Bernardo Kordon. Un taxi amarillo y negro en Pakistán.

marzo 7, 2006

Ed. Sudamericana, 1986. 303 pág.

Kordon Taxi Amarillo
Arrabal de Buenos Aires

Compré este libro junto a Novela negra con argentinos sin saber prácticamente nada del autor y sin haber leído estas palabras que le dedica Neruda al autor en el prólogo:

Soy redomado lector de relatos; pienso que los poetas olvidaron la inmemorial acción y se quedaron con la actitud. En el fondo de la novela está ahora el germen olvidado y patético de la canción de gesta, el desarrollo de los trovadores. Busco a través de las páginas de novelas y novelones la más antigua e irreductible poesía.

Este libro de Bernardo Kordon no pasó desapercibido para los oceanistas del relato; se lo señaló con estrella y cruz, pero luego siguió en su oscuridad submarina, de donde es bueno que salga, navegue y se encuentre con la admiración que merece.

Veamos el contenido del libro:

Estudio preliminar
Prólogo
Fuimos a la ciudad
Maíz para las palomas
El sordomudo
Un hombre en la casa
Los ojos de Celina
Robinson en Chile
Los navegantes
Ándate paraguayo
Maruja la rumbera
El remolino
Esteco
Los tripulantes del crimen
Romance en la puerta oeste de la ciudad
Allá por el año 3000
Un taxi amarillo y negro en Pakistán
China comienza en Chinon
Sobre la tumba de una niña china
Trilogía de brujas
De cómo un desocupado rió último y mejor
Vagabundo en Tombuctú

El estudio preliminar se lo podían haber ahorrado y el prólogo es una breve página elogiosa en la que cuenta más el nombre de quien lo hace que lo que dice. Los relatos están ambientados en su mayoría en el lumpen argentino, son estampas de pícaros porteños y desarraigados muertos de hambre. Gente que trampea para vivir, sin demasiadas esperanzas en el futuro. El protagonista de Fuimos a la ciudad espera mejorar su suerte pero acaba limosneando. El camionero de El sordomudo no podrá hacer nada ante la muerte de su nuevo amigo. Un taxi amarillo y negro en Paquistán nos trae el peligro de devolvernos al barrio de nuestra niñez.

Los cuentos me han gustado no como se admira la excelente arquitectura de la Sagrada familia, sino como se siente un paseo por las calles sucias pero vivas del Raval de Barcelona. Hagamos caso a Neruda y saquemos a este excelente cuentista a la luz.

(Un día, un libro 330/365)
Escuchando: Talk in Tongues. Natalie Imbruglia.


Gracias al buen hacer de Vigo puedo ofrecerles esta pequeña biografía de Bernardo Kordon:

Bernardo Kordon nace en Buenos Aires, en 1915. Además de destacarse como narrador argentino, fue traductor de escritores franceses y brasileños, como Robert Merce. En 1936 aparece su libro La vuelta de Rocha – Brochazos y relatos porteños, y tres años después Macumbá. Relatos de la tierra verde, seguido por Un horizonte de cemento, donde explora la ciudad y sus personajes marginales a través de la perspectiva de un narrador en primera persona, el protagonista «linyera» de la novela, y La isla (1940), La selva iluminada (1942), Tormenta en otoño y Muerte en el valle (1943), Reina del Plata, novela fragmentaria que describe la vida cotidiana con mirada tierna e irónica y Tambores en la selva (1946), y Una región perdida (1951). En 1952 aparece De ahora en adelante, la cual fue escrita en Europa y narra la historia de un argentino que descubre su patria desde la lejanía, y al año siguiente Lampeão. Su relato Alias Gardelito, en el que muestra con humor el mundo de la picaresca de Buenos Aires, fue llevado al cine. Ya desde su primer texto Kordon cultivó el relato de tipo realista, a través de la utilización de un lenguaje coloquial y directo. Su capacidad narrativa se revela en la creación de diferentes situaciones que protagonizan sus personajes, en su mayoría viajeros y peregrinos. Considerado uno de los iniciadores del «neorrealismo» urbano, otros libros suyos son Vagabundo en Tombuctú (1956), Domingo en el río (1960), …Vencedores y vencidos (1965), Un día menos (1966), Hacéle bien a la gente (1968), Cuentos de B.K. (1969), A punto de reventar seguido de Kid Ñandubay (1971), y El misterioso cocinero volador y otros relatos (1982), entre muchos otros. También escribió los ensayos 600 millones y uno y El teatro chino tradicional (1958), y Viaje nada secreto al país de los misterios: China extraña y clara, en los cuales testimonió la experiencia de sus viajes al país oriental. Es compilador del texto Así escriben los chinos: desde la tradición oral hasta nuestros días, y fue director de «Capricornio» y «Todo el mundo a través del pensamiento». También colaboró en «Leoplan». Su obra fue traducida al rumano.

16 comentarios

  • juli abril 24, 2006en1:59 pm

    necesito analisis y opiniones sobre»el misterio del cocinero volador aparecido en hotel y pension esquina» lo antes posible. por favor enviar info a mi correo elctonico

  • Palimp abril 25, 2006en6:14 pm

    Y yo necesito un ordenador nuevo y no se lo pido a nadie.

  • laurita y nani mayo 2, 2006en3:14 am

    necesitamos el analisis de el cuento «el misterioso cocinero valador aparecido en el hotel y pension esquina» de bernardo kordon lo antes posible por favor!!!ante cualquier informacion enviar a yolanani@hotmail.com
    gracias

  • MeZKaL mayo 2, 2006en9:19 am

    Palimp, podrías hacer un análisis falso del cuento y enviarselo a esta gente XD

    «En las afueras de Sidney un cocinero australiano zoófilo llega a un hotel de mala muerte para hacer de chulo de unas cuantas ovejas.»

  • valenn marzo 9, 2007en2:14 am

    necesito un analisis del cuento «el misterio del cocinero volador aparecido en un hotel de pensión y esquina» chikos plisssss lo antes posible graxxxxx

  • Palimp marzo 9, 2007en1:45 pm

    Me temo que no podemos ayudarte.

  • eliana marzo 12, 2007en4:27 pm

    necesito el analisis de el cuento LOS ojos de celina para la vero segui voy al manuel belgrano a 5° eg1

  • Palimp marzo 13, 2007en10:12 am

    Eliana, esto no es una página que proporcione análisis. Te recomiendo otras como el rincón del vago.

  • manolo rivas abril 26, 2007en9:57 pm

    HOla nesecito el analisis del cuento «el misterioso cocinero volador aparecido en hotel y pension esquina» de Bernardo kordon, estaria agradecido a quien me lo proporcione, mi mail es manu_571@hotmail.com

  • Palimp abril 27, 2007en12:02 pm

    Creo que será difícil que lo consigas.

  • Enanaky junio 5, 2007en11:14 pm

    hola gente andaba buscando el analisis del cuento «LOs ojos de Celina» de bernardo kordon porque sino me re_culean en el examen…voy al manuel belgrano 5 Eg2 mi mail es Enanaky@hotmail.com… si no lo tienen porfavor diganme donde lo encuentro pero no analizado por un profesor… mil gracias bye bye

  • Palimp junio 6, 2007en9:33 am

    A ver si alguiente ayuda…

  • natalia marzo 20, 2009en1:39 am

    Los ojos de Celina

    En la tarde blanca de calor, los ojos de Celina me parecieron dos pozos de agua fresca. No me retiré de su lado, como si en medio del algodonal quemado por el sol hubiese encontrado la sombra de un sauce. Pero mi madre opinó lo contrario: «Ella te buscó, la sinvergüenza.»Estas fueron sus palabras. Como siempre no me atreví a contradecirle, pero si mal no recuerdo fui yo quien se quedó al lado de Celina con ganas de mirarla a cada rato. Desde ese día la ayudé en la cosecha, y tampoco esto le pareció bien a mi madre, acostumbrada como estaba a los modos que nos enseñó en la familia. Es decir, trabajar duro y seguido, sin pensar en otra cosa. Y lo que ganábamos era para mamá, sin quedarnos con un solo peso. Siempre fue la vieja quien resolvió todos los gastos de la casa y de nosotros.
    Mi hermano se casó antes que yo, porque era el mayor y también porque la Roberta parecía trabajadora y callada como una mula. No se metió en las cosas de la familia y todo siguió como antes. Al poco tiempo ni nos acordábamos que había una extraña en la casa. En cambio con Celina fue diferente. Parecía delicada y no resultó muy buena para el trabajo. Por eso mi mamá le mandaba hacer los trabajos más pesados del campo, para ver si aprendía de una vez.
    Para peor a Celina se le ocurrió que como ya estábamos casados, podíamos hacer rancho aparte y quedarme con mi plata. Yo le dije que por nada del mundo le haría eso a mamá. Quiso la mala suerte que la vieja supiera la idea de Celma. La trató de loca y nunca la perdonó. A mí me dio mucha vergüenza que mi mujer pensara en forma distinta que todos nosotros. Y me dolió ver quejosa a mi madre. Me reprochó que yo mismo ya no trabajaba como antes, y era la pura verdad. Lo cierto es que pasaba mucho tiempo al lado de Ceima. La pobre adelgazaba día a día, pero en cambio se le agrandaban los ojos. Y eso justamente me gustaba: sus ojos grandes. Nunca me cansé de mirárselos.
    Paso otro año y eso empeoró. La Roberta trabajaba en sel campo como una burra y tuvo su segundo hijo. Mamá parecía contenta, porque igual que ella, la Roberta paría machitos para el trabajo. En cambio con Celina no tuvimos hijos, ni siquiera una nena. No me hacían falta, pero mi madre nos criticaba. Nunca me atreví a contradecirle, y menos cuando estaba enojada, como ocurrió esa vez que nos reunió a los dos hijos para decirnos que Celina debía dejar de joder en la casa y que de eso se encargaría ella. Después se quedó hablando con mi hermano y esto me dio mucha pena, porque ya no era como antes, cuando todo lo resolvíamos juntos. Ahora solamente se entendían mi madre y mi hermano. Al atardecer los vi partir en el sulky con una olla y una arpillera. Pensé que iban a buscar un yuyo o un gualicho en el monte para arreglar a Celina. No me atreví a preguntarle nada. Siempre me dio miedo ver enojada a mamá.
    Al día siguiente mi madre nos avisó que el domingo saldríamos de paseo al río. Jamás se mostró amiga de pasear los domingos o cualquier otro día, porque nunca faltó trabajo en casa o en el campo. Pero lo que más me extranó fue que ordenó a Celina que viniese con nosotros, mientras Roberta debía quedarse a cuidar la casa y los chicos.
    Ese domingo me acordé de los tiempos viejos, cuando éramos muchachitos. Mi madre parecía alegre y más joven. Preparó la comida para el paseo y enganchó el caballo al sulky. Después nos llevó hasta el recodo del río.
    Era mediodía y hacía un calor de horno. Mi madre le dijo a Celina que fuese a enterrar la damajuana de vino en la arena húmeda. Le dio también la olla envuelta en arpillera:
    —Esto lo abrís en el río. Lavá bien los tomates que hay adentro para la ensalada.
    Quedamos solos y como siempre sin saber qué decirnos. De repente sentí un grito de Celina que me puso los pelos de punta. Después mellamó con un grito largo de animal perdido. Quise correr hacia allí, pero pensé en brujerías y me entró un gran miedo. Además mi madre me dijo que no me moviera de allí.
    Celina llegó tambaleándose como si ella sola hubiese chupado todo el vino que llevó a refrescar al río. No hizo otra cosa que mirarme muy adentro con esos ojos que tenía y cayó al suelo. Mi madre se agachó y miró cuidadosamente el cuerpo de Celina. Señaló:
    —Ahí abajo del codo.
    —Mismito allí picó la yarará —dijo mi hermano.
    Observaban con ojos de entendidos. Celina abrió los ojos y volvió a mirarme.
    —Una víbora —tartamudeó—. Había una víbora en la olla.
    Miré a mi madre y entonces ella se puso un dedo en la frente para dar a entender que Celina estaba loca. Lo cierto es que no parecía en su sano juicio: le temblaba la voz y no terminaba las palabras, como un borracho de lengua de trapo.
    Quise apretarle el brazo para que no corriese el veneno, pero mi madre dijo que ya era demasiado tarde y no me atreví a contradecirle. Entonces dije que debíamos llevarla al pueblo en el sulky. Mi madre no me contestó. Apretaba los labios y comprendí que se estaba enojando. Celina volvió a abrir los ojos y buscó mi mirada. Trató de incorporarse. A todos se nos ocurrió que el veneno no era suficientemente fuerte. Entonces mi madre me agarró del brazo.
    —Eso se arregla de un solo modo —me dijo—. Vamos a hacerla correr.
    Mi hermano me ayudó a levantarla del suelo. Le dijimos que debía correr para sanarse. En verdad es difícil que alguien se cure en esta forma: al correr, el veneno resulta peor y más rápido. Pero no me atreví a discutirle a mamá y Celma no parecía comprender gran cosa. Solamente tenía ojos —¡qué ojos!— para mirarme, y me hacía sí con la cabeza porque ya no podía mover la lengua.
    Entonces subimos al sulky y comenzamos a andar de vuelta a casa. Celina apenas si podía mover las piernas, no sé si por el veneno o el miedo de morir. Se le agrandaban más los ojos y no me quitaba la mirada, como si fuera de mí no existiese otra cosa en el mundo. Yo iba en el sulky y le abría los brazos como cuando se enseña a andar a una criatura, y ella también me abría los brazos, tambaleándose como un borracho. De repente el veneno le llegó al corazón y cayó en la tierra como un pajarito.
    La velamos en casa y al día siguiente la enterramos en el campo. Mi madre fue al pueblo para informar sobre el accidente. La vida continuó parecida a siempre, hasta que una tarde llegó el comisario de Chañaral con dos milicos y nos llevaron al pueblo, y después a la cárcel de Resistencia.
    Dicen que fue la Roberta quien contó en el pueblo la historia de la víbora en la olla. ¡Y la creímos tan callada como una mula! Siempre se hizo la mosquita muerta y al final se quedó con la casa, el sulky y lo demás.
    Lo que sentimos de veras con mi hermano fue separamos de la vieja, cuando la llevaron para siempre a la cárcel de mujeres. Pero la verdad es que no me siento tan mal. En la penitenciería se trabaja menos y se come mejor que en el campo. Solamente que quisiera olvidar alguna noche los ojos de Celina cuando corría detrás del sulky.

    ESPERO QUE LES SIRVA,BESOS.

    ——————————————————————————–

  • Palimp marzo 21, 2009en12:03 pm

    Muchas gracias.

  • David Navas junio 9, 2009en11:42 pm

    Hola
    No quiero ponerme pesadete como estos que piden analisis. Solo queria saber si alguno de vosotros podria proporcionarme un email, direccion fisica o telefono de la Editorial Sudamericana.
    Muchas gracias de antemano.
    Saludos,
    David

  • Palimp junio 10, 2009en4:45 pm

    Hombre, en google se encuentra rápido:

    http://www.edsudamericana.com.ar/

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