Slawomir Mrozek. Juego de azar.

Julio 4, 2017

Slawomir Mrozek, Juego de azar

Incluye los siguientes relatos:

Una nueva vida
Una operación financiera
El gabinete de figuras de cera
El transbordo
Subir de categoría
Sueños
La libre competencia
La sanidad pública
En el jardín
La justicia
El progreso y la tradición
Alguien
El actor
El puente
Un europeo
Exorcismos
La bandera
Juego de azar
El ordenador de la salud
Un héroe
El agujero en el puente, — El caballo, — El loco, — El misántropo, — El expreso nocturno, — El socio, 87 — El precio de la fama, El profeta, — Un rebelde, — La caza, — El monumento, — La maleta, — Una transacción, — Arte visual,

Relatos muy breves cargados de humor, de ironía, frescos que me han dejado en más de una ocasión con la boca abierta. Uno de estos descubrimientos que te alegran el mes.

Muy recomendable, dejo un cuento de muestra para que se hagan una idea.

UN HÉROE
Un buen día, paseando por la orilla de un río vi de pronto a un boy-scout que se estaba ahogando. Conozco el lugar, no es profundo, así que decidí salvarlo en cuanto se reuniera un poco más de público. Me senté en un banco a esperar. El boy-scout gritaba de lo lindo, por lo que al cabo de poco se congregó en la orilla un nutrido grupo de gente. Esperé un poco más para que el público estuviera al completo, entonces me levanté, me acerqué al agua y animado por los gritos de admiración me puse a quitarme lentamente el zapato izquierdo. El público me aplaudió. Estaba ya en calcetines cuando me di cuenta de que un sinvergüenza también se disponía a desnudarse. Me puse furioso.
—Yo estaba aquí primero—le dije. Y él me contestó:
—¿Es tuyo el boy-scout o qué?—y se puso a quitarse el chaleco.
—¡Tiene razón!—se dejaron oír unas voces entre el público—. ¡El boy-scout es de todos!
—Deja esos pantalones—le dije—. Tú aún no estabas en este mundo cuando yo ya salvaba boy-scouts.
—Habrás salvado a tu abuela—me contestó en un tono insultante.
—Y tú a tu tía. Vete a hacer puñetas y deja en paz al boy-scout.
El público iba en aumento. Unos estaban de mi parte, otros decían que todo el mundo tiene derecho a salvar boy-scouts. Vi que las cosas se complicaban y que todo dependía de quién se desnudase primero. Aunque él había comenzado más tarde, como llevaba cremallera me alcanzó. Le gané sólo al llegar a los calzoncillos. Al ver que perdía su oportunidad quiso saltar al agua tal como estaba, en ropa interior. Se me encendió la sangre y le eché la zancadilla. ¡Por hacerse el héroe!
No sé qué pasó con el boy-scout porque a nosotros nos llevaron a urgencias. Yo le disloqué un brazo y él me rompió unos dientes.
Salvar a los que se ahogan requiere valor y sacrificio.

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