Italo Calvino. Seis propuestas para el próximo milenio.

diciembre 6, 2017

Italo Calvino, Seis propuestas para el próximo milenio

El libro nace de un ciclo de seis conferencias que iba a impartir Italo Calvino para la cátedra Charles Eliot Norton Poetry Lectures, pero murió de un ictus cerebral antes de viajar a los Estados Unidos. En principio la sexta conferencia no está escrita, pero se incluye un apéndice que el autor pensó escribir sobre el arte de empezar y el arte de acabar que bien podría considerarse compañera de las otras.

Es admirable la erudición de Calvino y la ligereza con que la trata, de una manera amena y amable. Todas están relacionadas con el arte de escribir, y todos los escritores en ciernes podemos sacar alguna enseñanza.

Así deberían ser todos los ensayos. Recomendable.

En mi primera conferencia partí de los poemas de Lucrecio y de Ovidio y del modelo de un sistema de infinitas relaciones de todo con todo que se encuentra en esos dos libros tan diferentes. En esta conferencia creo que las referencias a las literaturas del pasado se pueden reducir al mínimo, a lo que basta para demostrar cómo en nuestra época la literatura ha llegado a hacerse cargo de esa antigua ambición de representar la multiplicidad de las relaciones, en acto y en potencia.
La excesiva ambición de propósitos puede ser reprobable en muchos campos de actividad, no en literatura. La literatura sólo vive si se propone objetivos desmesurados, incluso más allá de toda posibilidad de realización. La literatura seguirá teniendo una función únicamente si poetas y escritores se proponen empresas que ningún otro osa imaginar. Desde que 1; ciencia desconfía de las explicaciones generales y de las soluciones que no sean sectoriales y especializadas, el gran desafio de la literatura es poder entretejer los diversos saberes y los versos códigos en una visión plural, facetada del mundo.
Un escritor que sin duda no ponía límites a la ambición de los propios proyectos era Goethe, quien en 1780 confía a Charlotte von Stein que está proyectando una «novela sobre el universo». Poco sabemos de la forma que pensaba dar a esa idea pero el haber escogido la novela como forma literaria capaz contener el universo entero es ya un hecho cargado de futuro.


La poesía es la gran enemiga del azar, por mucho que también ella sea hija del azar y que sepa que el azar, en última instancia, le ganará la partida: «Un coup de des jamáis n’abolirá le hazard» [Una jugada de dados nunca abolirá el azar]. Al ineluctable triunfo de la entropía, Mallarmé responde contraponiendo sus perfectos cristales de palabras, aunque sabe que su sustancia es la misma hacia la que tiende el universo: la negación, la ausencia, la nada. Rien es la primera palabra del primer verso del soneto que abre sus Poésies. Con ella puede concluir mi repaso de comienzos, pero no sin recordar la última perspectiva que Mallarmé propone: «…que tout, au monde, existe pour aboutir a un livre» [que todo, en el mundo, existe para concluir en un libro]; y un poco más adelante precisa que este libro, único, debería ser «l’explication orphique de la Ter-re».
Mi segunda conferencia versará sobre esta tentación o vocación (en función del punto de vista) de la literatura contemporánea: el libro que contenga en sí el universo, que se identifique con el universo; y especialmente reflexionaré acerca de la tendencia de la novela contemporánea a convertirse en una enciclopedia. Si esta tarde he la multiplicidad dé lo posible como exterior a la obra literaria, lo que viene antes y después de la obra, la próxima vez trataré de cómo esa multiplicidad se recrea en el seno de la obra. Y dado que esta imagen del universo se puede identificar con la nada, hablaré del caso especial del libro que tiende a la perfecta representación de la nada. Pero tampoco voy a pasar por alto la tercera alternativa, distinta al todo y la nada, que es la identificación con algo, con un objeto limitado en su unicidad. Rien es el principio de Mallarmé con el que he concluido mi repaso de los comienzos. Para concluir el repaso de los finales, recordaré una de las últimas piéces de Samuel Beckett, Ohio Impromptu. Dos viejos idénticos, de larga cabellera blanca, vestidos con largas capas negras, están sentados a una mesa. Uno sostiene un libro ajado y lee. El otro escucha, calla y de vez en cuando lo interrumpe con un golpeteo de los nudillos en la mesa. «Little is left to tell» [Queda poco por decir], y cuenta una historia de luto y soledad y de un hombre que seguramente es el hombre que escucha esa historia hasta la llegada del hombre que lee y relee esa historia, leída y releída quién sabe cuántas veces hasta la frase final: «Little is left to tell», pero quizá siempre quede algo por decir a la espera de esa frase. A lo mejor por vez primera en el mundo hay un autor que cuenta el agotamiento de todas las historias. Sólo que, por agotadas que estén, por poco que quede por contar, todavía se sigue contando.

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