Eduardo Berti. Los cuentos más breves del mundo.

junio 8, 2016

Eduardo berti, Los cuentos más breves del mundo
Páginas de espuma, 2008. 288 páginas.

Selección de cuentos breves precursores del microrrelato actual. Son fábulas, historias cortas, humorísticas, de desigual calidad. Si la idea era mostrar que la tendencia actual de lo breve tenía raíces históricas, en mi caso la impresión ha sido la contraria. Nada tienen que ver con lo que ahora consideramos microrrelato, que tiene otros planteamientos estéticos y narrativos.

En cualquier caso una lectura interesante.

APRENDIZAJE
Claudio Eliano
Un joven de Eretria frecuentó la compañía de Zenón durante mucho tiempo. Cuando regresó a casa, su padre le preguntó cuánta sabiduría había adquirido. El muchacho repuso que ya se la mostraría a su debido tiempo. El padre se irritó con esta respuesta y le pegó. Entonces, el hijo, con tranquilidad, dijo que eso era lo que había aprendido: a soportar la ira paterna.


TALENTO
Leone Battista Alberti
Un perro de caza que, atado con una cadena, veía a los otros perros, los inútiles, divertirse y vagar libremente, se dijo: «¿No será preferible, tal vez, ser alguien sin talento?
EL PROFESOR Jean-Paul Richter
Un pobre profesor que quería ser director adjunto ha terminado casándose con la hija de su superior, a quien ama por conveniencia; pero en los antiguos poemas que les explica a sus alumnos encuentra muy útil ese anhelo de amor infinito que no existe aquí en la tierra.


CANTINELA
Joris Karl Huysmans

Su difunto esposo la molió a palos, le hizo tres hijos y murió impregnado de absenta. Desde entonces ella chapotea en el barro, empuja su carro y exclama hasta desgaritarse: «¡Ahí viene, ahí viene!».
Ella es inefablemente fea. Es un monstruo que sobre un cuello de luchador posee una cabeza roja, gesticulante, con ojos llenos de sangre y una nariz cuyas aletas amplias están plagadas de pequeñas protuberancias violetas…
Los tres hijos tienen buen apetito; por ellos chapotea en el barro, empuja su carro y exclama hasta desgañitarse: «¡Ahí viene, ahí viene!».
Su vecina acaba de morir. Su difunto esposo la molió a palos, le hizo tres hijos y murió impregnado de absenta. El monstruo no dudó en recogerlos.
Los seis hijos tienen buen apetito. ¡A trabajar! ¡A trabajar! Sin tregua, ella chapotea en el barro, empuja su carro y exclama hasta desgañitarse: «¡Ahí viene, ahí viene!».


GASTRITIS CRÓNICA
Apollinaire
Un anciano médico de provincias necesitaba tomarse unas vacaciones. Le confió la clientela a su hijo, recién salido de la universidad, y se fue al mar. A su regreso vio que el muchacho había hecho maravillas y hasta curado la gastritis crónica de una acaudalada anciana.
-Muy bien, hijo mío, estoy orgulloso de ti -dijo el padre-. Pero acaso habría debido antes explicarte que fue la gastritis de la señora X la que ha pagado tus estudios.

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