Xavi Ayén. Aquellos años del boom.

junio 13, 2016

Xavi Ayén, Aquellos años del boom

Información amplia, rigurosa y contrastada. Normalmente este tipo de ladrillos suelo leerlos por partes, intercalando otros de ficción, pero en esta ocasión una vez empecé no pude parar. Como muestra de la calidad del contenido las pruebas fotográficas: una de las últimas entrevistas de García Márquez (que no solía darlas) y la presencia del autor junto a Vargas Llosa la mañana que le concedieron el Nobel.

Centrado sobre todo en estos dos últimos autores incluye abundante información sobre Balcells, Barral, Cortázar, Donoso y otros muchos autores y escenarios del boom.

Imprescindible.

Aquí encontrarán buenos extractos:

el boom visto por xavi ayén

Ante tal ofensiva, algunos editores sacan las armas y van a por Balcells. Se produce una reunión gremial en Barcelona donde se escuchan airadas peticiones para que las editoriales practiquen el boicot a los autores de esta señora». «Ahora todo el
mundo se atribuye defenderme —prosigue Balcells—, pero solo Me consta que lo hizo José Manuel Lara padre». En la reunión de editoriales se dijo: «Hay que acabar con ella», y algunos plantearon que nadie le comprara el próximo García Márquez. El viejo Lara interrumpió al beligerante orador y le espetó: «A ti,si te ofrecen a Garcia Márquez, ¿no lo vas a comprar? ¡Pues entonces!», frase que desactivó el intento de sabotaje. José Manuel Lara Bosch confirma que su padre, en el fondo, le tenía cariño a Balcells: «Decia: “Esta cabrona va a enseñar a todos los agentes a ser igual y no nos dejarán vivir”». Y a ella le espetaba; Muchas veces llevas razón, pero me tocas los cojones.

Vargas Llosa decía que «Donoso cultivaba sus neurosis como otros cultivan su jardín. Decía, asimismo, que su mujer también se dedicaba a abonar las neurosis de su marido». Cuando el peruano fue a despedirse del chileno en su lecho de muerte, según ha recordado, evocaron con humor sus disputas literarias: Donoso «estaba tendido en su cama y casi sin aliento. “Henry James es una mierda, Pepe”, le dije. El me apretó la mano para obligarme a bajar la cabeza hasta ponerla a la altura de su boca y contestó: “Flaubert más” »

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