G. Duncan Mitchell. Historia de la sociología.

agosto 11, 2006

Editorial Guadarrama, 1973. 344 páginas.
Tit. Or. A hundred years of sociology . Trad. Margarita Valencia Vargas.

DuncanHistoriaSociologia
Guía histórica

A veces compro los libros por comprar. Una guía de la sociología de 1973 no puede estar muy actualizada, pero me interesa el tema, del que lo ignoro todo y estaba barato. Por eso lo compré.

La guía está organizada en dos tomos, pero el segundo, dedicado a la macro y micro sociología no lo pude encontrar. El autor hace un repaso histórico haciendo hincapié en las diferentes corrientes de la sociología. Desde sus comienzos en América, Gran Bretaña y Francia hasta después de la segunda guerra mundial. Da una breve pincelada de los sociólogos más eminentes, con nombres como Durkheim, Weber, Tönnies, Simmel, Pareto, Booth, Rowntree, Ezra Park y Horton Cooley.

Como el libro lo compré para ilustrarme no puedo hacer una buena reseña. No sé si está bien o mal. Desde luego a mí me ha servido para hacerme una idea de lo que abarca la ciencia de la sociología, y el estilo es ameno y riguroso. Me ha dejado con ganas de seguir con el tema. A ver si encuentro el volumen dos.

Escuchando: Il combattimento di Tancredi e Clorinda.. Claudio Monteverdi.


Extracto:

EL MÉTODO COMPARATIVO Y EL CONCEPTO DE TIPO IDEAL

La creencia de Weber de que el método científico era importante para los estudios sociales le animó a establecer un conjunto de definiciones operativas y a elaborar conceptos utilizables. Para evitar vaguedades decidió hacer la clasificación describiendo tipos de fenómenos sociales. Porque, razonaba, si los tipos estaban rigurosamente definidos, y si los elementos de cada tipo eran congruentes entre sí, entonces sería posible comparar los casos concretos con el tipo, al que llamaba tipo ideal. Pero es éste un concepto a menudo mal comprendido. El propósito de Weber era seleccionar, de entre la compleja masa de datos en que consiste la realidad social, aquellos rasgos de una estructura que fuesen de algún modo significativos, que realmente definiesen la estructura, y que fuesen dignos de atención por ser relevantes para su estudio; además, tenían que ser observables, y preferiblemente mensurables. Aunque admitía que los datos históricos son únicos, afirmaba que esto no tenía importancia para su tarea, ya que para hacer algo que trascendiese la mera descripción de secuencias era necesario abstraer; incluso el historiador narrativo tiene que seleccionar datos. Pero la verdadera cuestión radica en cómo ha de efectuarse tal abstracción. Weber sostenía que el modo mejor consiste en elaborar el concepto de tipo puro. Veamos cómo utilizaba tal concepto.

Como punto de partida Weber tomó el concepto de acción, dando por supuesto que éste era el concepto social fundamental. Consideraba a la acción orientada normativamente, es decir, que no creía que los seres humanos respondiesen mecánicamente, de un modo fijo, a los estímulos, sino que en su conducta trataban de conformarse a alguna concepción ideal de la acción. Así el hombre que realiza una tarea social muy sencilla, como por ejemplo comprar un producto en una tienda o jugar con un niño, tiene un módulo con el que medir su conducta. Existe, por consiguiente, un tipo ideal para comprar o jugar con un niño, y los casos concretos se aproximan a él. Es posible que dicho módulo no sea ideal en el sentido de ser el mejor modo concebible, pero, cuando menos, los elementos son seleccionados en términos de los fines y valores de los actores. Según las propias palabras de Weber, el tipo ideal describe «una acción objetivamente posible». Puede resultarnos útil tomar un ejemplo y citar ampliamente el estudio de su concepto de tipo ideal. Está tratando, en esta parte, de la «economía urbana»: «El concepto de tipo ideal contribuirá a desarrollar nuestra capacidad para imputar en la investigación: no se trata de una hipótesis, pero sí sirve de guía para la elaboración de las hipótesis. No es una descripción de la realidad, pero trata de proporcionar medios de expresión no ambiguos para tal descripción. Es, así, la ‘idea’ de la sociedad moderna históricamente dada, basada en una economía de intercambio, la que se desarrolla para nosotros según los mismos principios lógicos utilizados en la elaboración de la idea de la ‘economía urbana’ medieval como concepto ‘genético’. Cuando hacemos esto elaboramos el concepto de ‘economía urbana’ no como una media de las estructuras económicas actualmente existentes en todas las ciudades observadas, sino como un tipo ideal.

2 comentarios

  • Andrea F. F. noviembre 26, 2006en3:59 am

    muy util, en especial en la realización de tareas e investigaciónes, muchas gracias por publicar artículos así.

  • Palimp noviembre 26, 2006en12:21 pm

    Pues muchas gracias.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.