Bernard Pivot. De oficio lector.

mayo 16, 2017

Bernard Pivot, De oficio lector
Trama editorial, 2016. 208 páginas.
Trad. Amaya García Gallego.

¡Que delicia de libro! ¡Que envidia sana al protagonista! Presentador durante años del programa Apostrophe, un programa de libros de éxito en hora punta ¡Que envidia de país! su principal ocupación era leer los libros que iban saliendo para elegir que autores invitar al programa.

El libro está estructurado como una entrevista que el editor Pierre Nora le hace a Pivot, y este va respondiendo sin afectación y con abundancia de anécdotas y datos interesantes. Yo no he visto ninguno de los programas, y el libro se sigue a la perfección. La traducción, sobre todo en los giros, es excelente.

Destacable la defensa del gusto propio, de su papel de persona común no perteneciente a la élite intelectual y los comentarios sobre el oficio de lector.

He disfrutado como un cochino jabalí. Una reseña mejor aquí: De oficio lector

La pregunta recurrente, «¿Cuántos libros lee usted al día?», no tiene ningún sentido. Porque lo mismo podía leerme tres novelitas en una jornada, que pasarme tres días metido en un tocho de ciencias humanas. El ritmo de lectura cambia en función del tipo de libro. Obviamente, no se avanza a la misma velocidad con Dumézil que con Chandler, con Bourdieu que con Simenon, con Le Goffque con Castelot, con Claude Simón que con Denuziére, con Char que con La bicicleta azul. Hay autores, a los que conoces bien y que te
gustan, cuya lectura te resulta más fácil que la de otros que, sin ser más complicados, te «enganchan menos». Algunos autores muy lúcidos resultan ilegibles. Entre los autores y los lectores se establecen relaciones que van más allá de la afinidad: complicidades, ansias voraces… De ahí que la gente suela decir: «¡Ese libro lo he devorado!». Lo que significa que en el banquete de la lectura no se comen todos los libros con el mismo apetito ni al mismo ritmo, que de este picoteamos y que aquel lo engullimos. El lector profesional es más propenso que los demás a padecer esta polifagia variable.
La otra pregunta recurrente, «¿Tiene usted algún método de lectura rápida?», me llamaba mucho la atención. Si lo hubiera tenido y lo hubiera aplicado, habría evidenciado que el estilo me traía al pairo, que la música de la frase no me interesaba, que en mi opinión la forma de escribir carecía de importancia. Las mejores preguntas que les hacía a los escritores solían surgir de algún párrafo ambiguo o de una palabra detonante, que no habría podido localizar de haber confundido leer con ir a paso ligero.
Pero resulta obvio que si lees todos los días durante quince años, acabas desarrollando una capacidad de lectura superior a la normal, además de una velocidad de lectura y un potencial de atención mayores que los de los lectores normales y corrientes.

3 comentarios

  • Trama editorial mayo 16, 2017en10:47 am

    Hola:

    Gracias por hacerte eco del libro y encantados de que hayas disfrutado.

    Revisa el enlace a ‘devaneos’ porque casca.

    Un saludo y a tu disposición desde Trama editorial.

  • Palimp mayo 18, 2017en12:03 pm

    Arreglado y gracias por la visita 🙂

  • Palimp mayo 18, 2017en6:36 pm

    Se me olvidaba: felicidades a la traductora porque ha hecho un trabajo magnífico.

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