monseñor Talbot le preguntó amablemente qué le sucedía y a qué se debía su decaído estado de ánimo. Se extrañaba de que precisamente en los momentos de haber concluido su obra no tuviera en su espíritu una emoción y una alegría desbordantes. Le extrañaba que no se sintiera feliz después del resonante éxito que había alcanzado. Monti contestó a las preguntas y sugerencias de Talbot interrogándole si no creía él que existía un gran peso y responsabilidad sobre el pensamiento y sobre la voluntad de un hombre por el hecho de haber creado un ser humano que ardería, por una eternidad, en el fuego inextinguible del infierno. Monseñor Talbot le miró con una sonrisa afectuosa. Luego le dijo que no se preocupara por esa culpa o responsabilidad de que hablaba. «Eso —le dijo— sólo acontece a las personas reales.» Esta afirmación de monseñor Talbot sacó a Monti de sus casillas. Dio un grito y le preguntó airado si se atrevería a decir que su Don Giovanni no era un personaje real; pero monsignore, sin apartar la sonrisa de sus labios, se apoyó en el respaldo de la silla y trató de explicar al gran poeta lo que había querido significar con su frase de «personas reales» o seres humanos que existieran realmente en carne y hueso. «¡La carne! —gritó Monti—. Pero ¿puede dudar usted de que mi Don Giovanni existió y vivió en carne y hueso, cuando sólo en España se pueden encontrar mil trescientas mujeres que confirman su existencia?» Monseñor Talbot estaba bastante confuso. No sabía qué razonamientos emplear para tratar de convencer a aquel hombre, que más tenía de demente que de cuerdo. «¿Acaso se cree usted —le preguntó— un creador en el mismo sentido de Dios, único y verdadero creador de todas las cosas y de todas las vidas?»


Nunca olvidaré una mañana que sentados en la terraza recreábamos la vista con la contemplación del hermoso paisaje de colinas cubiertas de árboles. Entonces, interiormente, daba gracias al Señor por la felicidad inmensa con que estaba llenando mi vida. En tales momentos inolvidables era yo el hombre más feliz de este mundo.
El amor entre personas demasiado jóvenes es un asunto en que no interviene el corazón. En esa edad bebemos porque tenemos sed o porque queremos emborracharnos; es solamente en nuestros años maduros cuando nos ocupamos de la razón de nuestra embriaguez. Un joven enamorado está embelesado y cautivo con las fuerzas que se mueven dentro de su ser. Pero no olvides que luego se puede volver a ver las cosas así, como en una segunda adolescencia.


«¿Cuál es mi opinión sobre el goce del vino y las comidas? ¿Cuál es mi juicio crítico sobre lo que el mundo me atribuye de dormir bien durante las noches? ¿Cuál es, dónde está y en qué consiste mi goce de todas estas cosas?»
Se hacía estas preguntas al tiempo que recordaba las palabras que oyó hacía tiempo:
«El que nunca ha comido el pan con lágrimas, el que no conoce las noches en vela y de insomnio, no sabe nada, absolutamente nada de los poderes celestiales.»

2 comentarios

  • ericz octubre 20, 2011en1:45 pm

    Pero no te pierdas Lejos de África.

  • Palimp octubre 20, 2011en2:56 pm

    No me lo perderé; he escuchado demasiados extractos como para saber que es bueno.

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