Ana Muiña. Rebeldes periféricas del siglo XX.

junio 19, 2019

Ana Muiña, Rebeldes periféricas del siglo XX
La linterna sorda, 2008. 208 páginas.

La invisibilización de la mujer no se limita a los campos intelectuales. Muchas mujeres lucharon por los derechos civiles o sociales y apenas se conocen. Para ellas era todavía más importante que para sus compañeros varones, porque estaban doblemente oprimidas. Por su clase y por su condición de mujeres.

Este libro hace un repaso de la vida y obras de un gran número de mujeres que estuvieron al pie del cañón en una batalla que dista mucho de estar ganada. Muchas reivindicaciones de entonces siguen estando igual de vigentes. Me ha sorprendido el desconocimiento que tenía sobre grandes figuras del feminismo, verdaderas adelantadas a su época.

Algunas de las biografías pueden llegar a conmovernos, y a pensar que no tenemos que dejar que su lucha sea en vano. Si hay que poner una pega al libro es su carácter militante, alejado de la objetividad. Pero si como yo son simpatizantes de izquierda no tendrán problema con los adjetivos que se utilizan para describir a una y otra parte.

Muy recomendable.


<•> Libertad Rodenas Domínguez (1892-1970). Fotógrafa valenciana de reconocida oratoria en Cataluña y Levante. Pisa las cárceles madrileñas muy jovencita, comenzando una vida de detención y prisiones. Su familia, de tradición libertaria, es una de las más perseguidas por los matones de la patronal y la policía. Asesinan a un hermano y hieren gravemente a otro. En 1917 acude con Dulcet al Ateneo de Madrid para denunciar las masacres del pistolerismo patronal en Cataluña. En 1936 parte al Frente Aragonés como miliciana de la FAI en la Columna Durruti. Milita sin tregua en La Agrupación Cultural Femenina evacuando a 600 niños y después, en Mujeres Libres, al frente del Casal de la Dona Treballadora. Al finalizar la guerra sus tres hijos son evacuados a Rusia y no da con su paradero. Los. busca desesperadamente y al poco de encontrarlos, los nazis asesinan a dos de ellos en la batalla de Leningrado. Muere exiliada en México.


Fuera del Ejército, las protestas de la población civil contra los acontecimientos bélicos eran masivamente femeninas. Las madres, hermanas hijas y novias de los quintos tenían un profundo rencor al Ejército, sabía-que enviar a un allegado suyo a filas podía significar, con toda certeza, una muerte terrible. A este respecto, la lucha antimilitarista de la mujeres riojanas desde mediados del siglo XIX hasta la primera década del siglo siguiere es arrolladora, conformando, a pesar de no valorarse históricamente. u^| de las primeras experiencias europeas modeladas como movimier social. En otras ciudades no menguaban los plantes, desde las manife taciones en los puertos de embarque hasta la resistencia pasiva a lo larc de los trayectos por donde pasaban los soldados trasladados por todo < país. En las estaciones de tren madrileñas, las ocupaciones masivas mujeres y sus sentadas en las vías impedían la salida de los ferrocan En Barcelona, las vías estaban paralizadas cada dos por tres por me agarradas a sus niños. Durante el transcurso de 1885, las mujeres Estado español se echaron a la calle en masa para protestar con: guerra y el reclutamiento militar obligatorio. El general Martínez Cí movilizó a 52.000 hombres para llevárselos a ultramar a fin de aplastar de una vez por todas, el levantamiento independentista en Cuba. El voluminoso ejército no lo conseguía, más de un cuarto de millón de soldados no volverían, y al iniciarse el nuevo envío de tropas, muchos reclutas se negaron a coger el barco y otros, a recoger sus papeles de inscripción militar obligatoria. La base de la campaña antibelicista era: ¡A la guerra sólo van los que no tienen dinero para redimirse del servicio militar obiigatorioj En estos años, los medios populares toman conciencia del rápido deterioro de su nivel de subsistencia hasta que en 1899 la impresionante agitación se desborda.


* Soledad Gustavo era el seudónimo por él que se conocía a Teresa Mané y Miravet (Cataluña, 1865-1939). Fue una de las figuras más prolíficas y ca-‘ismáticas de entre siglos. Hija de comprometidos republicanos federales, desde su adolescencia iba a dar mítines por pueblos y ciudades acompañando a las figuras del anarquismo y del republicanismo más destacadas del momento. El hecho de que sólo ella ocupara tribuna con sus compañeros varones, y el que fuera joven y soltera compartiendo las giras con hombres, era objeto de escándalo; la tildaban de ser una desvergonzada. Su labor pionera como educadora y miembro de la Confederación de Maestros Laicos de Cataluña le llevó a fundar y dirigir varias escuelas laicas y librepensadoras, entre ellas, la de Vilanova i la Geltrú, 1887 o la de Reus, creada hacia 1897. Su trabajo como docente quedaba interrumpido con frecuencia a causa del exilio y los destierros que sufrió durante toda su vida.
Está considerada como una de las primeras teóricas del feminismo aunque ella no se definiera como tal. En A las proletarias, 1896, escribe: somos esclavas cuando solteras, cuando casadas y cuando viudas, del padre, del marido y del burgués (…) Están tan avezados los hombres a mirarnos como esclavas que no pueden acostumbrarse a la idea de que algún día podemos ser consideradas como sus iguales y en todas las relaciones de la vida estar al mismo nivel. Para ella, la libertad se abriría paso cuando la mujer pudieran decirle al hombre: No te necesito para nada. Si tengo que acostarme contigo, es porque nos ponemos de acuerdo para satisfacer un gusto, un deseo, o porque nos queremos; pero no necesito casarme contigo para vivir. En este paquete ideológico situaba al capitalismo como responsable de la desigualdad, de la injusticia y del autoritarismo, por ello el problema de la mujer está unido al problema del hombre. De ahí sus ensayos El sindicalismo y la anarquía o Política y sociología. En 1889 recibió el primer premio del Segundo Certamen Socialista en Bellas Artes de Barcelona por su trabajo llamado El amor libre, publicado en 1904, en el que afirmaba: En una sociedad anarquista está igualada la relación de cualidades y de sexos: la fuerza no se impone a la libertad,

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