Roberto Casati. 39 simples cuentos filosóficos.

enero 29, 2018

Roberto Casati, 39 simples cuentos filosóficos
Alianza, 2007. 240 páginas.

Cada uno de los cuentos de esta antología explora un concepto filosófico de una manera amena, presentándolo al modo socrático como conversaciones entre personajes, intercambios epistolares, o narraciones que los explican.

Hay variedad de temas. Los zombies filosóficos (entidades que se comportan exactamente igual que nosotros, pero sin conciencia) a través de unas pastillas que eliminan la conciencia y sólo la conciencia. Los qualia, o como nuestras etiquetas mentales pueden ser diferentes a las de los demás. Una curiosa lotería en la que te pagan si no te toca y debes pagar si te toca. Lo complicado de la identidad o la definición del tiempo….

Un conjunto heterogéneo que te activa la cabeza y que sin duda es excelente para hacer pensar a alumnos sobre temas que, explicados de otra manera, podrían ser abstrusos. Dan ganas de juntarte con unos cuantos amigos, leer uno de los cuentos, y empezar a debatir.

Intelectualmente refrescante.

La estatua oculta
Él (Arrastra por encima del felpudo un bloque de granito.) ¡Aquí está! Mira lo que he comprado.
Ella ¿Un cubo?
Él Una estatua. La pondremos aquí, en la entrada.
Ella Por fin una obra de arte contemporáneo. Muy elegante; minimalista, diría yo. Creía que tus gustos eran mucho más clásicos.
Él Digamos que es un compromiso entre clasicismo y modernidad: un juego moderno sobre un icono clásico. Este cubo contiene una reproducción fiel del David de Miguel Ángel (a escala reducida, se entiende).
Ella ¿Quieres decir que es una caja que se puede abrir? Qué idea tan sofisticada; nunca había visto una caja de granito.
Él No, no hay tapas. El cubo está lleno, sin partes móviles. Pero dentro hay una parte que tiene exactamente la forma del David de Miguel Ángel.
Ella ¿Una parte que tiene exactamente la forma del David de Miguel Ángel? Y esta sandía también tiene dentro una parte con forma de David (a escala reducida). Y otra con la forma de la Venus de Milo, ya que nos ponemos. Incluso una parte con forma de Venus de Milo y encima otra con forma de David.
Él ¿Qué tiene eso que ver? El frutero no es un artista. El autor de esta obra es un escultor famoso que ha realizado una serie de diez reproducciones de obras famosas. Se trata de una serie especial precisamente porque las obras están enteramente rodeadas de un amplio estrato de materia, precisamente de un estrato del mismo material del que se compone la estatua. Ésta es de granito, y el estrato forma un cubo. Pero también las había de,mármol y de piedra serena. Y con otras formas: cónicas, esféricas, piramidales…
Ella ¿Y con la forma del David? Quiero decir que por qué no una estatua de David rodeada a su vez de un estrato de materia con forma de David.
Él ¿Perdón?
Ella Lo que pasa es que te han timado. ¿Cómo puedes creerte el cuento del estrato? El galerista te ha endilgado un cubo de granito, y ya está. Una parte oculta por completo dentro de un bloque de granito no es una estatua aunque tenga la forma de estatua.
Él Pero si tiene la forma del David, ¿por qué no va a ser un David?
Ella No es un David porque todavía no ha llegado a serlo. Lo sería si el artista lo sacara a la luz quitando lo que tú llamas el estrato externo. Entonces diríamos que el pedazo de granito (la parte del bloque que ahora está oculta dentro) es una estatua. Pero de momento sólo tenemos una parte rodeada de otra parte. Un bloque de granito y nada más.
Él O sea, que, según tú, ¿la intención del artista no cuenta?
Ella Tu cubo se parece más a los Prisioneros de Miguel Ángel que al David. Aun contando con la intención del autor, la obra es, en el mejor de los casos, una obra incompleta.
Él A mí me parece lo más completo del mundo. Observa qué hermosura de cubo. La idea de mi Da-
vid ahí encerrado me emociona. Además, el David no está incompleto como los Prisioneros, porque no le falta ni un dedo.
Ella Veamos. ¿Cuántas partes dentro del cubo tienen la forma del David de Miguel Ángel?
ÉL A ver, que piense…
Ella Yo te lo digo. Muchas. Para empezar, imagina una de las partes con forma de David. Ahora imagina otra contenida en la primera, más pequeña, exactamente de un milímetro, y así en adelante. O imagina la parte que está exactamente a un milímetro a la izquierda de la primera pero que tiene su misma forma, etc. ¿Cuál de ellas es la que ha esculpido tu artista mentalmente? ¿Cuál de esas «esculturas» has comprado?
Metomentodo (Entrando sin llamar, con uniforme de cartero. Si se fija uno bien, la nariz y el bigote parecen postizos.) ¿Puedo entrar?
ÉL
¿Cómo no? Me parece que ya ha entrado.
Metomentodo El señor ha olvidado el folleto ilustrativo de la escultura. ¿Puedo leerlo? «El presente bloque de granito contiene una parte de diez centímetros, situada en el centro, a cuarenta centímetros de la base, con la forma del David de Miguel
Ángel, cuyo rostro se vuelve hacia el lado norte del bloque. Se trata de mi escultura titulada Homenaje a Miguel Ángel. Firmado: El Artista.»
Él ¿Diez centímetros, ha dicho? Vaya, creí que era algo más grande. Con todo este granito alrededor…
Ella Es bueno nuestro artista. No trabajará con las manos, pero utiliza la pluma. ¿He oído bien? ¿Vuelve el rostro hacia el lado norte7.
Él En efecto. Pero ¿cuál será el lado norte? No lo dice en ninguna parte del cubo. Es un cubo perfecto, sin muescas ni signos de ningún tipo.
Metomentodo Imagino que se tratará del lado que ustedes decidan situar hacia el norte cuando coloquen la estatua.
Él Naturalmente. Así también participamos nosotros en la realización de la obra. Este artista me gusta cada vez más.
Ella ¿Y si ningún lado quedara frente al norte? Y si tu cubo se colocara un poco sesgado. Te quedarías sin la parte que te interesa.
Metomentodo Exacto. La escultura en su totalidad sólo existe cuando uno de los lados mira al norte.
CINCO
Él Es verdaderamente ingeniosa esta obra. A veces existe y a veces no. Y si le damos la vuelta, cada vez que un lado mire al norte habrá una nueva parte con la forma del David dirigida al norte. Nuestra escultura cambia continuamente, como un móvil de Calder.
Ella Pero ¿será la misma u otra? Piénsalo: cuando el lado número uno mira al norte hay una escultura y cuando el lado dos mira al norte hay una escultura, pero ¿será la misma?
Metomentodo (Escruta atentamente el papel, por delante y por detrás.) Aquí no dice nada.
Él Si el artista no dice nada al respecto, podemos decidir con toda libertad. Eso también me parece muy original.
Ella Supongo que cada vez se trata de una escultura distinta, puesto que la materia que la constituye es distinta también.
Él A mí, sin embargo, me gusta creer que es la misma obra, que de vez en cuando se materializa en una parte distinta del cubo.
Ella A mi parecer, te engañas. Los Prisioneros de Miguel Ángel no permiten tanta libertad; por eso los consideramos obras encastradas en la piedra.
Obras incompletas, pero en cierto sentido poseedoras de su propia individualidad. Tu David, por el contrario, sólo existe en tu cabeza.
Él De todos modos, queda la duda. Quién sabe cómo habría completado Miguel Ángel los Prisioneros.
Ella Vislumbro un tema interesante para un artista conceptual que fuera un poco menos vago que el escultor de tu cubo.

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