Miguel de Unamuno. Amor y pedagogía.

marzo 23, 2017

Miguel de Unamuno, Obras completas
RBA

Un padre intenta criar a su hijo con una pedagogía científica para intentar convertirlo en un genio y las cosas no saldrán como esperaban.

Hace más de cien años ya causaban destrozos los métodos pedagógicos científicos y alternativos. No parece que hayamos avanzado mucho. Buenos retratos paródicos, a destacar la figura del sabio Fulgencio, generador de aforismos, cuyas conversaciones con el padre de la criatura son pura cháchara pseudointelectual.

Como la novela le salió corta tuvo que añadir a instancias del editor -según cuenta- un prólogo, un epílogo y añadir el estudio de la cocotología (ciencia sobre las pajaritas de papel) que supuestamente escribió el sabio Fulgencio.

Coged a Aristófanes, el gran cómico, al que no hubo bufonada que le arredrara, y ved cómo hace hablar en su comedia Las ranas a Esquilo, el gran trágico. ¡Desgraciados de nosotros si no sabemos rebelarnos alguna vez contra la tirana! Nos tratará sin compasión, sin miramiento, sin piedad alguna, nos cargará de brutal trabajo y nos dará mezquina pitanza. En cambio, si alguna vez le enseñamos los puños y los dientes y nos revolvemos contra ella, liaremos reír a los demás esclavos cuando la verga salpique de sangre nuestros lomos con sus golpes, pero la tirana nos mirará con otros ojos y nos llamará luego aparte a su retirada alcoba y allí nos mostrará la Lógica sus secretos encantos y nos regalará con sus caricias y seremos por algunos instantes no ya sus esclavos, sino sus dueños. Y allí lloraremos en sus brazos lágrimas de redención, lágrimas de las que purifican y aclaran la vista, lágrimas de las que desahogan el vaso del corazón rebosante de amarguras. Allí, en brazos de la tirana lloraremos: ¡bienaventurados los que se ríen porque ellos llorarán algún día! Y los que no se ríen, esos no podrán llorar y las lágrimas se les quedarán en el corazón, envenenándoselo. Ved sino que los hombres graves, los que sólo por fuera y en la máscara se ríen, languidecen en soberbia y en envidia y avanzan fatigosamente uncidos al yugo infame del sentido común, cobarde ministril y capataz de la tirana Lógica.

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