David Safier. Maldito karma.

enero 28, 2012

David Safier, Maldito karma
Seix-Barral, 2010. 314 páginas.
Tit. Or. Mieses Karma. Trad. Lidia Álvarez Grifoll.
Reencarnación

Mi cuñada me recomendó este libro y a las dos semanas lo vi gratis en el sitio de intercambio. Yo empeñado en no comprar más libros y el destino poniéndolos delante.

La protagonista es una presentadora de televisión de éxito que, sin embargo, ha descuidado mucho a su familia y ha llegado hasta donde está a base de pisar muchas cabezas. Cuando muere de una manera un tanto absurda se verá reencarnada en una hormiga. Si quiere volver a ser humana tendrá que acumular buen karma.

Un libro entretenido que me leí en un plis-plas. Eso es bueno y malo: bueno porque la trama me enganchó, malo porque cuando algo lo lees tan rápido es porque mucha densidad literaria tampoco tiene. Los personajes son muy básicos y el final es un tanto flojo. Pero no me quejo, pasé el rato y aunque no solté ninguna carcajada, si bastantes sonrisas. Auguro película.

Aquí otra reseña: Maldito karma con un buen resumen, y otra: Maldito karma con la que estoy bastante de acuerdo.

Calificación: Para pasar el rato.

Un día, un libro (150/365)

Extracto:
En mi primera noche en Venecia, Nina hizo en la playa lo que mejor sabía hacer: volver locos a los italianos con sus angelicales rizos rubios. Yo, en cambio, me dedicaba a matar mosquitos a destajo y a preguntarme cómo se puede ser tan tonto para construir media ciudad en el agua. Mientras tanto, mantenía a distancia a los italianos impregnados de hormonas que Nina cazaba para mí. Uno de ellos se llamaba Salvatore. Sólo llevaba abrochados los dos botones inferiores de su camisa blanca, olía a masaje de afeitar barato y se tomaba mis «¡No, no!» como una invitación a meterme mano por debajo de la blusa. Me defendí con una bofetada y un «Stronzo!». No sabía qué significaba la palabra, sólo se la había oído decir a un gondolero que renegaba, pero hizo que Salvatore se pusiera increíblemente furioso. Me amenazó con golpearme si no cerraba la boca.
No dije nada más.
Me metió mano por debajo de la blusa. Me subió una oleada de pánico y asco. Pero no podía hacer nada. Estaba como paralizada de miedo.
Justo cuando iba a ponerme la mano en un pecho, Alex lo detuvo. Surgió de la nada. Como un caballero en un cuento de amor, en los que yo no creía gracias a mi padre. Salvatore se le encaró con una navaja. Dijo algún disparate en italiano y, aunque no entendí ni una palabra, la cantinela estaba clara: si Alex no se largaba de inmediato, se convertiría en la estrella de su propia versión de Amenaza en la sombra. Alex, que había practicado el jujit-su durante años, le quitó la navaja de la mano de una pa-
tada, con tanta fuerza que Salvatore decidió irse con el rabo entre las piernas, en el sentido literal de la palabra.
Mientras Nina pasaba la noche perdiendo la virginidad, Alex y yo estuvimos sentados a orillas de la laguna, hablando y hablando. Nos gustaban las mismas películas (Con faldas y a lo loco, Agárralo como puedas, La guerra de las galaxias), nos gustaban las mismas lecturas (El señor de los anillos, los cuentos de El pequeño rey y las tiras de Calvin y Hobbes) y odiábamos las mismas cosas (profesores).
Cuando el sol volvió a salir en Venecia le dije: «Creo que somos almas gemelas.» Y Alex contestó: «Yo no lo creo, lo sé.»
¡Cuánto nos equivocábamos!
Volví a guardar el móvil en el bolso y, de repente, me sentí sola en la blanda cama de mi habitación en un hotel de lujo. Terriblemente sola. Tenía que ser mi gran día, pero Alex no lo compartía conmigo. Y yo no quería llamarlo.
Lo tenía definitivamente claro: ya no nos queríamos. Ni siquiera un poco.
Y ese instante ocupó el puesto número tres de los peores momentos del día.

5 comentarios

  • panta enero 29, 2012en12:36 am

    ‘lo vi gratis en el sitio de intercambio’ …uhmmm ¿me estoy perdiendo algo? 🙂
    Saludos

  • Cities:Walking enero 29, 2012en3:58 pm

    Yo inauguré mi blog precisamente con este mismo libro. Pensé que el autor pasaría al limbo de los olvidados nada más acabarmelo y resulta que veo nuevos libros suyos cada vez que voy a La Casa del Libro de Gran Vía, no sé cuántos lleva ya publicados desde éste.

    Corolario: En la vida me ganaré la vida como adivino.

  • Palimp enero 30, 2012en1:02 pm

    Vaya, no sabía que con este libro hiciste el debut 🙂 Es un tipo de libros que lo mismo tienen éxito que pasan sin más, elegiste la opción incorrecta 😛

  • Xosé Lois enero 30, 2012en9:16 pm

    Este fue el segundo libro que leí de Safier y, la verdad, me reí un buen rato con el. Lectura muy recomendable para quitarse el estrés, aunque quizás me haya gustado más Jesús me quiere (quizás por ser el primero leído)

    Saludos

  • Palimp enero 31, 2012en3:18 pm

    Xosé Lois, gracias por la recomendación.

    panta, en el gimnasio donde llevo al peque a la piscina hay unas estanterías donde dejas un libro y te llevas otro. Casi todo es morralla, pero de vez en cuando encuentras cosas buenas. Además en la biblioteca de al lado de mi casa hacen lo mismo.

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