Daniel Tubau. No tan elemental.

septiembre 8, 2016

Daniel Tubau, No tan elemental
Planeta, 2015. 364 páginas.

Ensayo que recorre las aventuras de Sherlock Holmes y aprovecha para realizar divulgación científica y escéptica. Consejos para pensar más y mejor.

Me ha gustado porque parte de una tesis que también es mía; que el método científico está en la raíz de las novelas de detectives. La única pega es que ya conocía la mayor parte de lo que se habla en el libro. Aunque mucho dice a favor de la habilidad del autor para presentar lo temas de una manera entretenida que lo haya leído y disfrutado igual.


Volviendo a la historia tal como la conocemos, antes de descubrir algunas nuevas habilidades de Sherlock Holmes, vale la pena recordar una anécdota protagonizada por el propio Arthur Conan Doyle, que le demostró el poder de observación de los taxistas y cocheros.
Durante una visita en París, el autor de Sherlock Holmes tomó un taxi y el conductor le preguntó: «¿Dónde le llevo, señor Doyle?». El escritor preguntó a aquel hombre si es que se conocían o si le había visto en alguna foto, a lo que el taxista replicó que aquélla era la primera vez que lo veía, pero que esa mañana había leído en el periódico que Conan Doyle había pasado unos días en Marsella, y añadió: «Ésta es la parada de taxis a la que acuden los pasajeros procedentes de Marsella y el color de su rostro me indica que está usted de vacaciones, la mancha de tinta en su pulgar derecho me dice que es un escritor y su ropa es muy inglesa y nada francesa», Doyle exclamó: «¡Usted posee unos poderes deductivos superiores a los del propio Sherlock Holmes!» y el taxista concluyó con una sonrisa: «Hay un último detalle, su nombre está escrito en todas sus maletas».


Aunque escepticismo o skepsis suele interpretarse como no creer en nada, incluso con no tener opinión, en realidad significa «seguir investigando», no aferrarse a una opinión inconmovible, a los prejuicios o a las ideas hechas. Ahora bien, los escépticos también sabían que no era posible mantener constantemente la incredulidad y que en la mayoría de las ocasiones de la vida era necesario suspender la suspensión del juicio y ser un poco crédulos: si un coche se acerca a toda velocidad hacia nosotros, conviene apartarse cuanto antes y ponerse a dudar acerca de la existencia del coche una vez a salvo. Las situaciones de la vida en las que hay que suspender el escepticismo y la duda son aquellas en las que nos va muy bien con el conocimiento intuitivo e instintivo, con las ideas tradicionales, con la opinión común, es decir, casi siempre. Pero hay que recordar también que todos esos conocimientos son falibles y que en ciertas ocasiones hay que ponerlos en cuestión, en especial cuando nos enfrentamos a lo desconocido, a lo inesperado v a lo improbable. Es entonces cuando debemos ser escépticos.

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