Andrés Neuman (ed). Pequeñas resistencias 5.

junio 9, 2012

Andrés Neuman (ed), Pequeñas resistencias 5
Páginas de espuma, 2010. 504 páginas.

Había leído malas críticas del libro, especialmente aquí: Pequeñas resistencias 5, de Andrés Neuman (ed.). No había hecho mucho caso porque sé que Mal-herido es lo que yo llamo un morrofino, y yo tengo un gusto más basto.

Los primeros cuentos me gustaron bastante y me reafirmaron en mi postura. Pero sobre la mitad empezaron a aparecer cuentos mediocres y algunos realmente malos, y aunque al final la cosa mejora entiendo las críticas. Sobre todo después de leer antologías como esta: Gemma Pellicer y Fernando Valls (Ed). Siglo XXI, Los nuevos nombres del cuento español actual.. De mucha mejor calidad.

No entiendo muy bien como una recopilación que tiene la fama de ser la definitiva, y que va por su quinto volumen, pueda ser tan desigual. Motivos editoriales andarán por medio. Lo mejor, que hay fotos de los autores y una pequeña biografía.

Calificación: Muy desigual, pero merece la pena.

Un día, un libro (282/365)

Los cuentos:

Pilar Adón, Las ramas no son perfectas.
Pablo Andrés Escapa, Blue Eyes of Alabama
Jon Bilbao, Rata
Matías Candeira, Fuegos en la oscuridad
Berta Marsé, Piragüismo («Placeres Adultos»)
Ricardo Menéndez Salmón, Los caballos azules
Pepa Merlo, Petrushka
Sara Mesa, El Niño Sapito
Javier Mije, Toda la vida
Vicente Luis Mora, La prueba n.° 15
Javier Moreno, Mnemosyne
Manuel Moyano, Confesiones
Jokin Muñoz, Silencios
Miguel Ángel Muñoz, Vaivén
Juan Jacinto Muñoz Rengel, El pescador de esponjas
Elvira Navarro, Cabeza de huevo
Jesús Ortega, El clavo en la pared
Braulio Ortiz Poole, El amor en la era Reagan
Mercedes Cebrián, Cul-de-sac
Eloy M. Cebrián, El hombre que respondía a los correos basura
Cristina Cerrada, Cerdos
Óscar Esquivias, El padre del fotógrafo
Patricia Esteban Erlés, Cantalobos
Espido Freiré, La niña de todos
Víctor García Antón, Ultimas palabras a mi padre
Cristina García Morales, Una niña preciosa
Daniel Gascón, Fuera de cobertura
Cristina Grande, Mi gato, Marcelo y yo
Ismael Grasa, Tablón de anuncios
Irene Jiménez, En la oficina
Nuria Labari, Ni siquiera adiós
Juan Carlos Márquez, Braceros, oficiales de primera y amas de casa
Ernesto Pérez Zúñiga, Dos manzanas
Antonio Pomet, La duración
Javier Sáez de Ibarra, Un hombre pone un cuadro
Silvia Sánchez Rog, La solución de Quim
Fransesc Seres, La vuelta
Miguel Serrano Larraz, Cuerpo y alma
Germán Sierra, Amnesia
Manuel Vilas, Trabajo

Extracto:
Uno
Levantarse para ir a trabajar todas las mañanas. Verse la cara en el espejo. Afeitarse. Lavarse el pelo. Los ojos no tienen brillo. La caspa, las escamaciones, la calvicie incipiente, las noticias de la radio. No tengo un duro. La memoria. Los tipos que van a trabajar contigo. Son todos feos. Apestan. Bufandas, abrigos. Ambiente de trabajo. «Hay que esforzarse», dice uno. Escaquearse un poco en el lavabo del curro, mirársela, meneársela, estirar la piel, nada, nada, no mucho, lavarse las manos con jabones baratos, jabones cuya espuma no arrastra el agua. Hace frío en el lavabo. Toca ya descanso para almorzar. Pincho de tortilla. Cortado sin café, el agarrao del camarero que se ahorra el café y los huevos de la tortilla y la patata. La nómina, el telediario, el presidente del gobierno, una trinidad continua. Las puertas del trabajo se abren, gente que entra, gente que sale a las dos de la tarde. La máquina del café, la estrenamos hoy. Tipos que trabajan a tu lado, hablan, cuentan cosas del fin de semana o del trabajo o de cualquier historia muy corriente. Se esfuerzan estos tipos, sudan, reflexionan, hacen bien su trabajo. El tiempo pasa. Vale la pena contratar gente tan entregada, tan esforzada, tan concienciada. Parásitos son lo que nos sobra.

4 comentarios

  • Portnoy junio 9, 2012en2:48 pm

    ¿Cómo puede ser la «definitiva» si no me invitan a participar?
    Es broma. La bronca más grande que tuve en el blog fue a causa de la mala impresión que me dejó una recopilación de relatos. Creo que la irregularidad es inherente a este tipo de libros y por eso deja una sensación de insatisfacción general en el lector.
    Pero no nos desanimemos.
    Un saludo
    J.

  • Palimp junio 9, 2012en5:43 pm

    Sí, estas recopilaciones suelen ser irregulares pero ¿tanto? Hay relatos realmente malos. Nada que ver con Mi madre es un pez, muchísimo más sólida (y en la que aparece usted).

  • xxx junio 9, 2012en6:20 pm

    Hombre, la antología es una chufa, eso es cierto. No hay quien la tome en serio. De hecho ya se ha olvidado, como todas. Pero también es cierto que Olmos es un perdedor de tomo y lomo que no vende ni 500 de lo suyo y va por ahí tirándose el pisto. Ah, y que no vacile de que le adulterarán la coca: ni lo conoce nadie, ni se mete grifa ni ya existen fiestas de canapés en lo suyo. Anda ya, hombre…

  • Palimp junio 11, 2012en12:44 pm

    Tanto como una chufa, no diría tanto. Pero muy mejorable. Respecto a Olmos no me importa si vende o no, aunque a veces tira por el suelo libros por razones discutibles, hay algunas ocasiones en las que estamos de acuerdo. Ésta es una de ellas.

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