David Vann. Caribou Island.

junio 22, 2012

David Vann, Caribou Island
Mondadori, 2011. 274 páginas.
Tit. Or. Caribou Island. Trad. Luis Murillo Fort.

Este libro me lo dejó una amiga y confieso que no tenía grandes perspectivas; esto ha contribuido a que mi recepción haya sido mejor.

En Alaska un matrimonio ya mayor está pasando por otra de sus crisis -quizás la definitiva, amargados, apenas se aguantan. El marido está convencido que construir una cabaña en una isla bastante aislada será la solución de sus problemas. Mientras sus dos hijos también tienen sus problemas.

Aunque no sea una prosa de alta categoría, no está mal escrito -primera sorpresa, ya que me esperaba la típica prosa plana de bestseller. Los personajes están muy bien retratados, incluyendo el infierno personal que puede llegar a ser un matrimonio. La ambientación en tierras del frío siempre ayuda a conocer otras partes del mundo. En definitiva, se deja leer bastante bien.

Pero no es un libro que me haya dejado huella. Los personajes de Strindberg son más crudos que los de esta novela, y ya fueron escritos hace mucho tiempo. Se comenta que la anterior novela corta era mejor, y algo de curiosidad me ha entrado. En la medicina de Tongoy hacen una buena crítica (ojo que cuenta el final): «Caribou Island» de David Vann

Calificación: Se deja leer.

Un día, un libro (295/365)

Extracto:
Gracias, dijo Monique. Fueron hacia el coche de Rhoda, que era todo menos una carroza real. Datsun, una marca que había dejado de existir. Ni más ni menos que una calabaza de cuento de hadas.
Me has salvado, dijo Monique.
Olvídalo, dijo Rhoda. Cuéntame algo de tus viajes. ¿Lleváis aquí todo el verano?
Hemos estado en casi todas partes. Subimos en el transbordador hasta Denali y Fairbanks y terminamos aquí en la península. Cari quiere hacerse hombre a toda costa, y parece ser que si pesca un pez grande se dará por satisfecho.
Rhoda se echó a reír. ¿Por qué no podrán ser hombres y punto? ¿Por qué tendrán que «hacerse» hombres?
Es lo que yo digo.
Yo también tengo uno que no ha salido del cascarón. Se llama Jim y es dentista.
Le conozco, dijo Monique. Nos presentó Mark en el Cof-feeBus.
¿Te pareció como que apenas saludaba?
Estuvo bastante callado.
Suele hacerlo. La gente piensa que no saluda, pero sí que saluda.
A mí no me importó, dijo Monique. Estaba observando a Rhoda, pensando que era una chica atractiva a su manera. Y casi deseó contarle toda la verdad, allí mismo, desde el principio, salvarla de Jim, pero le pareció inútil. Dijera lo que dijese, Rhoda y Jim seguirían adelante con su insignificante existencia. ¿Tú eres de aquí?, le preguntó.
Sí, me crié junto al lago Skilak, un sitio ideal. Podías campar a tus anchas.
¿Te has topado con un oso alguna vez?
Varias.
¿Me lo cuentas? Las historias de osos me encantan.
Pues esta no te la vas a creer.

4 comentarios

  • Cities: Walking junio 22, 2012en10:37 am

    Muerto me he quedado al ver que alguien puede pensar que la solución a sus problemas matrimoniales pase por «construir una cabaña en una isla bastante aislada».

  • Antoñito junio 22, 2012en4:43 pm

    Parece interesante. Me lo compro

  • maria junio 22, 2012en4:44 pm

    Es un libro muy interesante

  • Lolita junio 22, 2012en4:46 pm

    Me estan cogiendo ganas de comprarme el libro.

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